Música

Lisa Cerati y su despertar musical

Introspección, arte y una identidad lejos del peso del apellido

Publicado

el

Con un susurro convertido en canción, Lisa Cerati —ahora bajo el nombre artístico de Lisa Maria— se lanza oficialmente al mundo de la música. «Solo Aire», su primer sencillo y adelanto del álbum que prepara para 2025. La hija menor de Gustavo Cerati, lejos de refugiarse en su linaje, eligió trazar su propio camino creativo. Un camino marcado por la sensibilidad, la estética minimalista y una atmósfera emocional que invita a mirar hacia adentro.

El tema, lanzado el 2 de mayo —día de su cumpleaños—:

No sól marca su debut como solista, sino que también es una declaración de principios: una obra delicada, cargada de matices, que parece brotar de una película indie. “Tiene un clima introspectivo, lleno de emociones contenidas y confusas”, describe Lisa Cerati, quien además de cantante, es ilustradora, diseñadora visual, DJ y directora de arte.

La multicapacidad se refleja en cada aspecto del proyecto

Solo Aire nació con guitarra en mano. Escrito por ella y transformado en estudio con la coproducción de Estanislao López, también director del sello Hora Cero Records. Como en sus ilustraciones, la canción tomó forma capa por capa, hasta convertirse en ese resultado final que invita al trance y al suspiro.

Lisa no corre detrás de las luces ni de la exposición

Su proceso íntimo, paciente, casi artesanal. Durante años, participó en proyectos visuales y musicales. Diseñó tapas de discos, dirigió videoclips y trabajó codo a codo con su hermano Benito Cerati en Zero Kill, donde dejó su impronta estética. También condujo el ciclo Antiarte por Canal (á), entrevistando a artistas desde una mirada honesta y profunda.

“Tengo una mirada crítica sobre la cultura contemporánea y prefiero trabajar en cosas que realmente me representen”, dice Lisa, que confiesa ser extremadamente exigente consigo misma. “Eso puede ser bueno, pero también paralizante. Hoy intento soltar un poco esa presión y dejarme llevar”.

Aunque su apellido inevitablemente remite a una figura icónica del rock latinoamericano, Lisa Cerati construye desde un lugar distinto. No busca validación ajena ni hace de su herencia un espectáculo. La música, para ella, es un canal de expresión genuino, atravesado por influencias tan diversas como el expresionismo, la Bauhaus, el cine de autor o el ambient electrónico.

El resultado es una propuesta sonora que no necesita gritar para hacerse notar. Solo Aire suena a huida emocional, a contemplación nocturna, a un paisaje sonoro que respira. Es un «hola» delicado pero firme, que la posiciona como una artista en busca de autenticidad.

La conexión con su hermano Benito sigue siendo fundamental

“Él me abrió muchas puertas musicales. Es como una enciclopedia viviente”, dice con cariño. También reconoce que, aunque era muy pequeña cuando su padre falleció, su presencia sigue latente en los libros, discos y películas que dejó: “Siento que me sigue mostrando cosas. Es como hablar con él”.

Crecida en un entorno empapado de arte —entre artistas plásticos, músicos y cineastas amigos de la familia—, Lisa Cerati habla de su infancia como una «sobredosis artística» que definió su sensibilidad. Hoy, esa experiencia se plasma en una propuesta coherente y única: desde sus ilustraciones que parecen frames de películas futuristas, hasta la textura de sus canciones.

Lejos de las fórmulas, Lisa Maria debutó en la música de la única manera que sabía hacerlo: con sinceridad, emoción y una estética que la representa. Es el inicio de una etapa que promete mucho, sin apurarse y sin perder de vista lo esencial: el arte como forma de habitar el mundo.

Publicidad

 

 

 

Más Visitadas

Salir de la versión móvil