Salud y Bienestar
Día nacional del Perro: la historia de «Piri»
«La encontramos yendo a Córdoba, un grupo de amigos que íbamos a subir por primera vez el Uritorco»
Hoy, 2 de junio, se celebra en todo el país el Día Nacional del Perro, una fecha especial en la que rendimos homenaje a esos fieles compañeros de cuatro patas que nos brindan amor incondicional y protección. Esta conmemoración tiene un significado aún más especial, ya que recordamos a un verdadero héroe canino: Chonino, un perro policía que dedicó su vida al servicio y la seguridad de nuestra comunidad. En esta ocasión, nos unimos para honrar la valentía y lealtad de estos maravillosos seres que nos enseñan el verdadero significado de la devoción y el sacrificio.
Esta es la historia de «Piri»
Ella es Piri, la historia en pinta de este día lleno de amor. La encontramos yendo a Córdoba, un grupo de amigos que íbamos a subir por primera vez el Uritorco, un viaje que significo mucho para mi y para todos. No solo por el encuentro con Piri (ahí voy a eso), sino por lo que significa subir una montaña y esas sensaciones que me hicieron de ese viaje una mejor persona!. Obvio que Piri tiene que ver!
Viajó en una cajita de Cartón de camino al Chaman, una cabañas con vista al Uritorco, donde Piri paso una semana con nosotros. La encontramos en la zona de San Francisco, caminaba al costado de la ruta.
Justo paró otro autoque se percato que, esa «cosita blanca», estaba sola con un perro muy distinto a ella y muy grande. El que bajo de nosotros fue Agustín, TE LA LLEVAS VOS? O ME LA LLEVO YO?, Gracias a Dios que quedo con nosotros. No sabíamos a quien se la íbamos a dar. Todo el mundo se la quería llevar. En la plaza de San Marcos Sierra le compramos un collar, uno de trenzas rosado. Todo iba indicando que hasta ese momento, esa cachorra de 3 meses aproximadamente ,que todavía no tenia nombre, se quedaba con nosotros.
Piri compartio ese viaje con Dani, Diego Agus y yo. La llevabamos a explorar por montañas y arroyos de Capilla y si habia que saltar una roca, alzabamos a Piri y la pasabamos tipo «pasamano». Su primer ladrido fue cuando vio una vaca, no me pregunten como llegó la vaca ahi, pero estaba parada sobre una montaña muy alta y Piri la vio y comenzo a ladrar, ya maracaba su personalidad.
Por que su nombre?
Su nombre Piri fue saliendo de a poco. Lo primero que hizo cuando llegamos a la cabaña, después del baño que le dieron Dieguito y Agus ,»con mucho jabón!», fue jugar con una piña que le tiramos, ahora es experta en palos y esas cosas. En ese momento, notábamos lo activa que era para jugar y como le arrancaba pedazos a la piña por eso le empezamos a decir Pirucha, de pirada, de loca ja. Ahí salio Piri.
Ya pasaron seis años de aquel viaje. En ese viaje me di cuenta de que Dios esta en todos lados, y no es que me refiera a algún Dios religioso, sino lo que yo encontré en ese significado. Piri, fue una muestra de eso, que Dios esta en el otro, en los animales, en tus amigos, en el otro. Por eso también incursione en el veganismo y ella tuvo que ver muy en el fondo.
Piri Mamá
Piri fue mama de un cachorro, solo uno, Jack. El veterinario no veía otro en la ecografía. Piri se cruzo con Cuchara, que seguro que da para otra historia, pero es un perro adoptado también igualito a ella. La gente por redes me decía «si llega a tener cachorros – porfa dame uno!»
Ella me compaña a todos lados, le gusta mucho la Isla, anda en canoa conmigo, le encanta jugar con grandes a las corridas, perseguirte y a los mas chicos, los reconoce, se pone protectora. Ademas duerme en la cama, y tiene un particular gesto: hace «piojito» en mi barba o en cualquier barba, la gente tiene que ver para asombrarse, es muy cómica.
Hoy no se que haría sin ella. La alegría que brinda, y esto de pensar que todo es posible, que todo se puede si se hace con amor. Los perritos o gatos, o cualquier animal, son seres que sienten igual que nosotros.
Tenemos que brindarles todo el amor, el cuidado, mimarlos, hacerlos jugar, llevarlos al veterinario, de paseo, reprenderlos sin golpes y permitir que suban a la cama ja!
Siempre digo: «Adopta, no compres”, significa que el dinero no puede ser la excusa que determine que tenemos un afecto
Adoptar un perro va más allá de añadir una mascota a nuestra vida; es abrir las puertas a una experiencia de amor incondicional y crecimiento personal. Es acoger a un ser vivo que nos enseñará lecciones de lealtad, paciencia y gratitud cada día. Al elegir darle un hogar a un perro, estamos brindándole una segunda oportunidad, dándole la posibilidad de experimentar el calor de un hogar, la seguridad de una familia y la felicidad de ser amado.
Nos enseña que el amor y la atención son vitales para nutrir cualquier relación. Observamos cómo nuestros pequeños actos de bondad y compromiso se reflejan en su mirada agradecida y su cola moviéndose con alegría. En cada paseo, en cada juego y en cada momento de descanso compartido, comprendemos que la vida adquiere un nuevo significado cuando nos entregamos a la compañía de estos seres tan especiales.
Es una oportunidad para crear un vínculo único, forjado en la lealtad y el cariño mutuo. Es un acto de amor que trasciende el espacio y el tiempo, dejando una huella indeleble tanto en nuestras vidas como en la de ese fiel compañero de cuatro patas.
Maxi Mazzi.