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Ciencia y Tecnología

Nacieron gemelos de embriones congelados hace más de 30 años

Nacieron gemelos de embriones congelados hace más de 30 años

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Nacieron gemelos de embriones, en Estados Unido, congelados hace más de 30 años

Un matrimonio se sometió al procedimiento conocido como fertilización in vitro con los embriones que llevaban tiempo criopreservados y marcan un nuevo récord.

Con embriones congelados en abril de 1992 un matrimonio de EE.UU., acaban de convertirse en padres de mellizos.

De este modo, nacieron gemelos de embriones congelados, los pequeños Lydia y Timothy y se suman a los otros cuatro hijos que tenía la familia.

Estados Unidos | Tennessee | Los mellizos que acaban de nacer de embriones  congelados hace 30 años | MUNDO | EL COMERCIO PERÚ

Técnicamente, el proceso por el que pasaron Philip Ridgeway y su esposa no es una adopción, sino una donación de embriones.

Donación de embriones:

Lo cierto es que, cuando las personas se someten a una FIV, en general, se producen más embriones de los que utilizan, los cuales suelen criopreservarse para su uso futuro.

También pueden donarse a investigaciones o capacitación para el avance de la medicina reproductiva. Incluso, es posible donarlos a personas que deseen tener hijos.

Al igual que con cualquier otra donación de tejido humano, los embriones deben cumplir con ciertas pautas de elegibilidad de la Administración de Drogas y Alimentos de los EE.UU. (FDA por sus siglas en inglés) para ser donados, incluida la detección de ciertas enfermedades.

Desde el Centro Nacional de Donación de Embriones de ese país, explicaron:

“La adopción de embriones no es una ‘adopción’ legal en absoluto, al menos en el sentido de una adopción tradicional, que ocurre después del nacimiento”. “Sin embargo, el término permite que todas las partes conceptualicen el proceso y la eventual realidad de criar a un niño sin parentesco genético”

En tanto desde la Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva explicaron que:

“la aplicación del término ‘adopción’ a los embriones es inexacta, engañosa y podría imponer cargas a los receptores” por lo que recomendaron que “debe evitarse”.

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La doctora Sigal Klipstein es especialista en fertilidad en Chicago y presidenta del comité de ética de la Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva, y señaló que:  “muchos llaman coloquialmente al proceso de donación como adopción de embriones, pero la adopción y la donación no son lo mismo”. “La adopción se refiere a niños vivos. Es un proceso legal por el cual se crea una relación padre-hijo cuando antes no existía”.

Y amplió: “La donación de embriones es un procedimiento médico. Es una forma en la que tomamos embriones de una pareja o individuo y luego los transferimos a otro individuo para construir familias”.

Asimismo, reconoció que el uso de embriones donados, puede ser rentable para las personas que buscan ayuda para la fertilidad. Esto es porque reduce el costo de buscar y almacenar esperma y óvulos de donantes. “No obtienen la conexión genética con los niños, pero tienen una opción reproductiva mucho menos costosa que incluso con la fertilización in vitro en la mayoría de los casos”.

Lo que la familia Ridgeway ahora saben del origen de sus hijos. Sus gemelos que nacieron de embriones congelados hace más de 30 años, fueron creados para una pareja casada anónima mediante fertilización in vitro.

El esposo tenía poco más de 50 años y usaron óvulos de una donante de 34 años. Durante casi tres décadas, se mantuvieron en nitrógeno líquido a casi 200 grados bajo cero, en un dispositivo que se parece mucho a un tanque de propano.

Los embriones se mantuvieron en un laboratorio de fertilidad en la costa oeste hasta 2007, cuando la pareja que los creó los donó al Centro Nacional de Donación de Embriones en Knoxville, Tennessee, con la esperanza de que otra pareja pudiera usarlos.

Philip Ridgeway contó que nunca tuvieron en mente con su esposa un número determinado de hijos que les gustaría tener”. “Siempre pensaron en tantos hijos  como Dios quiera darles» y cuando escucharon sobre la adopción de embriones, fue algo que les interesó”, dijo. Y tras aclarar que no buscaban obtener los embriones congelados por mucho tiempo, sostuvo que sólo querían “a los habían estado esperando más tiempo”.

Al parecer, al momento de buscar donantes, la familia preguntó específicamente al centro de donación sobre una categoría llamada “consideración especial”, lo que significa que había sido difícil encontrar receptores para estos embriones, por cualquier motivo.

Existe una base de datos de donantes:

Para elegir sus embriones, en la cual no se enumera el tiempo de congelación de los embriones, pero sí las características de los donantes: como etnicidad, edad, altura, peso, historial genético y de salud, educación, ocupación, películas y música favoritas.

Hecho esto, el centro Southeastern Fertility, que se asocia con el Centro Nacional de Donación de Embriones, descongeló los embriones el 28 de febrero. De los cinco que se descongelaron, dos no eran viables. Es que se sabe que existe una tasa de supervivencia del 80% cuando se descongelan embriones congelados.

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La Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva y los CDC recomiendan transferir un embrión a la vez, ya que transferir más aumenta la probabilidad de embarazos múltiples, lo que también aumenta potencialmente el riesgo de complicaciones durante la gestación, tanto para la madre como para los niños.

Los tres embriones restantes se transfirieron a Rachel el 2 de marzo pasado, 29 años y 10 meses después de haber sido congelados. Dos de las transferencias fueron exitosas, mientras que el tercero no prosperó.

Los Ridgeway participaron a sus hijos durante todo el proceso.

“Estaban emocionados y felices con nosotros en cada paso del camino».

Ciencia y Tecnología

Como una bola de fuego: ¿A qué hora Argentina será el dramático regreso de Artemis II a la Tierra?

La NASA detalla paso a paso cómo se desplegarán los paracaídas de la cápsula Orión antes del amerizaje en el Pacífico

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La misión Artemis II encara su fase final con uno de los momentos más delicados y espectaculares de todo el viaje: el regreso a la Tierra. Tras orbitar la Luna y alcanzar distancias récord para una misión tripulada, la cápsula Orión se prepara para atravesar la atmósfera terrestre a velocidades extremas.

El amerizaje está previsto para este viernes a las 21:07 (hora argentina) en el Océano Pacífico, frente a la costa de San Diego, en Estados Unidos. Equipos de la NASA ya trabajan en los últimos ajustes para garantizar un descenso seguro.

El regreso de Artemis II no solo marca el cierre de una misión histórica, sino también una prueba clave para el futuro de los viajes tripulados a la Luna y Marte

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Un reingreso a la Tierra “en una bola de fuego”

El momento más impactante del regreso de Artemis II será el reingreso atmosférico. La cápsula Orión ingresará a la atmósfera a una velocidad que supera los 40.000 km/h, generando temperaturas cercanas a los 2.700°C.

Durante esta fase, la nave quedará envuelta en un plasma incandescente que provocará un corte total de comunicaciones durante aproximadamente seis minutos. Este fenómeno ocurre porque el aire se ioniza alrededor de la cápsula, bloqueando las señales de radio.

El piloto Victor Glover describió esta instancia como viajar “montados en una bola de fuego”, reflejando la intensidad de una maniobra que requiere una precisión extrema. Un error mínimo en el ángulo de ingreso podría hacer que la nave rebote en la atmósfera o sufra daños críticos.

En este contexto, Artemis II pondrá a prueba mejoras clave en el escudo térmico de Orión, luego de los inconvenientes detectados en la misión no tripulada anterior.

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La desaceleración: del espacio al océano en minutos

Uno de los desafíos principales de Artemis II es reducir su velocidad de forma controlada. La nave está diseñada para generar resistencia con la atmósfera, funcionando como un “ladrillo volador” que frena progresivamente.

Este proceso permite disminuir la fuerza G que experimentan los astronautas, evitando niveles que serían imposibles de soportar para el cuerpo humano.

Una vez superada la fase más intensa del descenso, se desplegarán paracaídas en distintas etapas:

  • Primero, paracaídas piloto para estabilizar la cápsula.
  • Luego, los paracaídas principales, que reducirán la velocidad a unos 32 km/h.

Este sistema será clave para que Artemis II logre un amerizaje seguro en el océano.


El amerizaje de Artemis II en el Pacífico

La etapa final será el amerizaje de Artemis II, donde la cápsula impactará suavemente en el agua. Dependiendo de cómo caiga, puede quedar en posición vertical, invertida o de costado.

Para garantizar la seguridad, se activarán airbags que estabilizarán la nave y permitirán la salida de la tripulación.

Equipos de rescate estarán esperando en la zona para recuperar a los astronautas en un operativo que podría completarse en menos de dos horas. Posteriormente, serán trasladados para evaluaciones médicas y regresarán a tierra firme en un plazo aproximado de 24 horas.


Una misión histórica que mira hacia el futuro

El regreso de Artemis II marca un hito en la exploración espacial. Sus cuatro tripulantes se sumarán al exclusivo grupo de humanos que han viajado alrededor de la Luna, algo que no ocurría desde hace más de 50 años.

Además, esta misión es fundamental para validar los sistemas que permitirán el regreso del ser humano a la superficie lunar en los próximos años.

Cada fase del descenso, desde el reingreso hasta el amerizaje, representa un paso clave para futuras misiones. Por eso, el éxito de Artemis II no solo significa el final de un viaje, sino el comienzo de una nueva era en la exploración espacial.

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Ciencia y Tecnología

ATENEA hizo historia: el satélite argentino que se comunicó a 70.000 km de la Tierra

Un logro que pone a Argentina en el mapa del espacio profundo

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No fue un simple “ping” desde el espacio: fue una señal que viajó decenas de miles de kilómetros y confirmó algo mucho más grande, el satélite argentino ATENEA logró comunicarse con la Tierra desde 70.000 kilómetros, marcando un antes y un después para la ciencia nacional.

Desarrollado por la CONAE y lanzado como parte de la misión Artemis II, este pequeño CubeSat no solo cumplió su objetivo: superó expectativas desde el primer minuto.

“El solo hecho de haber recibido un paquete de datos ya fue un hito”, destacaron desde el equipo técnico.

El momento clave: una señal antes de lo esperado

El primer contacto ocurrió apenas segundos después de su liberación, cuando ATENEA ya se encontraba a más de 40.000 km de distancia. Lo sorprendente: la señal llegó antes de lo previsto.

Horas más tarde, el satélite alcanzó los 70.000 km, confirmando que podía sostener comunicación en condiciones extremas.

Este detalle no es menor. En misiones espaciales, cada segundo cuenta y cada señal valida años de trabajo.

“Pensamos que íbamos a tener que pelear la señal… pero llegó de inmediato”, explicó el ingeniero Luis López.

Qué hace especial a ATENEA (y por qué importa)

ATENEA es un CubeSat 12U —del tamaño de un microondas— pero con una misión ambiciosa:

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Objetivos clave:

  • Validar comunicaciones de espacio profundo
  • Probar tecnología nacional en condiciones extremas
  • Generar datos para futuras misiones lunares

A diferencia de otros satélites argentinos, que operan en órbita terrestre, ATENEA fue más allá: se adentró en el espacio profundo, un terreno reservado para pocas agencias en el mundo.

Datos en tiempo real: qué está enviando el satélite

Desde su activación, ATENEA transmite información vital que permite evaluar su estado:

  • Nivel de batería
  • Temperaturas internas
  • Orientación respecto al Sol
  • Estado de los sistemas y experimentos

Estas señales son captadas por estaciones en Córdoba y Tierra del Fuego, consolidando otro logro: infraestructura 100% nacional funcionando a larga distancia.

“Estamos empezando a procesar todos esos datos”, confirmaron desde el equipo.

Un proyecto colectivo: universidades, ciencia y Estado

Detrás de ATENEA hay un entramado científico y tecnológico que incluye:

  • Universidad Nacional de San Martín
  • Universidad Nacional de La Plata
  • Universidad de Buenos Aires
  • CONICET
  • Instituto Argentino de Radioastronomía

Este último tuvo un rol clave en la validación del sistema de antenas y en la detección temprana del satélite.

“Las comunicaciones ocurrieron sin problemas durante la misión”, explicaron desde el IAR.

Argentina, entre los pocos países en Artemis II

El dato que dimensiona el logro: Argentina fue uno de los cuatro países que aportaron satélites a Artemis II, junto a:

  • Corea del Sur
  • Alemania
  • Arabia Saudita

Y con un diferencial importante: el único representante de América Latina.

Más allá del récord: por qué este logro cambia el futuro

ATENEA no solo rompió un récord de distancia. Abrió la puerta a nuevas capacidades:

Impactos concretos:

  • Desarrollo de tecnología para misiones lunares
  • Mejora en sistemas de comunicación satelital
  • Formación de nuevos ingenieros y científicos
  • Posicionamiento internacional en exploración espacial

Este tipo de avances permite pensar en un futuro donde Argentina no solo participe, sino que lidere proyectos en el espacio profundo.

Conclusión: un pequeño satélite, un salto gigante

ATENEA demostró que el tamaño no define el impacto. Con apenas 20x20x30 cm, logró algo histórico: comunicarse desde más lejos que cualquier otro objeto argentino.

Pero el verdadero logro es otro: probar que el país tiene la capacidad técnica, científica y humana para competir en la frontera del conocimiento.

Qué sigue ahora

Durante las próximas semanas, los equipos analizarán los datos recibidos para validar completamente la misión y preparar nuevos desarrollos.

Siguiente paso: convertir este hito en una plataforma para futuras misiones argentinas en el espacio profundo.

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Ciencia y Tecnología

¿SABÍAS QUÉ? La Luna sí tiene color, aunque no lo veamos

Aunque a simple vista parece gris, la Luna tiene colores reales que revelan su composición mineral y su historia geológica.

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CURIOSIDADES– A simple vista, la Luna parece completamente gris. Sin embargo, esto no refleja su verdadera naturaleza. La llamada Luna color es un fenómeno real basado en su composición química, aunque nuestros ojos no logran detectarlo con facilidad.

La superficie lunar tiene un albedo bajo (refleja apenas un 12% de la luz solar), lo que hace que la veamos tenue. Además, durante la noche predominan en nuestra visión los bastones —células sensibles a la luz pero no al color—, por lo que perdemos la capacidad de distinguir matices.

Sin embargo, cuando se utilizan cámaras especiales o técnicas de procesamiento digital, aparecen colores sorprendentes que revelan información científica clave.


 Luna color: qué significan los tonos

Los colores de la Luna color no son decorativos ni artificiales: están directamente relacionados con los minerales presentes en su superficie.

  • 🔵 Azules: indican alta concentración de titanio, especialmente en forma de ilmenita. Se encuentran en zonas volcánicas conocidas como “mares lunares”.
  • 🟠🔴 Naranjas y rojizos: corresponden a regiones más antiguas, con mayor presencia de hierro en basaltos formados hace miles de millones de años.
  • Blancos o claros: son las tierras altas, ricas en anortosita, un material con aluminio y calcio que refleja más luz.

Estos contrastes permiten a los científicos estudiar la historia geológica del satélite natural de la Tierra.


No es Artemis II: de dónde salen estas imágenes

Es importante aclarar que muchas de las imágenes virales de la Luna color no pertenecen a la misión Artemis II, a pesar de que esta misión sí logró en 2026 un récord de distancia para una nave tripulada y captó fotografías reales del satélite.

Las imágenes con colores intensos provienen en realidad de misiones anteriores como Clementine o Galileo, que utilizaron sensores multiespectrales para analizar cómo la superficie lunar refleja distintas longitudes de onda.

Luego, los científicos procesan esos datos para amplificar diferencias que existen, pero que son imperceptibles a simple vista.


Ciencia detrás de la Luna color

Las técnicas utilizadas se basan en el análisis espectral: cada mineral refleja la luz de manera diferente según su composición. Al combinar imágenes tomadas en distintos filtros, se pueden construir mapas que muestran variaciones químicas.

Esto permite identificar zonas ricas en titanio, hierro o aluminio sin necesidad de estar físicamente en la superficie lunar.

En otras palabras, las imágenes no “inventan” colores, sino que hacen visible lo invisible.

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Una paleta escondida a simple vista

La Luna color es un claro ejemplo de cómo la ciencia puede revelar aspectos ocultos de lo cotidiano. Aunque la veamos gris desde la Tierra, nuestro satélite natural es en realidad un mosaico de tonalidades que cuentan su historia.

Los colores siempre estuvieron ahí, pero necesitan de la tecnología para salir a la luz. Así, lo que parece simple a primera vista, en realidad esconde millones de años de evolución geológica.

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