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Ciencia y Tecnología

Tomas Heatherwick en TED: “Creo que estamos viviendo una epidemia de aburrimiento. Ya no podemos tolerar lugares sin alma”

El reconocido diseñador que habla de la necesidad desesperada por diversidad arquitectónica y la humanización de los edificios.

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Tomas Heatherwick comienza su charla de TED con esta pregunta ¿Cuándo fue la última que caminaste por la calle en una ciudad con edificios nuevos?

¿Adónde fueron a parar todos los bultos y protuberancias de los edificios? ¿Cuándo se volvió tan aburrida la arquitectura de la ciudad?
Por qué las ciudades necesitan una arquitectura inspiradora, el diseñador Thomas Heatherwick ofrece un camino para salir del estancamiento de la monotonía urbana y una visión de ciudades llenas de edificios conmovedores que la gente atesora durante siglos.

Charla Ted de Tomas Heatherwick

«Quiero hablar con ustedes sobre el problema que todos sabemos que existe en nuestros pueblos y ciudades. Estamos cada vez más rodeados por edificios sin carácter. Creo que estamos viviendo una epidemia de aburrimiento. Con algunas excepciones todos sabemos que los edificios nuevos no tendrán vida y serán monótonos. Es lo mismo en todas partes. Opaco, plano, recto, brillante. Inhumano. Son lo que mi hija llama edificios “meh”. Estos edificios se justifican diciendo ser funcionales.

Soy diseñador de edificios y me han dicho tantas veces que la forma debe seguir a la función. Es decir, si el edificio funciona bien, de cierta manera es inevitable que el resultado se vea bien. Este mantra, la forma sigue a la función, tiene un siglo. Y suena bien, ¿no? Quien puede discutir con eso. Cualquier detalle extra es una tontería, una decoración innecesaria.»

La función de la emoción.

«Quiero hablar de una función que es crucial y creo que falta: La función de la emoción. Y cuando digo emoción, hablo de la capacidad que tienen los edificios para significar algo para nosotros. Para levantarnos el ánimo, para conectarnos. Los edificios nos afectan. Caminamos alrededor de ellos, los miramos. Y para la mayoría de nosotros, la mayor parte de las veces simplemente nos dejan sintiéndonos diferentes.

Si nos llevara a todos a una ciudad y dijera, “ a que parte les gustaría ir?” les gustaría ir a la parte vieja o a la parte nueva? Ya me dieron la respuesta. Sabemos instintivamente, que la mayoría va escoger la parte vieja. ¿Por qué? Porque todos sabemos que lo nuevo será aburrido y no tendrá carácter. Entonces, donde están todos los bultos y los huevos en los edificios? Las sombras, las texturas, la tridimensionalidad, los puntos altos de luz. Como se volvió todo tan bidimensional, tan simplista y desprovisto de carácter? Bueno, resulta que no soy el único que esta alarmado por lo que está pasando en nuestros pueblos y ciudades.

Hay investigaciones que muestran que estos edificios no son solo simplistas y monótonos. Nos están haciendo daño. Son malos para nuestra salud mental, causando estrés en nuestros cerebros mientras caminamos alrededor de ellos. Son malos para nuestra salud física, alentando nuestra recuperación cuando estamos dentro de ellos. Y también son malos para la salud social, aumentando la probabilidad de delincuencia y de conductas antisociales. Pero esto se vuelve más siniestro cuando damos un paso atrás y pensamos en la crisis climática que se desarrolla a nuestro alrededor.

Se ha puesto un gran énfasis en el impacto de los automóviles y la aviación. Y en este estudio de 2019, la aviación fue responsable del 2,1 % de las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero parece que olvidamos que la industria de la construcción es responsable del 39 %. Cada año en EEUUU., 93 KM2 de edificios son destruidos y reconstruidos. Eso es el equivalente a la mitad de Washington, DC siendo destruida solo para volver a construir. Y esto no pasa solo en EE.UU.  Pasa en todo el mundo.

En el Reino Unido, demolemos 50000 edificios al año. La edad promedio de un edificio comercial en el Reino Unido es de 40 años. Entonces eso significa que si hubiera nacido como edificio comercial, me hubieran matado hace 12 años. Es bastante sencillo.

Cuando la gente no ama, y estoy usando la palabra ama, ama los edificios, es más probable que los demuelan. Siento esos dos puntos no han sido conectados. Pero cuando haces un edificio, una de las cosas que más caras que puedes hacer, hay enormes presiones por el costo del tiempo, de la política y los egos y reglamentos y el statu quo. Estas fuerzas resultantes de la falta de alma son inmensas. Y el cambio es aterrador para todos, incluso para mí. Pero estoy convencido de que la emoción es la función decisiva que se ha olvidado. Hay, sin embargo, un pequeño número de personas que si lo entiende y lo está tratando de abordar. »

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Aquí hay alguna de ellas:

  • Francia: Sou Fujimoto diseño este edificio de apartamentos increíblemente texturizado.
  • Burkina Faso: Francis Kere hizo este conmovedor centro de salud.
  • Líbano: Lina Ghotmeh usa paredes espléndidamente gruesas para hacer viviendas con carácter.
  • Reino Unido: Acme Studio trajo personalidad y detalle a los edificios del centro de la ciudad.

«Pensé en mostrarles algunos ejemplos de maneras en las que mi propio estudio trato de abordar esto»

Ciudad del Cabo

«En ciudad del Cabo había un enorme silo de granos en desuso. Que una vez que se usó para almacenar mail en toda Sudáfrica, estaba en riesgo de ser demolido. Nosotros propusimos no derribarlo, pero en cambio, convertirlo en la primera gran institución para artistas africanos contemporáneos.

Nosotros tomamos uno de los granos originales. Puede que ahora se decepcionen.  Tomamos uno de los granos originales de maíz que había sido almacenador en el edificio original. Y lo cortamos del corazón de ese edificio. Alrededor de eso pusimos 80 galerías. La mayor parte de nuestro trabajo consistía en restaurar y revigorizar una estructura histórica. Lo central de nuestra visión era usar un presupuesto limitado para crear el corazón más convincente posible con esos tubos gigantes.

La clave era que la gente no solo se parara en el exterior y admirara una estructura, pero que se interesara por el interior donde la curiosidad haría el resto del trabajo. Entras debajo de las tolvas de grano, donde solía caer el grano sobre las cintas transportadoras… Nos encantó que al cortar la extraordinaria estructura original, podríamos exponer y compartir la idiosincrasia del edificio. Y como estos rincones y grietas, ayudan a darle un alma al proyecto.

En la parte superior hay un jardín de esculturas con piso de vidrio. Y si ven esos bebes en el cristal justo ahí, esta es su vista. El museo terminado esta en bruto, es tosco, pero autentico. Fue un honor darle una nueva vida a esta estructura histórica. »

Singapur

» En Singapur buscamos soluciones para que la gente estuviera emocionada de seguir estudiando en las universidades. En esta nueva era digital donde puedes hacer prácticamente todo en línea, e incluso puedes obtener un doctorado acostado en la cama.

¿Porque necesitamos edificios universitarios? Bueno, pensamos que son los lugares donde te juntas a tener ideas, a conocer a un futuro socio comercial o la persona con la que vas a crear una organización sin fines de lucro. Sin embargo, esta fue la experiencia típica. Plafones de poliestireno, sin luz natural, el lugar menos inspirador para conocer gente. Así, que para contrarrestar esto, hicimos un edificio de universidad que no parece un pasillo donde todos los estudiantes pueden verse. Un edificio que no tiene frente ni parte posterior. Y no es un edificio, en realidad son 12 edificios.

Nuestro Objetivo era inventar un nuevo tipo de arquitectura tropical que utilizara la mínima energía posible, donde aprendes en aulas sin esquinas. Donde los profesores y maestros trabajan contigo en lugar de dictarte. Donde las personas pueden ser inspiradas por el aprendizaje y motivadas a quedarse. Y esta vierto las 24 horas. Cuando fui la última vez a Singapur, tenía jet lag y eran las dos de la mañana. Entonces fui y había estudiantes hablando con otros y trabajando tranquilamente.»

Reino Unido

«En Yorshire, en el Reino Unido, tuvimos la oportunidad de humanizar un edificio de tratamiento oncológico en uno de los hospitales oncológicos más grandes del Reino Unido. Cuando piensan en los peores edificios los que han estado, seguramente los hospitales están en la parte superior de la lista. Son alguno de los lugares que producen más estrés y miedo en los que podrías estar.

Así que nos propusimos la misión para hacer un edificio no clínico donde podrías sentirte vulnerable. Y llorar y sentirte protegido y unirnos como comunidad. ´pero nuestro sitio era el último con vegetación en el hospital. Y no queríamos ser los que podrían una gran caja y quitarían toda la vegetación.

Entonces nos preguntamos, podrías aumentar la vegetación que podría ayudar con la curación? Así como esos dinosaurios de madera que se encajan entre sí, unimos madera contrachapada gigante para hacer tres estructuras que sostendrían tres grandes jardines y harían un edificio de jardín. Este edifico tiene 17 000 plantas, 23000 focos y en realidad un aumento del 436 % de la biodiversidad en ese sitio. Nuestro objetivo era hacer un lugar donde la gente pueda reunirse y donde, al enfocarse en la emoción de los usuarios, podríamos crear una arquitectura de esperanza.»

Shanghái

«Finalmente, en Shanghái, tuvimos una oportunidad que es típica de nuestro tiempo. El reto de la grandeza. Un lugar de tres millones y medio de pies cuadrados, un proyecto de construcción en un sitio que tenía 480 metros de largo. Donde típicamente esto es lo que se construiría. El sitio era tan grande que el Empire State Building podría caber en él acostado de lado.

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Entonces, para que esto sea rentable, estructuralmente eficaz, necesitábamos 1000 columnas en una cuadricula, así que decidimos no solo decorar cajas, sino dejar que las columnas sean nuestras heroínas y conectar con el parque de un lado y el distrito de arte del otro y tratar de unirlos en uno.

El proyecto terminado se llama “Mil Árboles”. Cada una de estas columnas tiene un árbol de montaña chino, un árbol semi-maduro en la parte superior. Y nutrición y drenaje e iluminación y humedad, y porque cada columna es el mejor lugar para poner una carga pesada. Y tiene cientos de terrazas al aire libre y tiene sombra y tiene, o eso esperamos, la complejidad necesaria para crear un compromiso humano en un proyecto a tal escala.

También trabajamos con artistas locales para incrustar4 su trabaja en nuestra visión, para realmente hacer un proyecto colaborativo juntos. Y eso se lleva a cabo hasta el interior.  Este proyecto se abrió a finales del año pasado, en la primera mitad. Y tenemos 100000 personas que van ahí todos los días. Y no se trataba solo de árboles y plantas, pero incluso las columnas estructurales eran nuestras amigas para humanizar el proyecto a tal escala.»

El Objetivo de Heatherwick

Así que no estoy diciendo que hay un solo lenguaje o enfoque para hacerle frente a esta epidemia de aburrimiento. Al igual que en la naturaleza hemos aprendido la gran importancia que tiene la biodiversidad, ahora necesitamos desesperadamente diversidad arquitectónica.  Mi objetivo es ayudar a desencadenar un movimiento global de humanización que ya no tolere lugares sin alma, inhumanos. ¿Y si nuestros edificios nos inspiran a querer adaptarlos, ajustarlos y repararlos? No podemos seguir derribando los edificios que nos rodean todo el tiempo. Dejemos de construir edificios de 40 años, y construyamos edificios de 1000 años. Por favor, únanse a mí. Gracias

Ciencia y Tecnología

El toroide y la energía que, según distintas corrientes espirituales, conecta todo el universo

La figura geométrica aparece en la naturaleza, en campos magnéticos y en diversas tradiciones espirituales. Su interpretación como modelo de conciencia y creación sigue despertando interés en todo el mundo.

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Salud y Bienestar– La llamada energía toroidal volvió a ganar protagonismo en comunidades vinculadas a la espiritualidad, la geometría sagrada y el desarrollo de la conciencia. Aunque el concepto tiene bases matemáticas y físicas vinculadas a la forma geométrica conocida como toroide, numerosas corrientes espirituales le atribuyen además un profundo significado relacionado con la creación, la conexión universal y el flujo permanente de la energía.

La figura del toroide, similar a una rosquilla o anillo tridimensional, puede observarse en distintos fenómenos naturales y modelos científicos. Sin embargo, para quienes estudian la geometría sagrada, esta forma va mucho más allá de una simple estructura geométrica y representa uno de los patrones fundamentales de la existencia.

Energía toroidal y su relación con el universo

La energía toroidal es definida como un flujo continuo que se expande desde un punto central hacia el exterior y luego regresa nuevamente a su origen. Este movimiento constante genera una dinámica de equilibrio que muchas tradiciones consideran presente en toda forma de vida.

Los defensores de esta visión sostienen que el mismo patrón puede encontrarse en galaxias, campos electromagnéticos, organismos vivos e incluso en el cuerpo humano. Según estas interpretaciones, la estructura toroidal simboliza el intercambio permanente entre el individuo y el entorno, entre lo interno y lo externo.

La idea también se vincula con conceptos como la unidad, la armonía y la interconexión de todos los seres.

Una figura presente en antiguas tradiciones

Aunque el término «toroide» pertenece al lenguaje moderno de la geometría y la física, diversas culturas antiguas describieron movimientos energéticos similares.

En el hinduismo, por ejemplo, la energía kundalini se representa como una fuerza ascendente que recorre el cuerpo en forma espiralada. Algunas corrientes contemporáneas encuentran similitudes entre ese movimiento y el flujo toroidal.

También existen interpretaciones que relacionan al toroide con prácticas chamánicas, tradiciones orientales y antiguos símbolos egipcios vinculados al renacimiento y la energía eterna.

Para muchos investigadores de la espiritualidad, estas coincidencias reflejan una comprensión ancestral de los ciclos naturales y de la relación entre la conciencia humana y el cosmos.

El papel del toroide en la geometría sagrada

Dentro de la geometría sagrada, el toroide ocupa un lugar destacado por representar un sistema autosustentable de circulación energética.

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A diferencia de otros símbolos más estáticos, esta figura muestra movimiento constante. Por esa razón, suele asociarse con procesos de transformación personal, expansión de conciencia y equilibrio interior.

Quienes practican disciplinas como la meditación, el yoga o distintas técnicas energéticas suelen utilizar visualizaciones basadas en el toroide para favorecer estados de concentración y bienestar.

La energía toroidal también es relacionada con conceptos de coherencia, sincronización y armonización de los campos energéticos personales.

Cómo se utiliza en prácticas espirituales

En los últimos años, numerosas personas incorporaron el concepto del toroide a sus rutinas de crecimiento personal.

Entre las prácticas más habituales se encuentran:

  • Visualizar una estructura toroidal rodeando el cuerpo durante la meditación.
  • Coordinar la respiración con el supuesto movimiento de expansión y contracción del toroide.
  • Utilizar figuras geométricas inspiradas en esta forma durante ejercicios de relajación.
  • Incorporar símbolos toroidales en espacios destinados al bienestar y la introspección.

Según quienes realizan estas prácticas, el objetivo es alcanzar una mayor sensación de equilibrio, claridad mental y conexión espiritual.

Entre la ciencia y la espiritualidad

Mientras la forma toroidal posee aplicaciones concretas en matemáticas, física y electromagnetismo, muchas de las interpretaciones espirituales asociadas a ella pertenecen al terreno de las creencias y experiencias personales.

Por ese motivo, especialistas señalan la importancia de diferenciar entre los fenómenos científicamente demostrados y las lecturas simbólicas o espirituales que distintas corrientes realizan sobre esta figura geométrica.

Más allá de los debates, el toroide continúa despertando curiosidad en personas interesadas en comprender la relación entre la naturaleza, la energía y la conciencia humana. Su imagen, presente en múltiples ámbitos del conocimiento, sigue siendo para muchos un símbolo de conexión, transformación y equilibrio universal.

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Ciencia y Tecnología

Raquel Chan, la científica argentina de la UNL, que desafía al cambio climático para combatir el hambre en el mundo

 La científica argentina Raquel Chan ganó el Premio L’Oréal-UNESCO 2026 tras desarrollar cultivos resistentes a sequías y estrés climático.

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 La científica argentina Raquel Chan ganó el Premio L’Oréal-UNESCO 2026 tras desarrollar cultivos resistentes a sequías y estrés climático. Cuando una sequía destruye una cosecha, no solo se pierde dinero. Se pierden alimentos, empleo, estabilidad social y futuro. En un planeta donde millones de personas todavía pasan hambre mientras el cambio climático golpea cada vez más fuerte, la pregunta dejó de ser cuánto produce el mundo y pasó a ser cuánto tiempo podrá seguir produciendo.

En ese escenario aparece el trabajo de Raquel Chan, la científica argentina que descubrió un gen capaz de ayudar a las plantas a sobrevivir bajo condiciones extremas de estrés ambiental. Su investigación no solo transformó la biotecnología agrícola mundial: también convirtió a la Argentina en referencia global en cultivos resistentes a sequías.

La investigadora del CONICET y profesora de la Universidad Nacional del Litoral acaba de recibir el Premio Internacional L’Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia” 2026, uno de los reconocimientos más prestigiosos del planeta.

“Descubrimos un gen que permite a las plantas vivir bajo estrés ambiental”, explicó Chan al resumir décadas de investigación científica.

La distinción marca además un hecho histórico: es la primera vez que la biotecnología agrícola recibe este premio internacional.

El descubrimiento que puede cambiar el futuro alimentario

Durante más de 40 años, Raquel Chan estudió cómo responden las plantas a fenómenos extremos como sequías, inundaciones, calor intenso o suelos salinos.

La clave de su hallazgo fue el gen HaHB4, identificado originalmente en girasoles.

HaHB4HaHB4

Ese gen permite que cultivos como soja, trigo, maíz y arroz toleren períodos prolongados de falta de agua sin perder rendimiento productivo.

En términos simples: mientras muchas plantas mueren frente a condiciones climáticas adversas, aquellas modificadas con esta tecnología logran seguir creciendo.

El descubrimiento no quedó encerrado en un laboratorio. En alianza con la empresa Bioceres, la tecnología HB4 llegó al mercado y convirtió a la Argentina en pionera mundial al aprobar el primer trigo transgénico tolerante a sequía.

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La sequía provoca pérdidas de hasta el 50% de la producción agrícola mundial, según explicó Chan.

El impacto global de este avance resulta enorme en un contexto donde el cambio climático amenaza la seguridad alimentaria internacional.

La ciencia como herramienta contra el hambre

Para Chan, el problema del hambre no se explica únicamente por falta de producción.

“La producción global alcanzaría si existiera una distribución más equitativa”, sostuvo la investigadora, al remarcar que incluso países productores como Argentina conviven con altos niveles de pobreza e inseguridad alimentaria.

Su mirada rompe con una idea tradicional: producir más ya no alcanza. El desafío es producir mejor, con menos agua, menos impacto ambiental y sin expandir la frontera agrícola.

Allí aparece la importancia estratégica de la biotecnología.

Los desarrollos impulsados por Chan permiten aumentar el rendimiento agrícola utilizando los mismos territorios productivos y enfrentando fenómenos extremos que antes devastaban las cosechas.

Del exilio en Israel a liderar la ciencia argentina

La historia personal de Raquel Chan también explica parte de su resiliencia.

A los 16 años debió exiliarse en Israel, donde estudió bioquímica en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Más tarde regresó a la Argentina para realizar su doctorado en la Universidad Nacional de Rosario.

Su especialización en plantas terminó de consolidarse durante un posdoctorado en Francia, en el Institut de Biologie Moléculaire des Plantes.

Pero decidió volver.

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Y no solo volver: construir ciencia desde Santa Fe.

Desde el Instituto de Agrobiotecnología del Litoral, donde trabaja hace más de dos décadas, formó equipos de investigación, impulsó nuevas generaciones científicas y consolidó una escuela argentina de biología vegetal reconocida internacionalmente.

“La gente que hace ciencia no es brillante: es apasionada y trabaja muchísimo”, afirma Chan.

El desafío invisible de las mujeres científicas

Aunque Argentina posee uno de los índices más altos de participación femenina en investigación científica de la región —53,6%— Chan reconoce que las desigualdades persisten.

No necesariamente en los concursos o evaluaciones académicas, sino en el reparto de responsabilidades familiares.

“La exigencia invisible sigue siendo cómo compatibilizar maternidad y carrera científica”, explicó.

Su experiencia refleja un fenómeno global: las mujeres continúan subrepresentadas en los máximos reconocimientos científicos internacionales.

Menos del 4% de los Premios Nobel científicos fueron otorgados a mujeres.

El premio de L’Oréal-UNESCO For Women in Science busca justamente reducir esa brecha y dar visibilidad a investigaciones lideradas por mujeres en distintas partes del mundo.

Una científica que piensa en el futuro del planeta

Más allá del reconocimiento internacional, el trabajo de Raquel Chan plantea una discusión urgente sobre el futuro de la humanidad.

¿Cómo producir alimentos en un planeta cada vez más caliente?

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¿Cómo evitar que las sequías destruyan regiones enteras?

¿Cómo alimentar a millones de personas sin avanzar sobre ecosistemas naturales?

La respuesta de Chan no aparece en discursos grandilocuentes, sino en décadas de laboratorio, investigación aplicada y cooperación entre ciencia pública y sector privado.

Su carrera demuestra además que la innovación científica no necesita emigrar para transformar el mundo.

Desde Santa Fe, una investigadora argentina logró desarrollar tecnología capaz de modificar la agricultura global.

Y en tiempos donde el cambio climático amenaza con redefinir la seguridad alimentaria mundial, su descubrimiento deja de ser solo un avance científico para convertirse en una herramienta estratégica para el futuro.

Las cinco científicas más destacadas del mundo en 2026

Junto a Raquel Chan, el Premio Internacional L’Oréal-UNESCO reconoció a otras cuatro investigadoras de excelencia mundial:

  • Sarah A. Teichmann (Europa)
  • Gordana Vunjak-Novakovic (Norteamérica)
  • Liesl Zühlke (África y Estados Árabes)
  • Felice Jacka (Asia y Pacífico)

Cada una trabaja sobre desafíos decisivos para el futuro global: salud mental, bioingeniería, enfermedades cardíacas y biología celular.

El próximo desafío: transformar conocimiento en política pública

El reconocimiento internacional posiciona a la Argentina en el centro de la discusión científica global sobre producción de alimentos y cambio climático.

Pero Chan insiste en que el verdadero desafío no termina en el laboratorio.

La ciencia puede desarrollar herramientas revolucionarias, pero sin políticas públicas, inversión sostenida y estrategias de distribución alimentaria, el hambre seguirá existiendo.

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Su mensaje final funciona casi como una advertencia y una invitación:

“No hay que ser especial para hacer ciencia. Hay que apasionarse, trabajar y no rendirse”.

Porque en un siglo atravesado por crisis climáticas y alimentarias, el conocimiento puede ser tan importante como el agua.

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Ciencia y Tecnología

El desarrollo científico que repara el hormigón y marca un hito en la UTN Santa Fe

Bacterias “albañiles”

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Bacterias “albañiles”: La Facultad Regional Santa Fe de la Universidad Tecnológica Nacional protagoniza un hecho histórico para la ciencia y la innovación regional. Por primera vez, la institución santafesina dará el salto del laboratorio al mercado global con la creación de Calfix, su primera Empresa de Base Biotecnológica (EBB), impulsada por una revolucionaria tecnología capaz de reparar grietas en el hormigón mediante bacterias.

El desarrollo, liderado por la investigadora Anabela Guilarducci junto a la científica Gabriela Paraje, en un trabajo articulado entre la UTN Santa Fe, la Universidad Nacional de Córdoba y el Conicet.

Cómo funcionan las bacterias “albañiles”

El núcleo de la innovación está en bacterias no patógenas capaces de sobrevivir en el ambiente extremadamente alcalino del cemento. Una vez activadas dentro de las fisuras, generan carbonato de calcio, un compuesto que rellena naturalmente las grietas y repara el material sin contaminar.

El avance apunta a resolver uno de los principales problemas de la construcción: las fisuras en el hormigón, responsables de cerca del 60% de las fallas estructurales en obras civiles.

Las bacterias desarrolladas pueden sellar grietas de hasta cuatro milímetros en menos de una semana, lo que representa una alternativa ecológica y de alta eficiencia frente a los métodos tradicionales de reparación.

Un proyecto santafesino con proyección internacional

El emprendimiento Calfix se seleccionó entre cientos de proyectos latinoamericanos por GridX, uno de los principales company builders biotecnológicos de la región. La firma decidió invertir capital inicial y vincular el proyecto con una red global de inversores tras un riguroso proceso de evaluación científica y comercial.

Este respaldo permitirá que la investigación deje la escala de laboratorio y avance hacia una etapa piloto de producción, acelerando el camino hacia su futura comercialización en la industria de la construcción.

El próximo paso: dos productos en desarrollo

Actualmente, Calfix trabaja sobre dos líneas de aplicación:

  • Un sellador para reparar grietas ya existentes.
  • Un aditivo biológico que se incorpora directamente en la mezcla original del hormigón.

La patente será compartida entre la UTN, el Conicet y la UNC, consolidando un modelo de articulación entre ciencia pública, universidades y sector privado.

Con este avance, la ciudad de Santa Fe se posiciona como un polo emergente de innovación biotecnológica aplicada a la construcción, en un proyecto que combina sustentabilidad, ciencia y desarrollo productivo.

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