Se realizó una capacitación sobre la conducción de motos en Santa Fe. Hay un sonido que se repite todos los días en Santa Fe: los de las motos acelerando. Pero detrás de ese ruido hay otra realidad, más silenciosa y mucho más dura: la de los siniestros viales que golpean especialmente a los jóvenes.
En barrios del norte de la ciudad, donde la moto no es un lujo sino una herramienta de vida, el riesgo es cotidiano. Ir a trabajar, estudiar o hacer un trámite implica subirse a un vehículo que, sin formación adecuada, puede convertirse en una trampa.
Frente a ese escenario, más de 200 jóvenes participaron de una capacitación en conducción segura organizada por el Concejo Municipal de Santa Fe, con el apoyo de la Agencia Provincial de Seguridad Vial y la ONG Factor Vial.
El norte de la ciudad concentra la mayor cantidad de siniestros en motovehículos.
Donde ocurre el problema: educación vial en el territorio real
La jornada se realizó en la Escuela Primaria para Jóvenes y Adultos N° 2545 José Hernández, ubicada sobre Blas Parera, una de las arterias más transitadas —y peligrosas— de la ciudad.
No fue casual la elección.
Llevar la capacitación a ese punto implica reconocer algo que muchas políticas públicas ignoran: los accidentes no son azarosos, tienen geografía.
Participaron estudiantes de:
- EEMPA 1331 Cabaña Leiva
- EEMPA 1157
- Escuela N°19 Juan de Garay
Jóvenes que, en su mayoría, usan la moto como medio principal de transporte.
“Muchos de ellos se trasladan en motos, por eso es fundamental la concientización”, explicó Carlos Torres.
Más que una charla: entrenamiento para decisiones en segundos
La capacitación no se limitó a teoría. Incluyó una clínica práctica orientada a situaciones reales.
Los instructores de la Agencia Provincial de Seguridad Vial y referentes de Factor Vial trabajaron sobre:
- Técnicas de frenado
- Uso correcto del casco
- Anticipación de riesgos
- Conducta en intersecciones
Pull quote: “Apuntamos al cambio de conducta”.
Ese es el punto crítico. No se trata de saber manejar, sino de cómo se toman decisiones en fracciones de segundo.
Caso de estudio: programas similares en Córdoba y Mendoza lograron reducir hasta un 20% los siniestros en jóvenes motociclistas tras intervenciones sostenidas.
El casco: el objeto más simple que salva vidas
Durante la jornada se entregaron 80 cascos a los participantes.
Puede parecer un gesto simbólico, pero es una intervención directa.
Dato contundente: El uso correcto del casco reduce hasta un 70% el riesgo de lesiones graves.
Sin embargo, el problema no es solo tener casco, sino usarlo bien:
- Ajustado correctamente
- Abrochado
- En condiciones
muchas campañas fallan porque suponen que el acceso garantiza el uso. No es así.
MÁS ALLÁ DEL EVENTO: ¿POR QUÉ ESTAS INICIATIVAS FUNCIONAN (O NO)?
Capacitaciones como esta tienen impacto real solo si cumplen tres condiciones:
- Proximidad: llegar a los barrios donde ocurre el problema
- Repetición: no basta con una sola jornada
- Seguimiento: medir cambios en conducta y siniestralidad
Advertencia: sin continuidad, el efecto se diluye en semanas.
La participación del Concejo Municipal de Santa Fe y organismos provinciales sugiere que hay intención de sostener estas acciones.
CAMBIAR HÁBITOS PARA SALVAR VIDAS
Lo que ocurrió en esa escuela del norte no es solo una capacitación. Es un intento de intervenir en una cadena de decisiones que empieza mucho antes del accidente.
- Elegir usar casco
- Respetar velocidades
- Anticipar riesgos
Cada una de esas acciones puede marcar la diferencia.
Frase clave: La seguridad vial no empieza en la calle. Empieza en la conducta.
SIGUIENTE PASO
Si usás moto o conocés a alguien que lo haga:
- Revisá el estado del casco hoy mismo
- Practicá frenadas seguras en espacios controlados
- Compartí esta información en tu entorno
Y si sos parte de una institución:
- Impulsá nuevas capacitaciones
- Exigí políticas sostenidas
Porque los accidentes no son inevitables.
Pero la falta de acción, sí.