Internacionales
«Putin mató a mi marido. Putin mató la mitad de mí: la mitad de mi corazón y la mitad de mi alma»
El clamor de la viuda de Navalny pidiendo apoyo a los rusos
La viuda de Alexei Navalny, Yulia Navalnaya, hizo una declaración contundente acusando al presidente ruso, Vladimir Putin, de ser responsable de la muerte de su esposo. En un emotivo video compartido en redes sociales, Navalnaya afirmó que Putin «mató a mi marido» y lo describió como «el padre de mis hijos».
Además, prometió continuar la lucha de Navalny por una Rusia libre y democrática.
Alexei Navalny, uno de los principales opositores de Putin, falleció en una prisión del Ártico. Esto sucedió después de haber perdido el conocimiento tras una caminata en la colonia penitenciaria en la que estaba recluido. Navalnaya denunció que su esposo había sido sometido a años de tormento y tortura en prisión antes de su muerte. Por tal movito acusó al Kremlin de ordenar su asesinato.
La viuda de Navalny se comprometió a seguir la causa de su esposo. Por eso llamó a sus seguidores a unirse a esta lucha por la libertad y la justicia. En un momento de indignación, Navalnaya declaró que continuaría peleando «más desesperada y ferozmente que antes» por los ideales por los que su esposo dio su vida.
Además de exigir justicia para Navalny, Navalnaya prometió descubrir la verdad sobre quién ordenó y llevó a cabo el crimen. Criticó a las autoridades rusas por negarse a entregar el cuerpo de Navalny a su familia y abogados, calificando la situación de intento de ocultar las pruebas.
Las declaraciones de Navalnaya avivaron la indignación en Rusia como en Occidente. Líderes europeos, incluido el presidente estadounidense Joe Biden, expresaron su preocupación por la situación y prometieron considerar nuevas sanciones contra Rusia.
En medio de la incertidumbre sobre la investigación oficial, Navalnaya reiteró su determinación de seguir luchando por la causa de su esposo. Con la esperanza de llevar a los responsables ante la justicia y continuar el legado de Navalny, su viuda se convirtió en una figura destacada en la lucha por los derechos humanos y la democracia en Rusia.
Públicamente, Yulia culpó públicamente a Putin
Su valiente declaración generó un fuerte impacto tanto a nivel nacional como internacional, y su determinación para buscar justicia y libertad sigue siendo un faro de esperanza en tiempos difíciles para la oposición rusa.
La declaración de Yulia es desgarradora y evidencia la gravedad de la situación en Rusia. Su valentía al enfrentar la tragedia personal y abogar por la justicia y la libertad merece reconocimiento y apoyo. Es crucial que la comunidad internacional se una en solidaridad y tome medidas concretas para proteger los derechos humanos y apoyar a los opositores políticos en Rusia. Todos debemos estar atentos y trabajar juntos para promover la justicia y la democracia en todo el mundo.
Internacionales
Las teorías que aún surgen sobre el atentado a las Torres Gemelas el 11 de Septiembre. ¿Cuál es la verdad?
Algunos afirman que el gobierno de EE.UU. organizó los ataques o los conocía de antemano y los permitió
El 11 de septiembre de 2001, 22 años atrás, el mundo fue testigo de uno de los actos más atroces y devastadores de la historia moderna: el ataque terrorista contra las Torres Gemelas de Nueva York. Este evento dejó una marca imborrable en la memoria colectiva, transformando la vida de miles de personas y alterando la seguridad global de manera permanente.
Una apacible y soleada mañana de septiembre en Nueva York se transformó en un día de terror. La caída de las Torres Gemelas impactó en todo el mundo como pocos atentados. El eco de su colapso sigue ahí: la invasión de Afganistán, la guerra de Irak, el terrorismo islamista, la islamofobia persistente, el petróleo, el poder.
Las imágenes de ese día se grabaron profundamente en la conciencia de todos aquellos que las presenciaron. La imagen icónica de un avión impactando contra la Torre Norte, seguida por una explosión de fuego y escombros, es una de las más impactantes.
Otros momentos desgarradores incluyen a personas desesperadas en las ventanas, pidiendo ayuda, y bomberos valientes escalando las torres en un intento heroico de salvar vidas.
¿Cuál es la verdad después de 22 años? Todavía nos preguntamos…
La caída de las Torres Gemelas es otra de las imágenes imposibles de olvidar
Las dos majestuosas estructuras se desplomaron en medio de una nube de polvo y humo, dejando atrás una estela de devastación y tristeza. Los esfuerzos de rescate y recuperación que siguieron, con socorristas trabajando incansablemente entre los escombros, también se quedaron grabados en la memoria de todos.
El dolor en los rostros de los familiares que buscaban desesperadamente a sus seres queridos perdidos en los ataques es otro aspecto inolvidable de ese día. Los corazones se rompieron mientras las personas sostenían fotografías de sus seres queridos y buscaban respuestas en medio del caos.
El 11 de septiembre de 2001, hace 22 años el mundo se enfrentó a una tragedia sin precedentes que cambió la forma en que percibimos la seguridad y la paz. Estas imágenes, con su poderosa carga emocional, siguen siendo un recordatorio constante de la fragilidad de la vida y la necesidad de la solidaridad y la resistencia frente al terrorismo. Veintidós años después, recordamos y honramos a las víctimas de este acto de violencia sin sentido, así como a todos aquellos que respondieron con valentía y compasión en medio de la tragedia.
Pero otras teorías conspirativas surgieron…
El 11 de septiembre de 2001, los ataques a las Torres Gemelas dejaron una marca imborrable en la historia mundial. Desde entonces, diversas teorías conspirativas han circulado en torno a estos trágicos sucesos.
Orígenes en la Web y su Evolución
Las primeras teorías surgieron en internet poco después de los ataques, ganando fuerza con el auge de las redes sociales. A pesar de los informes oficiales que desmienten conspiraciones, movimientos como el de la «Verdad del 11 de Septiembre» sostienen que se ocultaron hechos cruciales.
«Gobierno mundial»
El surgimiento de nuevos movimientos de conspiración en internet, como QAnon, cuyos seguidores, entre otros puntos de vista conspirativos, creen que un «Estado profundo» estadounidense responsable de los ataques ha mantenido estas teorías de conspiración en circulación y las ha llevado a una audiencia mucho más amplia.
Y los videos en internet de una serie de películas conocidas como «Loose Change» han reforzado muchas de las falsedades que circulan.
Algunos afirman que el gobierno de EE.UU. organizó los ataques o los conocía de antemano y los permitió.
Y estas falsedades se entrelazan con la creencia de los movimientos en internet más recientes de que las élites globales planean restringir las libertades civiles en respuesta a los ataques y facilitar el establecimiento de un gobierno mundial autoritario.
El Papel de Nuevos Movimientos como QAnon
Movimientos como QAnon, que promueven la idea de un «Estado profundo» detrás de los ataques, llevaron estas teorías conspirativas a una audiencia más amplia a través de internet. Y los videos en internet de una serie de películas conocidas como «Loose Change» han reforzado muchas de las falsedades que circulan.
Desmontando Mitos: Torres Gemelas y el 7 World Trade Center
Afirmaciones como «El combustible de aviones no puede derretir vigas de acero» sugiere que las Torres Gemelas del World Trade Center fueron demolidas por explosivos... Los informes oficiales respaldan que los aviones dañaron las estructuras y los incendios intensos llevaron al colapso.
El Misterio del 7 World Trade Center
El colapso de este edificio ha generado teorías de conspiración. Sin embargo, investigaciones concluyen que fue debido a incendios descontrolados causados por escombros de la Torre Norte.
Volverse viral: El Rol de los Medios: BBC y Reuters
Errores de reporte, como la cobertura del colapso del 7 World Trade Center por parte de la BBC, han alimentado teorías conspirativas. Aunque fueron corregidos, continúan circulando en línea.
El hecho de que el colapso del 7 World Trade Center fue anunciado en un informe en vivo por la corresponsal de BBC News, Jane Stanley, mientras el edificio todavía estaba visible detrás de ella, ha sido citado por teóricos de la conspiración como evidencia de que las principales organizaciones de medios de comunicación fueron parte del complot que llevó a los hechos.
Teorías sobre el Pentágono y el Vuelo 93
Se han difundido alegaciones sobre misiles en el Pentágono, pero expertos confirman que fueron los aviones impactando los responsables. En el caso del vuelo 93, pasajeros valientes impidieron un ataque más devastador.
Algunas teorías de conspiración en internet sugieren que se dispararon misiles estadounidenses contra el Pentágono, como parte de un complot del gobierno, y que el agujero que quedó en el edificio era demasiado pequeño para haber sido causado por un avión de pasajeros.
Pero un miembro de la Sociedad Estadounidense de Ingenieros Civiles le dijo a la revista Popular Mechanics que el tamaño y la forma del agujero se debieron a que un ala del Boeing 757 golpeó el suelo y la otra se cortó al impactar con el edificio.
Mientras tanto, el vuelo 93 de United Airlines se estrelló cerca de Shanksville, Pensilvania, luego de que los pasajeros intentaron quitarle a los secuestradores el control del avión.
Las teorías en internet afirman que fue derribado por un avión corporativo blanco que volaba hacia un aeropuerto cercano.
Pero los funcionarios de aviación habían pedido al avión que inspeccionara el área, lo que hizo, informando de evidencia de un gran agujero en el suelo del que salía humo.
Falsedades sobre Víctimas Judías
La afirmación de que ningún judío murió en los ataques se refuta por evidencia concreta. De hecho, al menos 191 víctimas eran de ascendencia judía, lo que representa un porcentaje proporcional a la población judía de Nueva York en ese momento.
Estas teorías conspirativas, aunque persistentes, se desvanecen ante el peso de la evidencia. Es importante recordar y honrar a las víctimas de este trágico día en lugar de perpetuar falsedades.
Internacionales
Jacob Coxon renunció a Anthropic y lanzó una advertencia “apocalíptica”: “La IA podría matarnos a todos antes de 2030”
Jacob Coxon, investigador de 27 años que trabajó durante tres años en OpenAI y Anthropic, abandonó la compañía porque considera que la industria está acelerando hacia una superinteligencia capaz de mejorarse a sí misma sin contar todavía con las herramientas necesarias para controlarla. Su denuncia sacudió al mundo de la inteligencia artificial.
INTERNACIONALES- Jacob Coxon no es un crítico que observa la revolución de la inteligencia artificial desde lejos.
Tiene 27 años y pasó los últimos tres años trabajando en investigación de preentrenamiento de modelos de IA, primero en OpenAI y luego en Anthropic. El martes anunció su renuncia a Anthropic y explicó públicamente por qué decidió abandonar la compañía y, según sus propias palabras, la industria.
Su mensaje fue directo y difícil de ignorar.
Coxon sostuvo que tanto OpenAI como Anthropic están avanzando hacia una superinteligencia auto-mejorante y que ninguna de las dos compañías está actuando de manera responsable frente al riesgo.
Su frase más inquietante fue todavía más contundente: quienes desarrollan estos sistemas, según él, creen sinceramente que la inteligencia artificial podría acabar con la humanidad antes de que termine la década.
No habló de una película.
Habló desde adentro.
I resigned from Anthropic today. I spent the last three years doing pretraining research at both OpenAI and Anthropic. Neither company is acting responsibly. They are racing straight to self-improving superintelligence and gambling with our lives. More thoughts below.
— Jacob Coxon (@hilbertspaess) September 9, 2026
¿Qué es una superinteligencia?
La expresión puede sonar a ciencia ficción, pero detrás existe una discusión real dentro de la comunidad tecnológica.
Una superinteligencia sería un sistema capaz de superar ampliamente las capacidades humanas en prácticamente todos los ámbitos intelectuales.
El escenario que preocupa a investigadores como Coxon agrega otra variable: que esos sistemas puedan mejorar sus propias capacidades.
Ahí aparece el verdadero temor.
Una IA que escribe código es una herramienta poderosa. Una IA que puede escribir código, investigar, descubrir vulnerabilidades, diseñar nuevas estrategias y utilizar esas capacidades para mejorar sus propios sistemas representa un escenario completamente diferente.
Coxon sostiene que la industria se está acercando rápidamente a ese punto sin haber resuelto previamente cómo garantizar que esos sistemas permanezcan bajo control humano.
“Están apostando con nuestras vidas”
El investigador resumió su decisión de abandonar Anthropic con una acusación demoledora.
Según Coxon, los grandes laboratorios están atrapados en una carrera competitiva: si una compañía desacelera, teme que otra continúe y termine consiguiendo una ventaja decisiva.
Ese mecanismo puede generar una paradoja.
Todos conocen los riesgos, pero nadie quiere ser el primero en frenar.
Y cuando todos aceleran al mismo tiempo, la seguridad puede quedar relegada.
Coxon llegó a plantear que podría ser necesario alcanzar acuerdos entre los principales laboratorios para limitar el ritmo de desarrollo e incluso considerar una pausa temporal en el aumento de capacidades de los modelos.
Lo más incómodo: un investigador de Anthropic le dio la razón
La historia tomó todavía más fuerza después de la reacción de Evan Hubinger, investigador especializado en alineamiento dentro de Anthropic.
Hubinger respaldó públicamente la preocupación de Coxon y afirmó que personalmente considera que existe una probabilidad superior al 10% de que la IA pueda provocar la extinción humana durante la próxima década.
Pero hubo una segunda parte todavía más incómoda.
Hubinger reconoció que Anthropic todavía no tiene un plan capaz de resolver de manera satisfactoria el problema del alineamiento de una superinteligencia.
Es decir: conseguir que una inteligencia artificial extremadamente poderosa mantenga sus objetivos compatibles con los intereses humanos.
Ese reconocimiento cambia el tono de la discusión.
Porque una cosa es que un investigador externo advierta sobre un peligro.
Otra muy distinta es que alguien que trabaja dentro de uno de los principales laboratorios de IA reconozca que el problema todavía no está resuelto.
Por qué renunció Jacob Coxon?
Coxon decidió abandonar Anthropic porque considera que tanto esa compañía como OpenAI están avanzando demasiado rápido hacia sistemas de superinteligencia auto-mejorante.
Su acusación es directa: las empresas saben que existen riesgos enormes, pero continúan compitiendo porque ninguna quiere quedarse atrás.
“Están corriendo directamente hacia una superinteligencia auto-mejorante y apostando con nuestras vidas”, sostuvo Coxon al explicar su decisión.
Pero su advertencia fue todavía más fuerte.
Coxon aseguró que muchas de las personas que trabajan en el desarrollo de IA creen sinceramente que estos sistemas podrían terminar con la humanidad antes de que termine la década. Y aclaró que, según su experiencia, no se trata de una estrategia de marketing ni de una exageración destinada a llamar la atención.
La pregunta ahora es inevitable:
Si quienes construyen la inteligencia artificial tienen miedo de lo que están creando, ¿por qué siguen avanzando?
Y mientras tanto, la carrera continúa
Anthropic no es la única empresa que acelera.
OpenAI, Google, Anthropic y otros gigantes tecnológicos compiten por construir modelos cada vez más capaces.
La carrera ya no se limita a responder preguntas o generar imágenes.
Los nuevos sistemas pueden programar, utilizar herramientas, investigar, interactuar con servicios externos y realizar tareas durante períodos cada vez más largos.
Coxon sostiene que subestimar la velocidad de estos avances sería un error.
En su visión, los próximos sistemas podrían superar a los humanos en áreas críticas, encontrar vulnerabilidades informáticas, transformar industrias y adquirir recursos y capacidad de acción de manera cada vez más autónoma.
El mercado también está haciendo su propia apuesta
Mientras los investigadores discuten cómo controlar la inteligencia artificial, existe otra señal llamativa.
En Polymarket, un mercado de predicción sobre la aprobación en Estados Unidos de una ley federal con determinadas medidas de seguridad para IA antes del final de 2026 mostraba aproximadamente un 91% de probabilidad de que no ocurriera, frente a cerca de un 9% para el escenario contrario.
El dato necesita contexto.
No significa que “el 91% de los expertos piense que no habrá una ley”. Son cotizaciones de un mercado de predicción, donde los participantes compran y venden contratos según sus expectativas.
Pero la señal resulta llamativa.
Mientras algunos investigadores piden acelerar la regulación, el mercado está reflejando un escenario en el que una legislación federal integral de seguridad de IA difícilmente llegue antes de fin de año.
El verdadero dilema no es si la IA ya es peligrosa
La discusión más profunda quizá no sea si una inteligencia artificial puede destruir a la humanidad mañana.
No hay evidencia que permita afirmar eso.
El verdadero problema es otro:
¿Estamos construyendo sistemas cada vez más poderosos antes de saber exactamente cómo controlarlos?
Esa es la pregunta que deja abierta la renuncia de Coxon.
Y es también la parte más inquietante de su denuncia.
Porque si tiene razón, el problema no sería que las empresas no sepan que existen riesgos.
El problema sería que los conocen y continúan avanzando porque ninguna quiere quedarse atrás.
El fantasma de 2030
Coxon no predijo que la humanidad vaya a desaparecer en 2030.
Su advertencia es más perturbadora precisamente porque plantea otra cosa: que dentro de la propia industria existen investigadores y ejecutivos que consideran seriamente posible un escenario de consecuencias catastróficas durante esta década.
Y eso vuelve a colocar una pregunta incómoda sobre la mesa.
¿Quién decide hasta dónde puede avanzar una inteligencia artificial?
¿Los gobiernos?
¿Los científicos?
¿Las empresas que invierten miles de millones?
¿O simplemente la compañía que consiga llegar primero?
La carrera por la IA continúa.
Y Jacob Coxon decidió bajarse.
No porque crea que la tecnología carezca de futuro.
Todo lo contrario.
Se fue porque cree que puede tener demasiado futuro, demasiado poder y demasiado poco control.
La advertencia ahora está afuera.
La pregunta es qué hará la industria con ella.
Ahora
Irán amenaza a petroleros en Kuwait y Baréin y ordena evacuar a las tripulaciones
Irán elevó la tensión y apuntó contra los petroleros del Golfo
INTERNACIONALES- La escalada entre Irán y Estados Unidos entró en una nueva fase. La Guardia Revolucionaria iraní lanzó una amenaza directa contra los petroleros que se encuentran en puertos y zonas de fondeo de Kuwait y Baréin.
El mensaje fue contundente: las tripulaciones deben abandonar inmediatamente sus embarcaciones porque los buques podrían convertirse en objetivos militares.
La advertencia llegó después de que Estados Unidos confirmara la destrucción de cinco petroleros vinculados con Irán. Washington aseguró que la operación respondió a ataques con misiles de la Guardia Revolucionaria contra un buque de la Armada estadounidense.
La nueva amenaza amplía el riesgo de que el conflicto deje de concentrarse en buques iraníes y pase a afectar a embarcaciones comerciales de otros países.
La orden de evacuación fue inmediata
La Guardia Revolucionaria pidió a las tripulaciones de los petroleros ubicados en puertos y zonas de fondeo de Kuwait y Baréin que abandonen sus barcos.
La advertencia incluye tanto a las embarcaciones amarradas como a aquellas que permanecen fondeadas frente a las costas.
Según el comunicado difundido por medios estatales iraníes, esos buques serán considerados objetivos en una eventual represalia contra Estados Unidos y sus aliados regionales.
La amenaza tiene un fuerte impacto porque Kuwait y Baréin son aliados de Washington. Además, Baréin alberga instalaciones estratégicas de las fuerzas estadounidenses en el Golfo.
Por eso, cualquier ataque contra un petrolero extranjero en esas aguas podría generar una nueva escalada militar.
Estados Unidos destruyó cinco petroleros iraníes
El origen inmediato de la crisis está en una operación estadounidense contra cinco buques vinculados con Irán.
El Comando Central de Estados Unidos informó que sus fuerzas destruyeron los petroleros Kivik, Charminar, Horizon 1, Riesco y Derya.
Según la versión estadounidense, las tripulaciones recibieron previamente instrucciones para abandonar las embarcaciones antes de los ataques. Washington sostuvo que la operación fue una respuesta a los intentos iraníes de atacar con misiles a un buque de guerra estadounidense.
Uno de los petroleros fue alcanzado cerca de Kharg Island, una zona fundamental para las exportaciones de crudo iraní. Otros fueron atacados en el Golfo de Omán.
El episodio representa un golpe directo contra una de las principales fuentes de ingresos de Teherán.
Irán respondió con ataques en la región
La respuesta iraní no quedó limitada a las amenazas contra los petroleros.
La Guardia Revolucionaria afirmó haber atacado varios barcos cerca del estrecho de Ormuz y lanzó misiles contra una instalación utilizada por fuerzas estadounidenses en las cercanías de Al Azraq, en Jordania.
Las autoridades jordanas aseguraron que sus sistemas de defensa interceptaron 18 de los 20 misiles lanzados contra su territorio. También indicaron que no hubo víctimas y que los otros proyectiles cayeron en zonas despobladas.
Irán, por su parte, afirmó haber causado daños importantes a objetivos estadounidenses, aunque Washington sostuvo que los ataques no provocaron daños significativos ni bajas entre sus tropas.
La información sobre algunos de los ataques marítimos todavía presenta versiones enfrentadas.
El estrecho de Ormuz vuelve a ser el gran punto de tensión
Detrás de la amenaza contra los petroleros aparece un escenario mucho más amplio: el estrecho de Ormuz.
La vía marítima conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y es fundamental para el transporte internacional de petróleo.
Cualquier interrupción prolongada del tránsito puede provocar fuertes aumentos en el precio del crudo y generar problemas para las cadenas de suministro.
La nueva ola de ataques ya provocó una reacción inmediata en los mercados. El precio del Brent volvió a superar los 100 dólares por barril, mientras crece el temor a una interrupción mayor de las exportaciones de energía.
La preocupación no se limita al petróleo. También aumenta el costo de los seguros marítimos y crece la incertidumbre para las empresas que deben transportar mercancías por la región.
Kuwait y Baréin quedan en una posición delicada
La amenaza iraní coloca a Kuwait y Baréin en una situación especialmente sensible.
Ambos países mantienen vínculos militares con Estados Unidos y forman parte del entramado de seguridad estadounidense en el Golfo.
Teherán acusa a estos países de permitir la presencia de fuerzas estadounidenses y de colaborar con Washington.
Por eso, la advertencia contra los petroleros puede interpretarse como un intento de elevar el costo regional de las operaciones estadounidenses.
Pero existe un riesgo mayor: que un ataque contra un buque comercial provoque víctimas extranjeras y obligue a otros países a intervenir.
Ese escenario podría ampliar todavía más el conflicto.
Una escalada que amenaza al mercado energético mundial
La situación marítima se deterioró rápidamente durante las últimas horas.
Reuters describió la actual oleada de ataques como la mayor serie de agresiones contra embarcaciones desde el comienzo del conflicto. Según la agencia, Irán atacó alrededor de diez barcos cerca del estrecho de Ormuz después de los ataques estadounidenses contra sus petroleros.
La combinación de ataques, amenazas y restricciones marítimas genera una pregunta central: ¿hasta dónde llegará la escalada?
Por ahora, Washington mantiene su postura de responder a los ataques iraníes contra sus buques.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, aseguró que Estados Unidos continuará atacando petroleros iraníes si Teherán intenta atacar barcos de la Armada estadounidense.
Irán, en tanto, amenaza con ampliar sus objetivos.
El riesgo de una crisis global
El peligro ya no se limita a un enfrentamiento entre dos países.
Si los ataques alcanzan a petroleros de terceros países, el conflicto podría involucrar directamente a otras potencias y gobiernos del Golfo.
Además, una interrupción significativa del tránsito por Ormuz tendría consecuencias inmediatas sobre el precio del petróleo.
Con el Brent nuevamente por encima de los 100 dólares, los mercados ya anticipan un escenario de mayor incertidumbre.
La amenaza iraní contra los petroleros de Kuwait y Baréin representa, por ahora, uno de los puntos más delicados de esta nueva etapa del conflicto.
El próximo ataque puede ser decisivo. Si un buque comercial extranjero es alcanzado dentro del Golfo, la crisis podría entrar en una dimensión completamente diferente.
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