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Diez cuadras de fila por trabajo por 30 puestos: la desesperación por conseguir empleo expone una dura realidad en Argentina
La búsqueda de empleo desbordó todas las expectativas en Moreno. Más de 4.000 currículums para cubrir alrededor de 30 puestos reflejaron la presión que enfrentan quienes necesitan trabajar para llegar a fin de mes.
SOCIEDAD- La imagen impacta y deja una pregunta difícil de ignorar: ¿cuántas personas están buscando trabajo sin encontrar una oportunidad? En Moreno, provincia de Buenos Aires, una convocatoria laboral de un bazar reunió a miles de postulantes, generó una fila de hasta diez cuadras y obligó a extender el horario de recepción de currículums.
La empresa esperaba cubrir alrededor de 30 puestos, pero recibió más de 4.000 postulaciones, según relató su gerente, Norberto Pérez. Algunas personas llegaron durante la noche anterior y otras permanecieron durante horas a la espera de entregar sus antecedentes laborales.
La escena se convirtió en una postal de las dificultades que atraviesan quienes buscan empleo. Detrás de cada currículum hay una historia distinta: personas que perdieron su fuente de ingresos, jóvenes que necesitan su primera oportunidad, trabajadores cuyos salarios no alcanzan y familias que buscan una alternativa para mejorar su situación económica.
Desempleo: miles de postulantes para apenas 30 puestos
La convocatoria del bazar superó las previsiones de sus responsables. La empresa buscaba personal para tareas de caja, reposición, depósito y atención al cliente. Sin embargo, la cantidad de interesados multiplicó la competencia por cada vacante.
Pérez reconoció que hubo personas que llegaron a las 20 del día anterior para ubicarse entre las primeras de la fila. También contó que escuchó historias de padres que se acercaron para presentar currículums de sus hijos.
El gerente estimó que seleccionarían entre 30 y 35 personas. De ese modo, si se consideran las más de 4.000 postulaciones recibidas y las 30 vacantes inicialmente anunciadas, hubo más de 130 aspirantes por cada puesto disponible.
El número permite dimensionar la magnitud de la convocatoria. Miles de personas hicieron el esfuerzo de llegar hasta el lugar, preparar su documentación y esperar durante horas con la esperanza de obtener una respuesta favorable.
La búsqueda no se limitó a jóvenes que intentaban ingresar al mercado laboral. También se presentaron personas de entre 50 y 60 años, un grupo que puede enfrentar dificultades adicionales para reinsertarse laboralmente después de perder un empleo.
Trabajar y no llegar a fin de mes: otra cara de la crisis
La falta de empleo no es la única preocupación. Para muchas familias, conseguir una ocupación tampoco garantiza cubrir todos los gastos.
Durante la convocatoria, una mujer contó que ya tenía trabajo, pero que sus ingresos no le alcanzaban. Por eso decidió presentarse al bazar con la esperanza de encontrar una alternativa que le permitiera mejorar su calidad de vida.
Su testimonio expone una realidad que suele quedar detrás de las cifras de desocupación: hay personas ocupadas que necesitan otro empleo porque el dinero que reciben no cubre sus necesidades.
También estuvo el caso de una madre soltera que explicó las dificultades de sostener a sus cuatro hijos sin una red de apoyo. Para ella, conseguir una oportunidad laboral representaba la posibilidad de brindarles mejores condiciones de vida.
En este escenario, la necesidad de trabajar puede llevar a aceptar tareas por fuera de la experiencia profesional, cambiar de rubro o buscar más de una fuente de ingresos.
La prioridad pasa a ser conseguir dinero para pagar el alquiler, comprar alimentos, afrontar los servicios y cubrir los gastos cotidianos. Las preferencias laborales quedan, muchas veces, en un segundo plano.
El dato del INDEC que pone en contexto la escena de Moreno
La postal también invita a mirar las estadísticas nacionales. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la tasa de desocupación alcanzó el 7,9% en el segundo trimestre de 2026 en los 31 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares.
El organismo también informó una tasa de empleo del 45% y una tasa de actividad del 48,9% para el mismo período. Estos indicadores permiten observar la situación general del mercado laboral, aunque no describen por sí solos las condiciones particulares de cada localidad o sector económico.
La desocupación mide a las personas que no tienen ocupación, están disponibles para trabajar y buscan empleo activamente. Sin embargo, el problema laboral no termina en quienes no consiguen trabajo.
También existen personas que trabajan menos horas de las que necesitan, tienen empleos informales o perciben ingresos insuficientes para sostener sus hogares.
Por eso, una fila frente a un comercio no permite calcular por sí sola cuánto creció el desempleo en todo el país. Pero sí muestra la enorme cantidad de personas que pueden movilizarse ante una oportunidad concreta cuando conseguir un puesto se vuelve difícil.
«Estoy buscando trabajo hace un año»: las historias detrás de los currículums
Entre quienes esperaban en Moreno, un hombre contó que llevaba un año buscando trabajo y que la situación se volvía cada vez más difícil.
Su relato refleja el desgaste que puede provocar una búsqueda prolongada. Enviar currículums, acudir a entrevistas y esperar respuestas sin resultados afecta tanto la economía familiar como las expectativas personales.
La incertidumbre también alcanza a quienes buscan su primera experiencia laboral. Sin antecedentes suficientes, muchos jóvenes deben competir con candidatos que ya cuentan con experiencia, incluso para puestos que no exigen una formación especializada.
A su vez, quienes superan los 50 años pueden encontrarse con procesos de selección que limitan sus posibilidades de reinserción. Cada historia tiene sus particularidades, pero todas comparten una necesidad concreta: obtener ingresos mediante el trabajo.
La fila también puso de manifiesto el valor de los empleos cercanos al hogar. El gerente explicó que la empresa busca incorporar personas que vivan en el municipio donde funciona cada sucursal.
La distancia importa. Los gastos de transporte y el tiempo de viaje pueden reducir el ingreso disponible y dificultar la organización cotidiana, especialmente para quienes tienen hijos u otras responsabilidades familiares.
La necesidad de trabajar, incluso cuando hay que empezar de nuevo
La convocatoria de Moreno dejó una imagen difícil de olvidar: miles de personas dispuestas a esperar durante horas para competir por unas pocas vacantes.
No todas buscaban lo mismo. Algunas necesitaban su primer empleo; otras querían salir de la informalidad, mejorar sus ingresos o volver a trabajar después de un período de desocupación.
Pero la pregunta de fondo es común: ¿qué ocurre cuando hay muchas más personas buscando una oportunidad que puestos disponibles para ofrecer?
El caso también muestra que las empresas pueden recibir una cantidad extraordinaria de postulaciones incluso cuando la búsqueda se limita a tareas habituales del comercio. Para quienes necesitan trabajar, la prioridad no siempre es encontrar el empleo ideal. A veces, es conseguir cualquier oportunidad que permita sostener el hogar.
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La fila de Moreno no reemplaza a las estadísticas ni alcanza para explicar por sí sola el funcionamiento de toda la economía argentina. Sin embargo, obliga a prestar atención a las historias que hay detrás de los números.
Porque cada currículum representa a una persona que espera una respuesta, una familia que necesita ingresos o un trabajador que busca una salida. Y cuando miles de personas se presentan por unas pocas vacantes, la discusión sobre el empleo deja de ser abstracta: se convierte en una necesidad cotidiana.
Sociedad
La entrevista que destapó una historia familiar oculta: el hijo de Romina Yan rompió el silencio
Valentín Yankelevich relató episodios de violencia física y psicológica que, según aseguró, sufrió durante su infancia tras la muerte de su madre. También contó por qué decidió alejarse de su padre y cómo su abuelo Gustavo Yankelevich se convirtió en su principal sostén.
SOCIEDAD- La historia familiar de Romina Yan volvió a ocupar el centro de la escena, pero esta vez por un testimonio que permaneció en silencio durante años. Valentín Yankelevich, uno de los hijos de la recordada actriz, decidió hablar públicamente sobre una etapa dolorosa de su infancia y describió situaciones de violencia que, según su relato, sufrió por parte de su padre, Darío Giordano.
A los 23 años, el joven piloto de automovilismo eligió contar su historia en una entrevista con Infobae. Sus declaraciones expusieron un conflicto familiar que, de acuerdo con su testimonio, estuvo marcado por el maltrato, el miedo y un proceso judicial que terminó con él y su hermano Franco viviendo junto a su abuelo materno, Gustavo Yankelevich.
“Era un infierno vivir en esa casa”, expresó Valentín al recordar aquellos años. La frase resume la crudeza de un relato que, según explicó, llevaba mucho tiempo queriendo compartir.
La muerte de Romina Yan y una infancia marcada por el dolor
Valentín tenía apenas siete años cuando murió su madre, el 28 de septiembre de 2010. La noticia significó un golpe devastador para él y sus hermanos, que debieron aprender a vivir sin una figura materna a la que el joven describió como profundamente presente y afectuosa.
En la entrevista, recordó el momento en que su familia le comunicó que Romina había sufrido un accidente y no volvería a casa. También evocó el vínculo que mantenía con ella y la manera en que su madre organizaba su vida para compartir el mayor tiempo posible con sus hijos.
Según contó, después de aquella pérdida la situación familiar comenzó a deteriorarse. Lo que inicialmente había sido un hogar que recordaba con cariño se transformó, de acuerdo con su testimonio, en un espacio en el que comenzó a experimentar episodios de violencia.
Valentín aseguró que, cuando tenía entre nueve y diez años, empezó a sufrir agresiones físicas y psicológicas por parte de Darío Giordano. Su hermano Franco, agregó, también atravesaba situaciones similares.
“Era un infierno vivir en esa casa”: el crudo relato del hijo de Romina Yan
Uno de los pasajes más impactantes de la entrevista llegó cuando Valentín describió cómo era la convivencia cotidiana. Según afirmó, los gritos, los golpes, los insultos y los castigos formaban parte de una situación reiterada.
El joven relató que llegó a considerar las horas que pasaba en el colegio como el mejor momento de su día, porque eso significaba permanecer lejos de su casa.
También recordó episodios en los que, según su declaración, era agarrado del pelo, golpeado o encerrado en su habitación. A esas situaciones sumó el maltrato verbal y las descalificaciones que, sostuvo, afectaron profundamente la imagen que tenía de sí mismo.
“Vos no vas a hacer nunca nada en tu vida, no servís para nada”, recordó sobre algunas de las frases que, según aseguró, escuchaba durante su infancia.
Para Valentín, las consecuencias emocionales de aquellas experiencias fueron tan profundas como las agresiones físicas. Con el paso del tiempo, explicó, comprendió cuánto lo habían afectado aquellas palabras, especialmente porque atravesaba el duelo por la muerte de su madre.
El joven remarcó que su testimonio se refiere a su propia experiencia y a lo que vivió junto a su hermano. Sus declaraciones reconstruyen su versión de los hechos y deben distinguirse de cualquier valoración judicial específica sobre cada episodio denunciado.
“Era un infierno vivir en esa casa”: la violencia que Valentín Yankelevich sufrió de su padre y el refugio que halló en su abuelo. La nota completa por Tatiana Schapiro acá https://t.co/R8zaVDVCtK https://t.co/njiG4mOvkh
— infobae (@infobae) October 11, 2026
Por qué dejó de llamar “papá” a Darío Giordano
Otro de los momentos más fuertes de la entrevista apareció cuando le preguntaron por qué no llama “papá” a Darío Giordano.
La respuesta fue directa: “No le digo papá porque él no cumplió ese rol”.
Valentín explicó que, desde su perspectiva, la persona que debía cuidarlo después de la muerte de Romina fue quien terminó provocándole miedo y sufrimiento. Esa ruptura afectiva, según contó, no se resolvió con el paso de los años.
El joven también relató que él y Franco intentaron contar lo que estaba sucediendo a integrantes de la familia paterna. Sin embargo, aseguró que inicialmente no encontraron la respuesta que necesitaban.
Según recordó, recibieron explicaciones vinculadas al difícil momento que atravesaba su padre, algo que, desde la perspectiva de un niño que denunciaba malos tratos, no alcanzaba para comprender ni resolver la situación.
Valentín sostuvo que esa falta de escucha profundizó su sensación de estar atrapado y sin una salida posible.
Gustavo Yankelevich, el abuelo que escuchó a sus nietos
En medio de ese escenario, Gustavo Yankelevich ocupó un lugar determinante en la historia que contó su nieto.
Valentín explicó que su abuelo acostumbraba a compartir almuerzos individuales con cada uno de sus nietos. Fue durante esos encuentros cuando él y Franco comenzaron a hablar de lo que sucedía en su casa.
A diferencia de otras personas a las que habían recurrido, el productor televisivo, según el relato de Valentín, advirtió la gravedad de la situación y escuchó sus pedidos de ayuda.
Los hermanos le manifestaron que no querían continuar viviendo con su padre y que deseaban mudarse con él. Finalmente, la situación derivó en una denuncia y en un proceso judicial que se extendió durante varios años.
“Mi abuelo me salvó la vida. Él me devolvió la vida”, afirmó Valentín al recordar el apoyo que recibió.
El joven destacó que Gustavo no solamente los ayudó a salir de aquel entorno, sino que también les brindó contención y afecto en una etapa en la que necesitaban recuperar la confianza y la seguridad.
En su relato, también reconoció el acompañamiento de su abuela, Cris Morena, durante el proceso de adaptación a una nueva vida.
La denuncia y el día que decidió no volver a su casa
Uno de los detalles más conmovedores de la entrevista tiene que ver con el momento en que Valentín y Franco decidieron dar el paso definitivo.
El joven recordó que un viernes, después de salir del colegio, fueron a realizar la denuncia correspondiente. Según contó, ese mismo día dejaron de vivir en la casa de su padre.
No tenían sus pertenencias preparadas ni habían organizado una mudanza convencional. Valentín explicó que apenas llevaba algo de ropa en su mochila escolar y que después tuvieron que comprar lo necesario para comenzar otra etapa.
La decisión, aseguró, estuvo atravesada por el miedo y por la necesidad de no regresar al lugar en el que, según denunció, sufrían violencia.
De acuerdo con su testimonio, el proceso judicial continuó durante años hasta que su abuelo obtuvo la tenencia definitiva de los hermanos. Valentín señaló que ambos prestaron declaración ante distintas instancias y que se sintieron escuchados durante ese recorrido.
También contó que su padre sostuvo su inocencia y que hubo intentos posteriores de restablecer el vínculo por vías judiciales. Sin embargo, afirmó que nunca llegó a sentir una disculpa genuina y que el vínculo entre ambos quedó definitivamente quebrado.
El silencio que mantuvo durante años y la decisión de hablar
Si Valentín tenía ganas de contar su historia desde que se fue de la casa de su padre, ¿por qué esperó tanto tiempo?
En la entrevista explicó que había dos motivos centrales: el proceso judicial y la preocupación por su hermana menor, Azul, que permanecía viviendo con Darío Giordano.
Según relató, tanto él como Franco evitaron hacer pública la situación para no perjudicar a su hermana ni agravar las circunstancias familiares mientras el conflicto seguía abierto.
Con el paso de los años, esa preocupación fue cambiando. Valentín contó que su hermana se mudó al exterior y que actualmente mantienen una relación cercana.
A los 23 años, sintió que podía hablar de lo ocurrido sin exponerla de la misma manera que temía hacerlo durante su infancia.
También explicó que necesitaba desprenderse de una carga emocional que había llevado durante mucho tiempo. Su intención, aseguró, no era únicamente reconstruir su pasado, sino también ayudar a otras personas que pudieran estar atravesando situaciones similares.
El impacto psicológico y la importancia de escuchar a los chicos
Durante la entrevista, Valentín recordó que hubo una etapa en la que llegó a tener pensamientos relacionados con la muerte y sentía que no podía continuar viviendo de esa manera.
Según contó, salir de aquella casa y recibir el acompañamiento de su abuelo, junto con el apoyo terapéutico, fueron pasos fundamentales para recuperar las ganas de vivir y proyectar un futuro.
El joven explicó que no fue sencillo reconstruirse después de lo vivido. Durante su adolescencia experimentó mucha bronca y reconoció que debió aprender a manejar sus emociones.
Con el tiempo, sostuvo, comenzó a comprender que podía construir una vida diferente a la que había conocido durante aquellos años.
Su mensaje final estuvo dirigido especialmente a los adultos que tienen niños a su cargo y a quienes pueden convertirse en una primera escucha para un menor que pide ayuda.
Valentín insistió en que, si un chico cuenta que está atravesando una situación de violencia y no encuentra respuesta, debe seguir buscando a alguien que lo escuche.
La frase con la que cerró esa reflexión sintetiza el sentido que quiso darle a su testimonio: “Escuchen a los chicos”.
Una historia personal que salió a la luz después de años
La entrevista del hijo de Romina Yan expuso una dimensión desconocida públicamente de su historia familiar. Más allá de la repercusión que puedan generar sus declaraciones, el eje del relato está en la infancia que describió, la ruptura del vínculo con su padre y el papel que atribuye a su abuelo en su recuperación.
Valentín también explicó que a los 18 años decidió cambiar legalmente su apellido y adoptar el de su madre. Según contó, fue una decisión personal vinculada al deseo de mantener presente su recuerdo y reconocer el amor que recibió de ella.
Hoy, además de reconstruir su historia, el joven está enfocado en su carrera como piloto de Turismo Carretera 2000, una pasión que recuperó con el impulso de Gustavo.
Su testimonio no borra el dolor de aquellos años, pero muestra cómo encontró apoyo para construir otra vida. Y, sobre todo, deja planteada una reflexión que trasciende a una familia conocida: escuchar a un niño que pide ayuda puede marcar una diferencia decisiva.
Sociedad
Horror en un colegio de Lomas de Zamora: hicieron imágenes sexuales falsas de 50 compañeras y las vendieron
Cuatro estudiantes habrían utilizado inteligencia artificial para generar imágenes sexuales falsas de unas 50 compañeras y comercializarlas. Hay dos adolescentes imputados y una denuncia penal busca determinar cómo se difundió el material.
SOCIEDAD- La creación de imágenes falsas con inteligencia artificial desató un escándalo en un colegio de Lomas de Zamora. Cuatro estudiantes de secundaria habrían utilizado esta tecnología para generar imágenes sexuales de unas 50 compañeras, difundirlas entre otros colegios y ofrecerlas a cambio de dinero en plataformas para adultos.
El caso involucra a alumnas de tercer y cuarto año del Colegio Modelo Lomas. La denuncia de las familias puso el foco no solo en la violencia digital ejercida contra las adolescentes, sino también en la respuesta de las autoridades escolares, a quienes los padres acusan de minimizar lo ocurrido y de intentar mantenerlo oculto.
Mientras crece la preocupación por el alcance de la difusión, la Justicia investiga el origen del material, la participación de los estudiantes señalados y los sitios en los que habrían circulado las imágenes.
La denuncia de las familias y la protesta frente al colegio
La situación tomó mayor dimensión pública este miércoles, cuando padres, madres y estudiantes se concentraron frente al establecimiento educativo de Lomas de Zamora para exigir explicaciones.
Según relataron familiares de las alumnas, el problema llevaba varias semanas y había comenzado a afectar el comportamiento y el estado emocional de las chicas. Sin embargo, sostienen que la institución no les informó oportunamente lo que estaba sucediendo.
Micaela, madre de una de las adolescentes afectadas, contó que las estudiantes atravesaban momentos de angustia y que algunas lloraban durante los recreos.
La mujer también cuestionó la respuesta que recibieron de la escuela. Según su testimonio, las chicas habrían sido alentadas a guardar silencio, mientras que las familias no tuvieron información suficiente para comprender qué estaba pasando.
La protesta buscó obtener respuestas concretas y conocer qué medidas se habían tomado para proteger a las alumnas.
Uno de los principales temores de los padres es que las imágenes hayan llegado a personas ajenas al ámbito escolar. La posibilidad de que el material continúe circulando por internet profundiza la preocupación de las familias.
🚨 PROTESTA EN UN COLEGIO POR ALUMNOS QUE ARMARON FOTOS DE SUS COMPAÑERAS DESNUDAS, MANIPULADAS CON IA
– Hay causa penal en la fiscalía 6 de Menores de Lomas de Zamora. https://t.co/7K09fvSsf5— Vía Szeta (@mauroszeta) October 7, 2026
Cómo habrían creado y vendido las imágenes sexuales
De acuerdo con la denuncia difundida, cuatro estudiantes habrían utilizado herramientas de inteligencia artificial para manipular fotografías de aproximadamente 50 compañeras y generar imágenes sexuales falsas.
El material habría circulado entre estudiantes de otros establecimientos educativos y, según las acusaciones, también se habría ofrecido a cambio de dinero en páginas para adultos.
La investigación deberá determinar cómo se obtuvieron las fotografías originales, qué herramientas tecnológicas se utilizaron, quiénes participaron en la creación del contenido y cuáles fueron los canales empleados para distribuirlo.
La inteligencia artificial permite generar imágenes de apariencia realista a partir de fotografías de personas. Cuando estas herramientas se utilizan para fabricar representaciones sexuales sin consentimiento, las consecuencias pueden extenderse mucho más allá del entorno en el que se originó el contenido.
Aunque las imágenes sean manipuladas y no representen hechos reales, su difusión puede exponer a las víctimas a situaciones de humillación, hostigamiento y pérdida de privacidad.
En este caso, las familias buscan establecer hasta dónde llegó el material y quiénes tuvieron acceso a él.
Dos adolescentes de 15 años fueron imputados
La causa penal quedó radicada en la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N.º 6 de Responsabilidad Penal Juvenil de Lomas de Zamora.
Hasta el momento, según la información difundida sobre el caso, hay dos adolescentes de 15 años imputados. La investigación continúa para establecer las responsabilidades individuales y reconstruir la participación de los demás estudiantes señalados.
Uno de los aspectos que trascendió es que el caso habría salido a la luz a partir de un conflicto entre los propios involucrados.
Según esa versión, uno de los adolescentes habría pedido dinero a los demás a cambio de no denunciarlos. La disputa habría contribuido a que las alumnas se enteraran de lo que estaba sucediendo.
La fiscalía busca determinar cómo se desarrolló esa secuencia y reunir pruebas sobre la creación y circulación de las imágenes.
La imputación no equivale a una condena: la responsabilidad de cada uno de los involucrados deberá establecerse durante el proceso judicial, con las garantías correspondientes.
Qué denunciaron los padres sobre las autoridades escolares
Además de exigir que se investigue a los estudiantes involucrados, las familias cuestionaron el accionar de la institución educativa.
Los padres sostienen que la escuela conocía la situación desde semanas atrás y que no habría activado una respuesta adecuada para informar a los adultos responsables y proteger a las adolescentes.
También denunciaron dificultades para obtener explicaciones de los directivos antes de que el conflicto tomara estado público.
Por ahora, estas acusaciones forman parte de los testimonios de las familias y deberán contrastarse con la versión de las autoridades escolares y las actuaciones que puedan incorporarse a la investigación.
El reclamo central apunta a establecer cuándo tomó conocimiento la institución de los hechos, qué medidas adoptó y si cumplió con sus obligaciones de protección frente a una situación de violencia digital que involucra a menores.
«Había una logística perversa»
Alumnas del Colegio Modelo de Lomas de Zamora denunciaron que cuatro menores intervinieron con IA fotos de sus compañeras para venderlas en otros colegios y en páginas porno.
— Corta (@somoscorta) October 7, 2026
Inteligencia artificial y violencia digital: qué se investiga ahora
El caso reabrió el debate sobre los alcances de la legislación argentina frente a las imágenes sexuales fabricadas con inteligencia artificial.
La Ley Olimpia incorporó herramientas para reconocer y abordar distintas formas de violencia digital en el marco de la legislación sobre violencia contra las mujeres. Sin embargo, la calificación penal de cada conducta depende de las circunstancias concretas y de las normas aplicables.
Por eso, no corresponde afirmar de manera general que cualquier creación o difusión de imágenes sexuales falsas constituye automáticamente un delito específico. La fiscalía deberá analizar los hechos denunciados, las pruebas disponibles y las figuras legales que puedan corresponder.
Entre las principales líneas de investigación se encuentran:
- El origen de las fotografías: determinar de dónde se obtuvieron las imágenes originales de las alumnas.
- La manipulación digital: establecer cómo se generó el contenido y quiénes intervinieron.
- La difusión: reconstruir en qué grupos, plataformas o sitios circuló el material.
- La posible comercialización: verificar si las imágenes se ofrecieron a cambio de dinero y quiénes habrían participado.
- Las responsabilidades: precisar la intervención de cada adolescente y analizar las actuaciones de la institución educativa.
La investigación deberá avanzar sin exponer nuevamente a las víctimas ni reproducir el material denunciado.
Cómo sigue la causa por las imágenes falsas en Lomas de Zamora
El expediente busca reconstruir la secuencia completa de los hechos y establecer el alcance de la difusión. Por el momento, la información disponible da cuenta de dos adolescentes imputados y de una investigación penal en curso.
Las familias, por su parte, reclaman respuestas sobre lo ocurrido dentro del colegio y medidas para evitar que las imágenes continúen circulando.
El caso vuelve a poner sobre la mesa una pregunta urgente: cómo proteger a niñas y adolescentes frente a herramientas capaces de fabricar contenido sexual falso a partir de fotografías cotidianas.
Mientras la Justicia intenta determinar las responsabilidades, las familias esperan que la investigación permita conocer qué pasó, hasta dónde llegó el material y qué medidas se adoptarán para resguardar a las alumnas afectadas.
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