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Zendaya y el secreto de mantenerse activa sin vivir en el gimnasio

La actriz encontró una manera diferente de relacionarse con el ejercicio: caminar, bailar y mantenerse en movimiento forman parte de un hábito que también busca cuidar su bienestar emocional.

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SALUD & BIENESTAR- Cuando se habla de celebridades y entrenamiento, suele aparecer la misma imagen: horas de gimnasio, rutinas exigentes y planes diseñados al detalle. Sin embargo, Zendaya  representa una mirada bastante diferente.

La actriz contó en distintas entrevistas que no mantiene una rutina deportiva fija cuando no está trabajando en una película que le exige una preparación específica. Su relación con la actividad física cambia según el momento.

Caminar, bailar y moverse durante el día aparecen entre sus principales alternativas.

La particularidad está en que Zendaya no plantea el ejercicio como una obligación permanente. Para ella, encontrar una actividad que resulte agradable puede ser una forma más sencilla de sostener el movimiento.

Y esa mirada también está relacionada con el bienestar emocional.

Caminar también puede ser una forma de mantenerse activa

Uno de los hábitos que Zendaya mencionó en entrevistas son las caminatas largas. No necesariamente se trata de entrenamientos planificados.

Salir, caminar durante un tiempo prolongado o moverse con su perro forman parte de una actividad cotidiana que le permite mantenerse en movimiento.

La actriz también habló sobre la relación entre la actividad física y su estado de ánimo. Según explicó, en determinados momentos puede tener tendencia a quedarse aislada o con pocas ganas de salir.

Sin embargo, cuando logra activarse, nota una mejora en cómo se siente.

La experiencia de Zendaya muestra una cuestión interesante: hacer ejercicio no siempre significa completar una rutina de gimnasio.

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Caminar también implica movimiento.

Bailar también.

Subir escaleras, desplazarse a pie o realizar actividades recreativas también pueden ayudar a reducir el tiempo que una persona pasa sentada.

El baile ocupa un lugar especial

En el caso de Zendaya, existe además un vínculo natural con la danza.

La actriz comenzó su carrera artística desde muy joven y desarrolló experiencia como bailarina. Por eso, bailar aparece como una de las actividades que más disfruta.

A diferencia de una rutina convencional, una coreografía puede combinar movimiento, música y entretenimiento.

Ese componente lúdico puede cambiar por completo la percepción del ejercicio.

En lugar de pensar únicamente en las calorías gastadas o en el resultado físico, la actividad se convierte en una experiencia placentera.

La propia Zendaya resumió esta idea al recomendar encontrar algo que realmente divierta.

Cuando una película exige una transformación física

La historia cambia cuando Zendaya necesita preparar un personaje.

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Uno de los ejemplos más conocidos ocurrió con Challengers, la película en la que interpretó a Tashi Duncan, una extenista convertida en entrenadora.

Para ese papel, la actriz tuvo que modificar completamente su nivel de preparación física.

Durante meses realizó entrenamiento específico de tenis y acondicionamiento físico. El proceso incluyó trabajo de fuerza, agilidad y desplazamientos en cancha.

También entrenó junto a profesionales para conseguir que sus movimientos resultaran creíbles frente a cámara.

La preparación llegó a incluir varios días de entrenamiento por semana.

El contraste es llamativo.

Fuera de una producción que necesita una transformación física, Zendaya asegura que no sostiene ese nivel de exigencia. Cuando un personaje lo requiere, en cambio, puede someterse a una preparación mucho más intensa.

El ejercicio como herramienta para cuidar la mente

Otro aspecto interesante de la relación de Zendaya con la actividad física es su vínculo con la salud mental.

La actriz habló sobre la ansiedad y sobre cómo moverse puede ayudarla a sentirse mejor.

No presenta el ejercicio únicamente como una herramienta para cambiar el cuerpo.

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También lo relaciona con salir de casa, romper el aislamiento y despejar la cabeza.

En ese sentido, caminar puede convertirse en mucho más que una actividad física.

Puede ser un momento para desconectarse.

Bailar puede funcionar como entretenimiento.

Y una sesión de entrenamiento puede convertirse en una forma de liberar tensión.

Una rutina que cambia según cada etapa

La historia de Zendaya también permite observar algo que muchas personas experimentan: la actividad física no siempre se mantiene igual durante todo el año.

Hay períodos de mayor intensidad.

Otros de menor movimiento.

También existen momentos en los que las obligaciones laborales ocupan prácticamente todo el día.

La actriz contó que después de la preparación para Challengers su nivel de actividad disminuyó. Una vez terminado ese proceso, ya no necesitaba entrenar como una deportista profesional.

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Esto marca una diferencia importante.

No todas las personas necesitan entrenar con la misma frecuencia ni con la misma intensidad.

La actividad puede adaptarse a las circunstancias.

La curiosa estrategia que utilizó durante la pandemia

Durante la pandemia, Zendaya incluso encontró una manera bastante particular de motivarse para hacer ejercicio en casa.

En una entrevista televisiva contó que utilizaba diferentes pelucas para crear personajes mientras entrenaba.

La idea puede parecer divertida, pero detrás existe una estrategia sencilla: transformar una obligación en una actividad entretenida.

En lugar de pensar únicamente en el esfuerzo físico, incorporaba un elemento de juego.

Para alguien acostumbrada a interpretar personajes, convertir el entrenamiento en una pequeña escena podía hacer que el momento resultara más atractivo.

No hace falta copiar el entrenamiento de una celebridad

El caso de Zendaya deja una enseñanza que va más allá de Hollywood.

Copiar una rutina de una celebridad no necesariamente es la mejor manera de empezar a hacer actividad física.

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Las necesidades de una actriz que prepara un papel son diferentes a las de una persona que busca incorporar más movimiento a su vida cotidiana.

El punto interesante está en otro lugar.

La actividad física puede formar parte de la vida sin convertirse necesariamente en una obligación rígida.

Una caminata.

Un rato de baile.

Una salida en bicicleta.

Un paseo con el perro.

Una actividad recreativa.

Todas pueden representar oportunidades para reducir el sedentarismo.

Zendaya encontró movimiento donde también hay disfrute

El enfoque de Zendaya se aleja de la idea de que para mantenerse activa hay que pasar horas en un gimnasio.

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Su experiencia combina períodos de entrenamiento intenso con otros en los que prioriza caminatas, baile y movimiento cotidiano.

También incorpora prácticas relacionadas con el bienestar, como ejercicios de respiración y meditación.

La clave está en la flexibilidad.

Cuando una película lo necesita, puede entrenar durante meses para alcanzar una condición física determinada. Cuando termina ese desafío, vuelve a una relación más relajada con el movimiento.

Por eso, más que un secreto de belleza, Zendaya ejercicio puede entenderse como una curiosidad sobre una forma distinta de pensar la actividad física.

No se trata de entrenar siempre más.

Se trata de encontrar maneras de moverse que puedan sostenerse y que también generen bienestar.

Y, en ocasiones, una caminata larga o una canción para bailar pueden ser un mejor punto de partida que una rutina imposible de mantener.

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