El concejal Paco Garibaldi, participó del encuentro por el «Nuevo Puente Santo Tomé – Santa Fe» realizado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con el Diputado Nacional Enrique Estevez.
El objetivo del mismo fue profundizar los reclamos ante el Congreso, para que el Gobierno Nacional materialice los aportes necesario para la realización definitiva del Nuevo Puente que unirá Santo Tomé y Santa Fe, ya es uno de los reclamos históricos.
Si bien la obra se incluyó en el presupuesto 2023, la asignación de fondos para su realización, Garibaldi se mostró preocupado manifestando:
«Nos siguen tomando el pelo a los santafesinos, pero no vamos a parar hasta que la obra sea una realidad».
“Vinimos hasta Buenos Aires a reclamar los fondos que realmente permitan la construcción del puente, ya que lo que se ha incorporado en el presupuesto es tomarnos el pelo a los santafesinos, porque no alcanza para nada, ni siquiera para iniciar el proceso licitatorio”.
Una vez más, entra en debate el presupuesto nacional, el reclamo por las deudas que el Estado Nacional tiene con la provincia de Santa Fe.
En este caso, esta obra en particular, se viene reclamando desde hace muchos años.
Al ser consultado por el importe que se destinó para la realización de la obra en el presupuesto 2023, el edil informó que:
“La cifra destinada para su construcción es menor, que no representa la posibilidad de hacer esta obra que tanto se necesita y que tanto se viene prometiendo por parte de los Gobiernos Nacionales”.
«A penas cuenta con un monto simbólico y no alcanzaría ni para iniciar el proceso licitario».
en comunicación con La mañana de Circus – Radio Circus. Escucha la entrevista completa con el concejal Paco Garibaldi
Fuimos a Buenos Aires, para reclamar en el Congreso junto a @EnriqueeEstevez, la falta de asignación de fondos para el nuevo Puente #SantaFeSantoTomé.
Nos siguen tomando el pelo a los santafesinos, pero no vamos a parar hasta que la obra sea una realidad.https://t.co/QhxC7o6M8r
ADN Santa Fe: En la ciudad, hay una escena que empieza a repetirse: vecinos sentados en mesas de trabajo, no para quejarse, sino para proponer cómo quieren que sea su barrio.
Ese cambio —sutil pero profundo— es el que impulsa el programa ADN Santa Fe, una iniciativa del Concejo Municipal de Santa Fe que ya recorrió cinco de los ocho distritos de la ciudad.
El último encuentro se realizó en la Escuela Mariano Moreno, en barrio Candioti Sur, donde instituciones y vecinos del Distrito Centro se reunieron para pensar el desarrollo del sector.
“Asumimos el compromiso de seguir escuchando y avanzar en respuestas concretas”, afirmó Sergio Basile.
Pero detrás de la frase hay algo más grande: un intento de cambiar la lógica tradicional de la política local.
Qué es ADN Santa Fe y por qué marca una diferencia
ADN Santa Fe no es un programa de consultas aisladas. Es una metodología.
Funciona en tres etapas:
Escucha territorial
Sistematización de propuestas
Transformación en proyectos concretos
La clave está en el proceso: no se trata solo de oír, sino de convertir ideas en normativa o políticas públicas.
Dato clave: ya se registraron más de 100 iniciativas surgidas directamente de vecinos.
En los primeros encuentros participaron:
Más de 120 instituciones
176 vecinos
Diversos sectores productivos y sociales
Del reclamo a la propuesta (300+ palabras)
Uno de los cambios más relevantes que introduce ADN es el rol del vecino.
Tradicionalmente:
El vecino reclama
El Estado responde (o no)
Con este modelo:
El vecino propone
El Estado co-construye
Ese giro tiene implicancias profundas.
Ejemplo concreto
En distintos distritos surgieron ideas vinculadas a:
Desarrollo productivo local
Espacios públicos
Movilidad
Seguridad
Pero lo interesante no es solo el contenido, sino el enfoque:
Las propuestas nacen desde el conocimiento directo del territorio.
“Nadie conoce mejor un barrio que quien lo vive todos los días”.
Además, el programa incorpora algo poco habitual en la política local: seguimiento técnico.
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No se trata solo de escuchar ideas, sino de:
Evaluarlas
Ajustarlas
Y hacerlas viables
Esto reduce uno de los principales problemas de la participación ciudadana:
La frustración por la falta de resultados.
Los distritos como mapa de oportunidades
La ciudad está organizada en ocho distritos, y el programa ya recorrió más de la mitad.
Cada uno presenta:
Necesidades distintas
Potenciales específicos
Dinámicas propias
pensar políticas por distrito permite soluciones más precisas y menos generales.
En el caso del Distrito Centro, el foco estuvo en:
Potencial productivo
Articulación institucional
Desarrollo urbano
El desafío real: transformar ideas en hechos
El mayor riesgo de este tipo de iniciativas es claro:
Quedar en el diagnóstico.
Por eso, el propio Sergio Basile planteó el próximo paso:
“Volver en la segunda mitad del año con proyectos que podamos concretar”.
Ese es el punto crítico.
¿Qué tiene que pasar ahora?
Para que ADN Santa Fe funcione, necesita cumplir tres condiciones:
1. Priorizar
No todas las ideas pueden ejecutarse. Hace falta seleccionar las más viables e impactantes.
2. Financiar
Sin presupuesto, no hay política pública.
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3. Ejecutar
El paso más difícil: llevar del papel a la realidad.
Casos comparables: cuando la participación sí funciona
Experiencias similares en otras ciudades muestran que estos modelos funcionan cuando:
Hay continuidad en el tiempo
Se comunican resultados concretos
Se involucra a múltiples actores
Una oportunidad que depende de lo que venga
ADN Santa Fe ya logró algo importante:
Activar la participación real de los vecinos.
Pero ahora enfrenta su prueba más difícil: convertir esa energía en resultados visibles.
Porque sin resultados, la participación se agota. Y con resultados, se multiplica.
“Escuchar es el primer paso. Cumplir, el que define todo”.
El siguiente paso
En los próximos meses será clave observar:
Qué proyectos avanzan
Cuáles quedan en espera
Y cómo responde el Concejo
Porque en Santa Fe, el desafío ya no es solo escuchar a los vecinos… sino demostrar que vale la pena hacerlo.
LOCALES- La transformación en Santo Tomé empezó a tomar forma concreta con el avance de las obras vinculadas al nuevo puente Carretero, una de las intervenciones de infraestructura más importantes de la provincia. La demolición de una vivienda y el despeje de la traza marcaron el inicio de una etapa clave que impactará de lleno en la fisonomía urbana.
El proyecto, que ya había atravesado meses de estudios técnicos y planificación, ingresó ahora en su fase más visible para los vecinos. El ministro de Obras Públicas, Lisandro Enrico, señaló que este tramo representa uno de los desafíos más complejos: intervenir directamente en el entramado urbano.
AUDIO de Lisandro Enrico – Ministro de Obras Públicas
Según explicó, esta instancia incluye trabajos fundamentales sobre arterias principales como la avenida 7 de Marzo y la calle Mitre, dos puntos neurálgicos del tránsito local que serán completamente reconfigurados.
Cambios profundos en la circulación urbana
Uno de los ejes centrales de la transformación en Santo Tomé será la ampliación de la avenida 7 de Marzo, que en algunos sectores llegará a tener hasta cinco carriles. Esta modificación busca mejorar la circulación vehicular y adaptarse al nuevo flujo que generará el puente.
Además, se prevé una reorganización de calles aledañas, incluyendo cambios de sentido en arterias clave. Durante este período, los conductores deberán adaptarse a desvíos provisorios, utilizando vías alternativas como Colón o 9 de Julio.
El ingeniero Serra, inspector de la obra, detalló que los trabajos sobre Mitre demandarán entre 60 y 90 días, en una etapa que implicará un despliegue técnico significativo. Las tareas incluyen hormigonado intensivo y una planificación milimétrica para asegurar la correcta integración del puente con la red vial existente.
Un proyecto condicionado por el clima
La transformación en Santo Tomé también depende de factores externos, principalmente las condiciones climáticas. Las lluvias y las crecidas del río Salado pueden alterar los tiempos previstos, aunque desde el gobierno provincial aseguran que existe una planificación clara.
El cronograma contempla aproximadamente ocho meses de intervención en este sector urbano, dividido en dos etapas de cuatro meses cada una, correspondientes a los lados sur y norte del acceso.
La coordinación entre los distintos frentes de obra —el puente, el acceso en la ciudad de Santa Fe y el ingreso en Santo Tomé— será determinante para cumplir con los plazos establecidos.
Expectativa y emoción entre los vecinos
El avance de la transformación en Santo Tomé genera sensaciones encontradas en la comunidad. Por un lado, la expectativa de contar con una obra que mejorará la conectividad y la seguridad vial; por otro, cierta nostalgia por los cambios en espacios tradicionales como el bulevar Mitre.
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El intendente Miguel Weiss Ackerley destacó la complejidad de intervenir en zonas habitadas, donde el impacto es directo sobre la vida cotidiana de los vecinos. En ese sentido, se implementaron canales de comunicación directa, incluyendo grupos de WhatsApp, para mantener informada a la comunidad y acompañar el proceso.
El interés social por la obra es evidente: muchos vecinos se acercan diariamente a observar los avances, en una especie de “turismo de obra” que refleja la magnitud del proyecto.
La obra insignia de la provincia
La transformación en Santo Tomé forma parte de lo que el gobierno provincial considera su proyecto más importante en materia de infraestructura. El nuevo puente Carretero no solo mejorará la conectividad regional, sino que también redefinirá el acceso a la ciudad.
El ministro Enrico fue contundente al definir la relevancia de la obra, calificándola como la “nave insignia” de su gestión. Con el inicio de esta etapa urbana, el proyecto entra en su momento más visible y también más desafiante.
Mientras las máquinas avanzan y el paisaje comienza a cambiar, Santo Tomé se encamina hacia una nueva configuración urbana que marcará un antes y un después en su historia.
Desde el 21 de abril de 2026, la empresa Etacer aplicó un aumento del 33,84% en el pasaje Paraná–Santa Fe. El impacto no es abstracto: se siente en cada boleto, en cada jornada laboral, en cada cursada universitaria.
El viaje que miles de personas hacían casi en automático —cruzar el túnel todos los días para estudiar o trabajar— acaba de convertirse en una decisión económica pesada.
“Un trabajador que cruza todos los días puede gastar más de $130.000 mensuales solo en transporte.”
El ajuste llega en un contexto donde el transporte dejó de ser un servicio accesorio para convertirse en un componente central del costo de vida regional.
Y ahí está el problema: no hay alternativa real.
1. Los nuevos precios: cuando el traslado compite con el alquiler
Los valores actualizados de Etacer son contundentes:
Servicio con paradas: $3.280,60
Servicio directo: $2.909,08
En comparación, su competidora Fluviales mantiene tarifas más bajas… por ahora:
$2.451,15 (recorrido largo)
$2.220 (directo)
La diferencia abre una brecha, pero también anticipa algo: es probable que Fluviales también aumente.
Caso realista: Un estudiante que viaja 20 días al mes:
Antes: ~$90.000 mensuales
Ahora: ~$120.000 o más
Eso sin contar aumentos futuros.
“El transporte interurbano dejó de ser un gasto fijo para convertirse en una variable inestable.”
2. El problema estructural: salarios congelados vs tarifas dinámicas
El aumento responde a un esquema semestral vigente desde octubre de 2025. Pero hay un desfasaje evidente:
Tarifas que suben por inflación y costos
Ingresos que no acompañan al mismo ritmo
Esto genera un fenómeno silencioso pero potente: la exclusión progresiva del transporte formal.
Ejemplo concreto: Algunos trabajadores empiezan a:
Reducir días presenciales
Compartir viajes informales
Directamente abandonar oportunidades laborales en la otra ciudad
“No es solo un aumento: es una barrera invisible entre dos mercados laborales.”
3. Más caro… y con peor servicio
El aumento llega acompañado de una medida polémica: permitir pasajeros de pie.
Esto cambia completamente la ecuación:
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Mayor recaudación por unidad
Menor confort
Más riesgo percibido
Para el usuario, el mensaje es contradictorio:
“Pagás más… pero viajás peor.”
Caso de uso: En horarios pico, los colectivos ya operaban al límite. Con esta nueva modalidad:
Se incrementa la densidad de pasajeros
Se reduce la calidad del servicio
Aumenta la tensión entre usuarios
4. El efecto dominó: lo que viene en las próximas semanas
Aunque hoy el aumento es de Etacer, el sistema funciona como un ecosistema:
Si una sube, las demás siguen
Si suben los costos (gasoil, repuestos), el ajuste es inevitable
Si cae la demanda, se reducen frecuencias
Esto puede generar un círculo peligroso:
Aumentan tarifas
Baja la cantidad de pasajeros
Se recortan servicios
El transporte se vuelve menos eficiente
“El riesgo no es solo pagar más: es que haya menos transporte.”
5. ¿Qué pueden hacer los usuarios? Estrategias reales (no ideales)
No hay soluciones mágicas, pero sí movimientos posibles:
1. Optimizar viajes
Reducir días de traslado
Agrupar actividades en menos jornadas
2. Evaluar alternativas
Comparar horarios y precios con Fluviales
Analizar combinaciones (aunque impliquen más tiempo)
3. Organización colectiva
Grupos de viaje compartido
Reclamos coordinados por frecuencia y condiciones
4. Presión institucional
Exigir controles sobre calidad del servicio
Pedir revisiones tarifarias más transparentes
El verdadero impacto no está en el boleto, sino en las decisiones que cambia
El aumento del pasaje Paraná–Santa Fe no es solo una suba del 33,84%.
Es un cambio en la forma en que las personas:
Trabajan
Estudian
Se mueven
Proyectan su vida entre dos ciudades
“Cuando moverse se vuelve caro, las oportunidades se achican.”
Próximo paso: qué mirar ahora
En los próximos días, hay tres señales clave:
Si Fluviales replica el aumento
Si se reducen frecuencias por caída de demanda
Si hay intervención estatal ante reclamos
Porque el verdadero problema no es este aumento. Es si se convierte en la nueva normalidad.