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Ciencia y Tecnología

¿Qué es una «Implosión»?, como la que sufrió el submarino Titán

A diferencia de las explosiones, en las cuales la energía se libera en todas las direcciones, la implosión concentra su fuerza hacia el centro, generando un colapso y una contracción.

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La implosión es un término que se utiliza en diferentes contextos para describir un fenómeno en el cual algo colapsa o se desmorona hacia adentro en lugar de expandirse o explotar hacia afuera. A diferencia de una explosión, donde la energía se libera hacia el exterior, en una implosión la energía se concentra hacia el centro, causando un colapso o una contracción.

En el ámbito físico, la implosión puede referirse al colapso repentino de un objeto o estructura debido a la presión interna o a la falta de soporte externo. Por ejemplo, en el caso de un edificio demolido controladamente, se utilizan técnicas de implosión para hacer que el edificio colapse sobre sí mismo en lugar de explotar hacia afuera.

Cuando la presión se acumula dentro de un espacio contenido, empuja hacia afuera como una explosión. Piense en inflar demasiado un globo, y en cierto punto, cuando el material ya no puede soportar la tensión, explota.

Lo contrario es cierto para los contenedores que tienen más presión de la que pueden soportar empujando hacia adentro, luego ocurre una implosión. Un experimento que los profesores de ciencias suelen realizar para que sus alumnos muestren este efecto es calentar una lata de refresco vacía. Luego colóquelo en un líquido congelado, con la abertura hacia el líquido congelado. La lata cae sobre sí misma como si fuera aplastada

Titan: algunos detalles sobre la posible implosión

La nave fue diseñada con la NASA y la Universidad de Washington según su creador Stockton Rush , construida con fibra de carbono y titanio. Los expertos dicen que debería ser capaz de soportar las presiones a las profundidades a las que se suponía que iría en esta expedición. Expedición calificada por la compañía para poder alcanzar profundidades de aproximadamente 13,000 pies o 4,000 metros .

Sin embargo, la embarcación nunca fue certificada por una organización externa calificada a través de una evaluación tradicional. En 2018, David Lochridge, director de operaciones marinas de OceanGate Expeditions, escribió un informe de reproche sobre el sumergible Titán diciendo que requería más pruebas.

Después de que dejó la empresa ese año, se supo en los procedimientos judiciales en una batalla legal entre él y su antiguo empleador que la ventana de visualización del Titán solo estaba certificada hasta los 1.300 metros. Eso es menos de un tercio de lo que se necesitaría para llegar al Titanic.

Sin embargo, Arron Newman, cuatro veces pasajero del Titán y accionista de OceanGate, que construyó y opera el sumergible Titán, le dijo a Ali Velshi de MSNBC que el buque había sido un prototipo. Esta fue la tercera expedición al sitio de los restos del Titanic, con una anterior en 2021 y otra en 2022.

Implosión de edificio controlada

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Recrean Implosión como la que pudo haber sufrido el Titán

En un sentido metafórico o simbólico, la implosión puede referirse al colapso o deterioro interno de algo, como una organización, una relación personal o incluso el estado emocional de una persona. En estos casos, se utiliza para describir una situación en la que los problemas o conflictos internos se vuelven tan intensos o insostenibles que conducen a un colapso interno.

La visión de James Cameron

James Cameron es un destacado director y productor de cine conocido por películas como «Titanic» y «Avatar». Su habilidad para combinar efectos visuales innovadores con narrativas emocionales ha dejado una marca significativa en la industria del cine.

Además de dedicarse a las películas, es un entusiasta de la exploración submarina. Ha realizado varias inmersiones en submarinos y ha explorado profundidades oceánicas en expediciones submarinas.

La primera inmersión de James Cameron

El director de cine bajó por primera vez en 1995, llegó hasta los 3.821 metros y utilizó un submarino ruso bautizado como Mir que ahora está fuera de servicio. De esta forma, James Cameron quería conocer todos los detalles posibles del barco para hacerlo realidad a través de la ficción. Cameron bajo 33 veces al Titanic, el transatlántico británico que inspiró su multipremiada película.

En una entrevista con la revista ‘Playboy’ en 2009 dijo que su motivación para hacer la película no era la historia de amor de los personajes del Titanic, sino su deseo de bucear entre los restos del naufragio. «El Titanic era el Everest de los naufragios y, como buzo, quería hacerlo bien. Cuando supe que otros tipos habían buceado en el Titanic para hacer una película IMAX, dije: ‘Haré una película de Hollywood para pagar una expedición y hacer lo mismo‘. Me encantó ese primer contacto, y quise más», contó.

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La misión del cineasta no se quedó ahí y en 2012 quiso descender hasta el punto más profundo de la tierra con el submarino Deepsea Challenger. El director de cine pilotó este sumergible convirtiéndose así en uno de los primeros seres humanos en llegar hasta a los 8.221 metros.

 

 

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Ciencia y Tecnología

Raquel Chan, la científica argentina de la UNL, que desafía al cambio climático para combatir el hambre en el mundo

 La científica argentina Raquel Chan ganó el Premio L’Oréal-UNESCO 2026 tras desarrollar cultivos resistentes a sequías y estrés climático.

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 La científica argentina Raquel Chan ganó el Premio L’Oréal-UNESCO 2026 tras desarrollar cultivos resistentes a sequías y estrés climático. Cuando una sequía destruye una cosecha, no solo se pierde dinero. Se pierden alimentos, empleo, estabilidad social y futuro. En un planeta donde millones de personas todavía pasan hambre mientras el cambio climático golpea cada vez más fuerte, la pregunta dejó de ser cuánto produce el mundo y pasó a ser cuánto tiempo podrá seguir produciendo.

En ese escenario aparece el trabajo de Raquel Chan, la científica argentina que descubrió un gen capaz de ayudar a las plantas a sobrevivir bajo condiciones extremas de estrés ambiental. Su investigación no solo transformó la biotecnología agrícola mundial: también convirtió a la Argentina en referencia global en cultivos resistentes a sequías.

La investigadora del CONICET y profesora de la Universidad Nacional del Litoral acaba de recibir el Premio Internacional L’Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia” 2026, uno de los reconocimientos más prestigiosos del planeta.

“Descubrimos un gen que permite a las plantas vivir bajo estrés ambiental”, explicó Chan al resumir décadas de investigación científica.

La distinción marca además un hecho histórico: es la primera vez que la biotecnología agrícola recibe este premio internacional.

El descubrimiento que puede cambiar el futuro alimentario

Durante más de 40 años, Raquel Chan estudió cómo responden las plantas a fenómenos extremos como sequías, inundaciones, calor intenso o suelos salinos.

La clave de su hallazgo fue el gen HaHB4, identificado originalmente en girasoles.

HaHB4HaHB4

Ese gen permite que cultivos como soja, trigo, maíz y arroz toleren períodos prolongados de falta de agua sin perder rendimiento productivo.

En términos simples: mientras muchas plantas mueren frente a condiciones climáticas adversas, aquellas modificadas con esta tecnología logran seguir creciendo.

El descubrimiento no quedó encerrado en un laboratorio. En alianza con la empresa Bioceres, la tecnología HB4 llegó al mercado y convirtió a la Argentina en pionera mundial al aprobar el primer trigo transgénico tolerante a sequía.

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La sequía provoca pérdidas de hasta el 50% de la producción agrícola mundial, según explicó Chan.

El impacto global de este avance resulta enorme en un contexto donde el cambio climático amenaza la seguridad alimentaria internacional.

La ciencia como herramienta contra el hambre

Para Chan, el problema del hambre no se explica únicamente por falta de producción.

“La producción global alcanzaría si existiera una distribución más equitativa”, sostuvo la investigadora, al remarcar que incluso países productores como Argentina conviven con altos niveles de pobreza e inseguridad alimentaria.

Su mirada rompe con una idea tradicional: producir más ya no alcanza. El desafío es producir mejor, con menos agua, menos impacto ambiental y sin expandir la frontera agrícola.

Allí aparece la importancia estratégica de la biotecnología.

Los desarrollos impulsados por Chan permiten aumentar el rendimiento agrícola utilizando los mismos territorios productivos y enfrentando fenómenos extremos que antes devastaban las cosechas.

Del exilio en Israel a liderar la ciencia argentina

La historia personal de Raquel Chan también explica parte de su resiliencia.

A los 16 años debió exiliarse en Israel, donde estudió bioquímica en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Más tarde regresó a la Argentina para realizar su doctorado en la Universidad Nacional de Rosario.

Su especialización en plantas terminó de consolidarse durante un posdoctorado en Francia, en el Institut de Biologie Moléculaire des Plantes.

Pero decidió volver.

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Y no solo volver: construir ciencia desde Santa Fe.

Desde el Instituto de Agrobiotecnología del Litoral, donde trabaja hace más de dos décadas, formó equipos de investigación, impulsó nuevas generaciones científicas y consolidó una escuela argentina de biología vegetal reconocida internacionalmente.

“La gente que hace ciencia no es brillante: es apasionada y trabaja muchísimo”, afirma Chan.

El desafío invisible de las mujeres científicas

Aunque Argentina posee uno de los índices más altos de participación femenina en investigación científica de la región —53,6%— Chan reconoce que las desigualdades persisten.

No necesariamente en los concursos o evaluaciones académicas, sino en el reparto de responsabilidades familiares.

“La exigencia invisible sigue siendo cómo compatibilizar maternidad y carrera científica”, explicó.

Su experiencia refleja un fenómeno global: las mujeres continúan subrepresentadas en los máximos reconocimientos científicos internacionales.

Menos del 4% de los Premios Nobel científicos fueron otorgados a mujeres.

El premio de L’Oréal-UNESCO For Women in Science busca justamente reducir esa brecha y dar visibilidad a investigaciones lideradas por mujeres en distintas partes del mundo.

Una científica que piensa en el futuro del planeta

Más allá del reconocimiento internacional, el trabajo de Raquel Chan plantea una discusión urgente sobre el futuro de la humanidad.

¿Cómo producir alimentos en un planeta cada vez más caliente?

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¿Cómo evitar que las sequías destruyan regiones enteras?

¿Cómo alimentar a millones de personas sin avanzar sobre ecosistemas naturales?

La respuesta de Chan no aparece en discursos grandilocuentes, sino en décadas de laboratorio, investigación aplicada y cooperación entre ciencia pública y sector privado.

Su carrera demuestra además que la innovación científica no necesita emigrar para transformar el mundo.

Desde Santa Fe, una investigadora argentina logró desarrollar tecnología capaz de modificar la agricultura global.

Y en tiempos donde el cambio climático amenaza con redefinir la seguridad alimentaria mundial, su descubrimiento deja de ser solo un avance científico para convertirse en una herramienta estratégica para el futuro.

Las cinco científicas más destacadas del mundo en 2026

Junto a Raquel Chan, el Premio Internacional L’Oréal-UNESCO reconoció a otras cuatro investigadoras de excelencia mundial:

  • Sarah A. Teichmann (Europa)
  • Gordana Vunjak-Novakovic (Norteamérica)
  • Liesl Zühlke (África y Estados Árabes)
  • Felice Jacka (Asia y Pacífico)

Cada una trabaja sobre desafíos decisivos para el futuro global: salud mental, bioingeniería, enfermedades cardíacas y biología celular.

El próximo desafío: transformar conocimiento en política pública

El reconocimiento internacional posiciona a la Argentina en el centro de la discusión científica global sobre producción de alimentos y cambio climático.

Pero Chan insiste en que el verdadero desafío no termina en el laboratorio.

La ciencia puede desarrollar herramientas revolucionarias, pero sin políticas públicas, inversión sostenida y estrategias de distribución alimentaria, el hambre seguirá existiendo.

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Su mensaje final funciona casi como una advertencia y una invitación:

“No hay que ser especial para hacer ciencia. Hay que apasionarse, trabajar y no rendirse”.

Porque en un siglo atravesado por crisis climáticas y alimentarias, el conocimiento puede ser tan importante como el agua.

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Ciencia y Tecnología

El desarrollo científico que repara el hormigón y marca un hito en la UTN Santa Fe

Bacterias “albañiles”

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Bacterias “albañiles”: La Facultad Regional Santa Fe de la Universidad Tecnológica Nacional protagoniza un hecho histórico para la ciencia y la innovación regional. Por primera vez, la institución santafesina dará el salto del laboratorio al mercado global con la creación de Calfix, su primera Empresa de Base Biotecnológica (EBB), impulsada por una revolucionaria tecnología capaz de reparar grietas en el hormigón mediante bacterias.

El desarrollo, liderado por la investigadora Anabela Guilarducci junto a la científica Gabriela Paraje, en un trabajo articulado entre la UTN Santa Fe, la Universidad Nacional de Córdoba y el Conicet.

Cómo funcionan las bacterias “albañiles”

El núcleo de la innovación está en bacterias no patógenas capaces de sobrevivir en el ambiente extremadamente alcalino del cemento. Una vez activadas dentro de las fisuras, generan carbonato de calcio, un compuesto que rellena naturalmente las grietas y repara el material sin contaminar.

El avance apunta a resolver uno de los principales problemas de la construcción: las fisuras en el hormigón, responsables de cerca del 60% de las fallas estructurales en obras civiles.

Las bacterias desarrolladas pueden sellar grietas de hasta cuatro milímetros en menos de una semana, lo que representa una alternativa ecológica y de alta eficiencia frente a los métodos tradicionales de reparación.

Un proyecto santafesino con proyección internacional

El emprendimiento Calfix se seleccionó entre cientos de proyectos latinoamericanos por GridX, uno de los principales company builders biotecnológicos de la región. La firma decidió invertir capital inicial y vincular el proyecto con una red global de inversores tras un riguroso proceso de evaluación científica y comercial.

Este respaldo permitirá que la investigación deje la escala de laboratorio y avance hacia una etapa piloto de producción, acelerando el camino hacia su futura comercialización en la industria de la construcción.

El próximo paso: dos productos en desarrollo

Actualmente, Calfix trabaja sobre dos líneas de aplicación:

  • Un sellador para reparar grietas ya existentes.
  • Un aditivo biológico que se incorpora directamente en la mezcla original del hormigón.

La patente será compartida entre la UTN, el Conicet y la UNC, consolidando un modelo de articulación entre ciencia pública, universidades y sector privado.

Con este avance, la ciudad de Santa Fe se posiciona como un polo emergente de innovación biotecnológica aplicada a la construcción, en un proyecto que combina sustentabilidad, ciencia y desarrollo productivo.

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Ciencia y Tecnología

Gerbich negativo en Argentina, el nuevo grupo sanguíneo

El hallazgo que puede salvar vidas invisibles

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Una transfusión de sangre suele percibirse como un procedimiento rutinario, pero cuando el paciente tiene un grupo extremadamente raro como el Gerbich negativo, esa aparente normalidad puede convertirse en una amenaza silenciosa.

Porque en estos casos, no encontrar sangre compatible no es una complicación: es una urgencia vital.

En este contexto, el reciente hallazgo de seis casos en el Hospital Nacional Posadas no es solo una novedad científica. Es una alerta —y una oportunidad— para todo el sistema de salud argentino.

“Estos grupos pueden aparecer en menos de una persona cada millón”

La detección no solo amplía el registro nacional: redefine la capacidad de respuesta ante situaciones críticas.

Qué es el Gerbich negativo y por qué importa tanto

El sistema Gerbich es uno de los más de 30 sistemas de grupos sanguíneos reconocidos dentro de la inmunohematología. A diferencia de los conocidos ABO o Rh, estos sistemas raros suelen pasar desapercibidos… hasta que generan incompatibilidades graves.

El Gerbich negativo implica la ausencia de ciertos antígenos en los glóbulos rojos. Esto puede provocar que el organismo reaccione violentamente ante sangre “común”.

Riesgos concretos:

  • Reacciones hemolíticas severas
  • Complicaciones en cirugías
  • Problemas en embarazos

Caso crítico:
Tres de los seis casos detectados corresponden a mujeres embarazadas. En estos escenarios, la incompatibilidad puede derivar en la Enfermedad Hemolítica del Recién Nacido, una patología potencialmente grave si no se diagnostica a tiempo.

Detectar antes es literalmente evitar daño fetal.

Cómo se logró el descubrimiento: ciencia, cooperación y precisión

El hallazgo no fue casual. Es el resultado de una combinación de factores poco frecuentes:

1. Tecnología de alta complejidad

El equipo de hemoterapia del Posadas aplicó estudios serológicos y validación molecular avanzada.

2. Cooperación internacional

La confirmación se realizó junto a la Cruz Roja Internacional de Japón, referencia global en grupos sanguíneos raros.

3. Investigación activa

Más del 50% de los donantes con fenotipos raros en Argentina fueron identificados en este hospital.

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Ejemplo clave:
Entre los seis casos hay:

  • Dos hermanas detectadas por estudio familiar
  • Un donante voluntario, considerado estratégico para futuras transfusiones

Un solo donante compatible puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

El verdadero impacto: cambiar cómo funciona el sistema

Este descubrimiento no es solo clínico. Tiene implicancias estructurales:

✔ Mejora la seguridad transfusional

Permite evitar errores críticos en pacientes con fenotipos raros.

✔ Fortalece registros nacionales

Cada nuevo caso amplía la base de donantes potenciales.

✔ Impulsa autonomía tecnológica

Argentina avanza en desarrollo propio para detectar estos casos sin depender del exterior.

El desafío pendiente: detectar lo que aún no sabemos

El mayor problema no son los casos identificados. Son los que todavía no existen en los registros.

Porque muchos pacientes:

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  • Nunca fueron testeados en profundidad
  • Desconocen su condición
  • Solo se detectan en situaciones de emergencia

La rareza no elimina el riesgo. Lo vuelve más difícil de anticipar.

Esto plantea una necesidad urgente: pasar de un modelo reactivo a uno preventivo.

Conclusión: un avance que obliga a actuar

El descubrimiento de casos de Gerbich negativo posiciona a Argentina en la élite de la inmunohematología regional. Pero también deja en evidencia una verdad incómoda:

El sistema aún depende demasiado de la suerte —encontrar o no un donante compatible a tiempo.

Acciones concretas que se desprenden:

  • Expandir el screening de grupos raros
  • Incentivar donantes voluntarios especializados
  • Integrar bases de datos internacionales
  • Invertir en diagnóstico molecular local

Próximo paso claro

Si hay una lección en este hallazgo es simple: donar sangre no siempre es un acto genérico, puede ser una contribución única e irreemplazable.

El sistema necesita más que donantes. Necesita diversidad biológica registrada.

Porque en algún lugar —quizás sin saberlo— alguien tiene la única sangre capaz de salvar otra vida.

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Remates Alegre

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