Fashion
Lali Espósito y Pedro Rosemblat: una boda con estilo propio, looks en tonos naturales y una casona escondida en San Telmo
Lali Espósito y Pedro Rosemblat compartieron las primeras fotos de su casamiento. El vestido marfil, el traje beige, la casona elegida en San Telmo, Claudia Villafañe y los detalles más originales de una celebración que combinó moda, intimidad y humor.
FASHIÓN- Lali Espósito y Pedro Rosemblat ya dieron el sí y, después de mantener su casamiento bajo un importante hermetismo, comenzaron a compartir las primeras imágenes de una celebración que tuvo una identidad muy marcada: intimidad, naturaleza, elegancia descontracturada y mucho humor.
La cantante publicó las fotografías de la boda con un mensaje que rápidamente se volvió protagonista en las redes:
«¡Fuimos inmensamente felices! Gracias a quienes celebraron con nosotros. Compartimos estas fotos y nuestro cariño con quienes se alegran y nos mandan amor a la distancia. Aguante el amor».
Pero, además de la emoción, hay un detalle que merece una mirada especial desde la moda: los novios apostaron por una paleta de colores claros, diseños sofisticados y una estética alejada del casamiento tradicional.
El vestido de novia de Lali: minimalismo, raso y una capa que hizo la diferencia
Los detalles que se pueden reconocer en las fotografías son:
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Tela: apariencia de satén o raso, con brillo sutil.
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Escote: delicado, con breteles finos.
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Silueta: entallada en la parte superior y con caída fluida.
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Falda: ligeramente evasé, con pequeños frunces a la altura de la cadera.
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Complemento: una capa liviana que cae desde los hombros y suma movimiento.
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Peinado: cabello oscuro, largo y mayormente suelto.
La elección tiene una lectura fashion muy interesante: Lali evitó el volumen exagerado, los bordados protagonistas y las estructuras tradicionales de los vestidos de princesa. Apostó por una estética limpia, sensual y contemporánea.
De hecho, antes de casarse había anticipado que no usaría un vestido con una cola interminable. Y cumplió.
¿Quién diseñó el vestido? Este es un dato importante para la sección Fashion: hasta las publicaciones consultadas el 1 de noviembre no encontré una atribución confirmada del diseño a una casa de moda o diseñadora. Tampoco una confirmación oficial sobre quién estuvo a cargo del estilismo. No sería correcto adjudicárselo a un diseñador por su parecido con otras colecciones.
La revista Para Ti analizó precisamente la silueta, el raso y la capa en su cobertura del casamiento.
Pedro Rosemblat: sastrería beige y elegancia sin rigidez
Pedro también se alejó del clásico traje negro de novio.
Su elección fue un conjunto de sastrería en color beige arena, compuesto por:
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Saco cruzado de doble botonadura.
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Pantalón de vestir al tono, de caída amplia.
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Camisa blanca.
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Detalles de sastrería en tonos claros.
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Zapatos de vestir marrón oscuro.
En la fotografía que compartiste se aprecia especialmente el saco cruzado, con solapas marcadas y una estructura elegante, pero sin la rigidez de un traje de gala tradicional.
El resultado fue una combinación coordinada con el vestido de Lali: marfil y arena, dos tonos neutros que funcionaron perfectamente con el verde del jardín y la ambientación natural.
Tampoco hay una identificación pública verificada del sastre, diseñador o firma que confeccionó el traje de Pedro. Es preferible mantener ese dato abierto hasta que aparezca una confirmación.
Casa Carlos: una casona de San Telmo convertida en escenario de la boda
La pareja celebró su casamiento en Casa Carlos, una antigua casona ubicada sobre la calle Carlos Calvo al 700, en pleno barrio de San Telmo.
No eligieron un salón de fiestas convencional ni un hotel de lujo. Se inclinaron por una propiedad de arquitectura porteña tradicional, con el encanto de las antiguas casas chorizo.
¿Qué tiene de especial?
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Jardines interiores con abundante vegetación.
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Galerías y espacios abiertos.
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Paredes de ladrillo a la vista.
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Persianas antiguas.
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Pisos originales recuperados.
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Diferentes ambientes que permiten combinar ceremonia, recepción y celebración.
La fachada discreta contrasta con el verde que aparece puertas adentro. Esa combinación de arquitectura histórica y naturaleza permitió crear un entorno íntimo, cálido y muy fotogénico.
La ceremonia civil se realizó durante la tarde del sábado 31 de octubre, alrededor de las 15, en los jardines de la propiedad. La celebración comenzó aproximadamente a las 15:15, según las crónicas periodísticas.
La organización estuvo a cargo de Claudia Villafañe, quien coordinó una propuesta estética sobria y minimalista, en línea con lo que habían pedido los novios.
Claudia Villafañe, la responsable de organizar la celebración
La organización estuvo en manos de Claudia Villafañe. Su trabajo apuntó a respetar el deseo de los novios: una boda íntima, con una estética cuidada, pero sin convertirla en una producción ostentosa.
La ambientación acompañó esa idea:
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Gazebo y telas blancas sobre el espacio de ceremonia.
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Vegetación como parte central de la escenografía.
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Mobiliario de estilo clásico.
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Alfombras de aire vintage.
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Sombrillas blancas y espacios de descanso.
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Una paleta de colores neutros y naturales.
La boda también tuvo un importante operativo de seguridad. Hubo vallados y controles para preservar la intimidad, mientras los invitados mantuvieron reserva sobre lo que sucedía puertas adentro.
Los detalles más originales: Betular, souvenirs y mucho humor
La torta de Damián Betular
El pastelero Damián Betular estuvo detrás de uno de los grandes atractivos gastronómicos de la celebración. La torta tenía casi un metro de altura, decoración en tonos beige y una estética romántica.
Su traslado también estuvo rodeado de cuidados para evitar que se conociera anticipadamente la sorpresa.
Los souvenirs más desopilantes
En lugar de los típicos recuerdos de casamiento, los invitados recibieron objetos personalizados con frases que reflejaban el humor de la pareja:
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«Yo fui al casamiento del novio de Lali».
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«Ni en pedo me caso».
También hubo servilletas y cajitas de fósforos con ilustraciones de las iniciales L y P, inspiradas en la forma del anillo de compromiso de la cantante.
Y uno de los detalles más comentados fue el «Lalikal»: un preparado con coco, agua y miel para combatir la resaca del día siguiente. El frasquito llevaba una indicación: «Mañana me lo vas a agradecer».
¿Quién casó a Lali y Pedro?
La ceremonia tuvo un protagonista muy especial: el comediante Martín Rechimuzzi.
Fue él quien los presentó durante Halloween de 2023 y quien terminó teniendo el honor de unirlos en matrimonio.
Después de la celebración compartió su emoción en redes sociales: «Me tocó la honra de casarlos. Los amo para siempre».
Un detalle que convirtió el momento en algo todavía más significativo para la pareja.
Los invitados: un encuentro de amigos y figuras del espectáculo
Entre los asistentes estuvieron Peter Lanzani, Juliana Gattas, Mery del Cerro, Dillom, Cande Vetrano, Justina Bustos, Benjamín Rojas, Ofelia Fernández, Marcos Aramburu y Meme Bouquet, entre otros.
También estuvo presente Majo Riera, mamá de Lali, quien sorprendió con un vestido largo de estampado botánico y accesorios en tonos fucsia y rosa.
Uno de los comentarios que circuló en redes tuvo como protagonista a Peter Lanzani, cuyo traje en tonos tierra fue comparado con el del novio
Una boda que marca tendencia: menos producción, más personalidad
La boda de Lali y Pedro deja una lectura interesante para el mundo de la moda y los eventos: no siempre hace falta un vestido monumental, un salón de lujo o una puesta recargada para conseguir una celebración memorable.
La pareja construyó una identidad estética coherente desde el principio. El blanco marfil, el beige, la arquitectura antigua, el verde de los jardines y los detalles personalizados funcionaron como partes de una misma propuesta.
Lali eligió un vestido de inspiración lencera y Pedro apostó por la sastrería relajada. Los dos priorizaron la comodidad, la personalidad y una elegancia sin demasiadas reglas.
Y quizás el mejor resumen de todo lo que quisieron transmitir estuvo en las palabras que acompañaron sus primeras fotografías como marido y mujer: «Aguante el amor».
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Fashion
Zendaya y el secreto de mantenerse activa sin vivir en el gimnasio
La actriz encontró una manera diferente de relacionarse con el ejercicio: caminar, bailar y mantenerse en movimiento forman parte de un hábito que también busca cuidar su bienestar emocional.
SALUD & BIENESTAR- Cuando se habla de celebridades y entrenamiento, suele aparecer la misma imagen: horas de gimnasio, rutinas exigentes y planes diseñados al detalle. Sin embargo, Zendaya representa una mirada bastante diferente.
La actriz contó en distintas entrevistas que no mantiene una rutina deportiva fija cuando no está trabajando en una película que le exige una preparación específica. Su relación con la actividad física cambia según el momento.
Caminar, bailar y moverse durante el día aparecen entre sus principales alternativas.
La particularidad está en que Zendaya no plantea el ejercicio como una obligación permanente. Para ella, encontrar una actividad que resulte agradable puede ser una forma más sencilla de sostener el movimiento.
Y esa mirada también está relacionada con el bienestar emocional.
Caminar también puede ser una forma de mantenerse activa
Uno de los hábitos que Zendaya mencionó en entrevistas son las caminatas largas. No necesariamente se trata de entrenamientos planificados.
Salir, caminar durante un tiempo prolongado o moverse con su perro forman parte de una actividad cotidiana que le permite mantenerse en movimiento.
La actriz también habló sobre la relación entre la actividad física y su estado de ánimo. Según explicó, en determinados momentos puede tener tendencia a quedarse aislada o con pocas ganas de salir.
Sin embargo, cuando logra activarse, nota una mejora en cómo se siente.
La experiencia de Zendaya muestra una cuestión interesante: hacer ejercicio no siempre significa completar una rutina de gimnasio.
Caminar también implica movimiento.
Bailar también.
Subir escaleras, desplazarse a pie o realizar actividades recreativas también pueden ayudar a reducir el tiempo que una persona pasa sentada.
El baile ocupa un lugar especial
En el caso de Zendaya, existe además un vínculo natural con la danza.
La actriz comenzó su carrera artística desde muy joven y desarrolló experiencia como bailarina. Por eso, bailar aparece como una de las actividades que más disfruta.
A diferencia de una rutina convencional, una coreografía puede combinar movimiento, música y entretenimiento.
Ese componente lúdico puede cambiar por completo la percepción del ejercicio.
En lugar de pensar únicamente en las calorías gastadas o en el resultado físico, la actividad se convierte en una experiencia placentera.
La propia Zendaya resumió esta idea al recomendar encontrar algo que realmente divierta.
Cuando una película exige una transformación física
La historia cambia cuando Zendaya necesita preparar un personaje.
Uno de los ejemplos más conocidos ocurrió con Challengers, la película en la que interpretó a Tashi Duncan, una extenista convertida en entrenadora.
Para ese papel, la actriz tuvo que modificar completamente su nivel de preparación física.
Durante meses realizó entrenamiento específico de tenis y acondicionamiento físico. El proceso incluyó trabajo de fuerza, agilidad y desplazamientos en cancha.
También entrenó junto a profesionales para conseguir que sus movimientos resultaran creíbles frente a cámara.
La preparación llegó a incluir varios días de entrenamiento por semana.
El contraste es llamativo.
Fuera de una producción que necesita una transformación física, Zendaya asegura que no sostiene ese nivel de exigencia. Cuando un personaje lo requiere, en cambio, puede someterse a una preparación mucho más intensa.
El ejercicio como herramienta para cuidar la mente
Otro aspecto interesante de la relación de Zendaya con la actividad física es su vínculo con la salud mental.
La actriz habló sobre la ansiedad y sobre cómo moverse puede ayudarla a sentirse mejor.
No presenta el ejercicio únicamente como una herramienta para cambiar el cuerpo.
También lo relaciona con salir de casa, romper el aislamiento y despejar la cabeza.
En ese sentido, caminar puede convertirse en mucho más que una actividad física.
Puede ser un momento para desconectarse.
Bailar puede funcionar como entretenimiento.
Y una sesión de entrenamiento puede convertirse en una forma de liberar tensión.
Una rutina que cambia según cada etapa
La historia de Zendaya también permite observar algo que muchas personas experimentan: la actividad física no siempre se mantiene igual durante todo el año.
Hay períodos de mayor intensidad.
Otros de menor movimiento.
También existen momentos en los que las obligaciones laborales ocupan prácticamente todo el día.
La actriz contó que después de la preparación para Challengers su nivel de actividad disminuyó. Una vez terminado ese proceso, ya no necesitaba entrenar como una deportista profesional.
Esto marca una diferencia importante.
No todas las personas necesitan entrenar con la misma frecuencia ni con la misma intensidad.
La actividad puede adaptarse a las circunstancias.
La curiosa estrategia que utilizó durante la pandemia
Durante la pandemia, Zendaya incluso encontró una manera bastante particular de motivarse para hacer ejercicio en casa.
En una entrevista televisiva contó que utilizaba diferentes pelucas para crear personajes mientras entrenaba.
La idea puede parecer divertida, pero detrás existe una estrategia sencilla: transformar una obligación en una actividad entretenida.
En lugar de pensar únicamente en el esfuerzo físico, incorporaba un elemento de juego.
Para alguien acostumbrada a interpretar personajes, convertir el entrenamiento en una pequeña escena podía hacer que el momento resultara más atractivo.
No hace falta copiar el entrenamiento de una celebridad
El caso de Zendaya deja una enseñanza que va más allá de Hollywood.
Copiar una rutina de una celebridad no necesariamente es la mejor manera de empezar a hacer actividad física.
Las necesidades de una actriz que prepara un papel son diferentes a las de una persona que busca incorporar más movimiento a su vida cotidiana.
El punto interesante está en otro lugar.
La actividad física puede formar parte de la vida sin convertirse necesariamente en una obligación rígida.
Una caminata.
Un rato de baile.
Una salida en bicicleta.
Un paseo con el perro.
Una actividad recreativa.
Todas pueden representar oportunidades para reducir el sedentarismo.
Zendaya encontró movimiento donde también hay disfrute
El enfoque de Zendaya se aleja de la idea de que para mantenerse activa hay que pasar horas en un gimnasio.
Su experiencia combina períodos de entrenamiento intenso con otros en los que prioriza caminatas, baile y movimiento cotidiano.
También incorpora prácticas relacionadas con el bienestar, como ejercicios de respiración y meditación.
La clave está en la flexibilidad.
Cuando una película lo necesita, puede entrenar durante meses para alcanzar una condición física determinada. Cuando termina ese desafío, vuelve a una relación más relajada con el movimiento.
Por eso, más que un secreto de belleza, Zendaya ejercicio puede entenderse como una curiosidad sobre una forma distinta de pensar la actividad física.
No se trata de entrenar siempre más.
Se trata de encontrar maneras de moverse que puedan sostenerse y que también generen bienestar.
Y, en ocasiones, una caminata larga o una canción para bailar pueden ser un mejor punto de partida que una rutina imposible de mantener.
Fashion
Jayden James, el hijo de Britney Spears que empieza a escribir su propia historia en la moda
A los 19 años, Jayden James Federline dejó atrás el perfil bajo y comenzó a construir su propio camino. Pasarelas, campañas de belleza y música forman parte de una nueva etapa.
FASHION- Durante años, Jayden James fue conocido principalmente por una razón inevitable: ser el hijo menor de Britney Spears y Kevin Federline. Nació en septiembre de 2006 y creció en medio de una familia que, desde antes de su llegada, estaba acostumbrada a vivir bajo la mirada permanente de los medios.
Pero ahora, a los 19 años, Jayden empieza a ocupar un lugar diferente. Ya no aparece solamente en las noticias por ser el hijo de una de las grandes estrellas del pop. Su nombre comienza a circular por otro motivo: la moda.
En pocos meses, el joven dio pasos que marcaron un cambio importante en su vida pública. Primero llegó una aparición en un evento de Dior. Después, su inesperado debut sobre una pasarela de París junto a su hermano Sean Preston. Y ahora, una nueva conquista: se convirtió en protagonista de la portada de MACzine, la publicación digital de MAC Cosmetics.
La evolución es rápida, pero no parece improvisada. Jayden está comenzando a construir una imagen propia, alejada del peso exclusivo del apellido Spears.
De una vida lejos de los flashes a las pasarelas
Durante gran parte de su adolescencia, Jayden mantuvo un perfil mucho más bajo que el de otros hijos de celebridades. Tanto él como su hermano Sean Preston aparecieron pocas veces públicamente y eligieron mantenerse alejados de la exposición.
Eso comenzó a cambiar durante 2026.
En mayo, Jayden asistió al desfile de Dior Cruise 2027 en Los Ángeles. Aquella aparición tuvo un significado especial: fue su primera presencia sobre una alfombra roja en aproximadamente una década. Para la ocasión eligió un look relajado, con una campera verde, camisa a cuadros, jeans y botas.
Un mes después llegó el momento que terminó de ponerlo en el radar de la industria.
El 26 de junio, Jayden y Sean Preston sorprendieron al público al desfilar para Vetements durante la Semana de la Moda Masculina de París. Los hermanos participaron de la presentación de la colección masculina primavera-verano 2027 de la firma y tuvieron así su primera experiencia sobre una gran pasarela internacional.
Jayden apareció con un estilo más informal, con jeans, musculosa blanca, cinturón, cadenas y mocasines oscuros. Su hermano, en cambio, lució una propuesta más estructurada y elegante.
El debut fue inesperado porque ambos habían mantenido durante años una vida bastante alejada de las cámaras.
Jayden James y su llegada al mundo de la belleza
La pasarela de París fue solamente el comienzo.
Ahora Jayden suma una nueva experiencia frente a las cámaras: es la figura principal de la nueva edición digital de MACzine, la revista de MAC Cosmetics.
Fotografiado por Sarah Pardini, el joven protagoniza una producción vinculada a la belleza y aparece sosteniendo uno de los productos emblemáticos de la marca, el spray fijador Fix+.
La portada representa además su primera gran aparición individual como protagonista de una publicación de moda y belleza.
El desembarco no pasó desapercibido dentro de MAC. Nicola Formichetti, director creativo global de la compañía, destacó el estilo y el talento de Jayden, además de mencionar su faceta musical y su personalidad creativa.
Para Jayden, la incursión en el mundo de la belleza también implica aprender una nueva forma de trabajar frente a una cámara.
Y hay un detalle que llamó la atención: pese a convertirse en imagen de una marca de cosméticos, el propio joven contó que su rutina de cuidado de la piel está muy influenciada por su novia, Gabrielle Helene. Entre sus hábitos aparecen la limpieza facial, la hidratación y el uso de productos para mantener la piel cuidada.
La inspiración que encontró en otros modelos
Jayden no parece estar entrando a la moda solamente por curiosidad.
En declaraciones vinculadas con su llegada a la industria, contó que uno de sus referentes es el modelo brasileño Francisco Lachowski. Esa admiración ayuda a entender el tipo de carrera que podría intentar desarrollar.
Su debut en París también le permitió enfrentarse a uno de los grandes desafíos para cualquier modelo: caminar frente a una audiencia especializada y mantener seguridad pese a los nervios.
El propio Jayden reconoció que sintió nervios antes de su primera pasarela. Sin embargo, la experiencia parece haber reforzado sus ganas de continuar.
Eso resulta importante porque su carrera todavía está en una etapa inicial. No tiene una extensa trayectoria de campañas, portadas o desfiles. Lo que tiene es algo diferente: un comienzo con una enorme atención mediática.
El peso de ser hijo de Britney Spears
Ser hijo de Britney Spears tiene ventajas evidentes, pero también implica una exposición difícil de evitar.
Jayden creció mientras su madre atravesaba algunos de los períodos más intensos de su vida personal y profesional. Britney estuvo durante 13 años bajo una tutela legal que terminó en 2021 y durante mucho tiempo la relación de la cantante con sus hijos estuvo bajo la mirada de la prensa.
Por eso, la decisión de Jayden de ingresar al mundo del entretenimiento tiene una particularidad.
No está comenzando desde el anonimato.
Su apellido ya genera interés antes de que aparezca frente a una cámara.
Cada desfile, cada fotografía y cada campaña despiertan inevitablemente preguntas sobre Britney. Sin embargo, Jayden parece dispuesto a utilizar esa atención como punto de partida para desarrollar una identidad propia.
En abril de 2026, además, trascendió que Jayden y Sean Preston comenzaron a utilizar públicamente el apellido Spears, aunque no realizaron un cambio legal de nombre.
El dato agregó otro capítulo a la transformación de los hermanos y a su relación con la identidad pública de su madre.
Un vínculo especial con su hermano Sean Preston
La moda también está funcionando como un espacio compartido entre Jayden y su hermano.
Ambos debutaron juntos en París y dejaron claro que sus intereses no se limitan exclusivamente a las pasarelas.
Los hermanos también comparten una pasión por la música. Jayden toca el piano y ambos vienen trabajando en canciones.
En una reciente entrevista, Jayden explicó que la música forma parte de sus planes, aunque todavía no quiere apresurarse a publicar su material. Su intención es hacerlo cuando considere que está preparado.
Así, la fórmula parece estar tomando forma: moda, belleza y música.
Tres mundos en los que Jayden puede desarrollar una identidad creativa propia.
Britney Spears, una madre que observa desde cerca
La relación entre Britney y sus hijos atravesó diferentes momentos a lo largo de los años. Pero durante 2026 hubo señales de un acercamiento público.
La cantante compartió imágenes junto a Jayden y Sean Preston y volvió a mostrarse con ellos después de largos períodos en los que la relación familiar había quedado lejos de las redes sociales.
Britney tampoco estuvo presente físicamente durante el debut de sus hijos en la pasarela de Vetements. Sin embargo, les hizo llegar flores como gesto de apoyo.
Fue una señal sencilla, pero cargada de significado.
Mientras sus hijos comenzaban una nueva etapa profesional, Britney encontró otra manera de acompañarlos.
Mucho más que “el hijo de Britney”
La historia de Jayden James recién comienza.
Su primera portada para MACzine llega después de una aparición en Dior y de un debut en una de las semanas de la moda más importantes del mundo. En pocos meses, pasó de ser un joven prácticamente alejado de los flashes a convertirse en uno de los nuevos rostros que la industria comienza a observar.
So, who the f*ck is @jaydenjames?
A) Model
B) Musician
C) MAC boy
D) All of the aboveFresh off his runway debut at Paris Fashion Week, Jayden James is already making waves in the industry. Learn more about the rising star and multi-hyphenate exclusively on MACzine.… pic.twitter.com/qTIDG2UyJu
— M•A•C Cosmetics (@MACcosmetics) August 25, 2026
Todavía es demasiado pronto para saber hasta dónde llegará.
No existen aún grandes campañas internacionales, una extensa lista de diseñadores ni una trayectoria consolidada. Pero los primeros pasos son claros.
Jayden está probando la pasarela.
Está explorando la belleza.
Está trabajando frente a las cámaras.
Y, al mismo tiempo, prepara su propio camino en la música.
El apellido Spears seguramente continuará acompañándolo. Es imposible separar su historia familiar de su identidad pública. Pero a los 19 años, Jayden James empieza a demostrar que no quiere ser solamente “el hijo de Britney Spears”.
Quiere que su nombre tenga una historia propia.
Y la moda parece ser uno de los primeros lugares donde decidió comenzar a escribirla.
Fashion
La casa de Moria salió de la vida real y llegó a Netflix: qué cambió la serie para recrear su universo más íntimo
La vivienda de Moria Casán en Parque Leloir tiene una estética tan particular que parecía imposible no llevarla a la ficción. Así fue la construcción visual del universo doméstico de “La One” y qué diferencias aparecen entre la casa real y el set de Netflix.
FASHION- Cuando una persona construye durante décadas una vivienda alrededor de sus propios gustos, llevarla a una serie no significa simplemente copiar paredes, muebles y colores. En el caso de Moria Casán, el desafío era todavía mayor: su casa ya funciona como una escenografía.
La propia Moria explicó en distintas oportunidades que no le interesa decorar su vivienda de manera tradicional. Prefiere “escenografiarla”. La frase no es menor. Su living, las luces, las obras de arte, los objetos y los estampados forman parte de una puesta visual que parece pensada para una cámara.
Por eso, cuando Netflix decidió llevar su vida a la pantalla con Moria, la producción no necesitó inventar desde cero una estética. El universo visual ya existía.
La serie, estrenada el 14 de agosto de 2026, fue creada y dirigida por Javier Van de Couter y producida por About Entertainment. Sofía Gala Castiglione, Griselda Siciliani y Cecilia Roth interpretan distintas etapas de la vida de Moria.
Y allí aparece uno de los aspectos más interesantes: la casa real y la casa de ficción se parecen en espíritu, pero no necesariamente son la misma casa.
El set: una casa pensada para la cámara
La producción trabajó con locaciones de Buenos Aires y San Isidro, además de sets construidos para recrear diferentes momentos de la historia de Moria. Durante el rodaje también se utilizaron espacios exteriores y escenarios especialmente preparados para reproducir la época dorada del espectáculo argentino.
El trabajo de dirección de arte estuvo a cargo del equipo de Cornascavia, un dúo de diseñadores de producción radicado en Buenos Aires que incluye a Moria entre sus trabajos para Netflix y About Entertainment.
Esto permite entender una diferencia fundamental.
El set no tenía como única misión parecerse a una casa. Tenía que contar una historia.
En una vivienda real existen espacios que funcionan para la vida cotidiana. En una ficción, cada pared puede servir para ubicar un personaje, cada lámpara puede modificar el clima de una escena y cada objeto puede convertirse en una referencia temporal.
Por eso, la casa que aparece en la serie debe entenderse como una interpretación artística del universo de Moria.
La casa real: maximalismo, arte y naturaleza
La vivienda de Moria en Parque Leloir tiene alrededor de 300 metros cuadrados cubiertos y un importante espacio verde. Distintas publicaciones describieron una propiedad de dos plantas rodeada por jardín, pileta, obras de arte y una enorme cantidad de objetos decorativos.
El exterior es uno de los grandes protagonistas.
La pileta climatizada ocupa un lugar central en el parque. A su alrededor aparecen vegetación, esculturas, flores y sectores para descansar. También se conocieron imágenes de una pérgola y de una mesa de vidrio acompañada por sillas de estética particular.
Pero es el interior el que mejor explica la personalidad de la propiedad.
Animal print, luces de neón, obras de arte, esculturas, objetos coleccionables y muebles de diferentes estilos conviven en los ambientes.
Moria incluso contó que algunas obras están ubicadas en lugares poco habituales, como el techo, porque ya no tenía espacio suficiente en las paredes.
La vivienda, entonces, no responde a una única corriente estética.
Es clásica, kitsch, teatral, extravagante, colorida y, al mismo tiempo, profundamente personal.
¿Qué tomó la serie de la casa verdadera?
La comparación más interesante aparece en los elementos visuales.
En las imágenes promocionales de Netflix se observan ambientes con animal print, iluminación cálida, muebles cargados de personalidad y una estética deliberadamente teatral. Una de las imágenes muestra a Moria interpretada por una actriz sentada sobre un sofá con estampado animal, rodeada por una ambientación que remite directamente al universo visual que Casán construyó durante décadas.
Ese recurso parece deliberado.
No se trata solamente de poner un sofá de leopardo para que el público diga “esto es Moria”. La producción construye una identidad visual basada en la acumulación.
En la casa verdadera, los objetos se acumulan porque forman parte de la vida de Moria. En el set, esa acumulación tiene además una función narrativa.
La diferencia es sutil, pero fundamental.
La casa real es una acumulación de experiencias.
La casa de la serie es una acumulación de signos que representan esas experiencias.
Realidad y ficción: dos versiones del mismo universo
La casa real también tiene una característica que la ficción difícilmente puede reproducir por completo: el jardín.
El verde de Parque Leloir funciona como una extensión natural de la vivienda. Las grandes aberturas conectan los interiores con el parque y la pileta, mientras que la vegetación aporta privacidad y una sensación de refugio.
En la serie, en cambio, el espacio doméstico necesita estar subordinado a la narración.
La cámara tiene que encontrar ángulos.
Los personajes tienen que desplazarse.
La iluminación debe responder a cada escena.
Y los objetos deben tener una lectura inmediata.
Por eso, aunque la casa de la ficción conserve el ADN de la vivienda real, necesariamente se vuelve más cinematográfica.
La gran coincidencia: Moria siempre pensó su casa como un set
Aquí aparece quizás la conclusión más llamativa de toda la comparación.
Netflix no tuvo que convertir una casa convencional en un escenario extravagante.
Moria ya había convertido su casa en una escenografía.
En 2024, durante un recorrido por su vivienda, la propia artista explicó que cambia constantemente los ambientes y que prefiere “escenografiar” antes que decorar. También contó que se comunica especialmente con las luces y mostró una vivienda repleta de obras y esculturas.
Eso explica por qué la estética de la serie parece natural cuando se la compara con las imágenes de Parque Leloir.
El lenguaje visual de la ficción no nace exclusivamente de la imaginación de los diseñadores.
Nace, en buena medida, de la propia Moria.
Pileta, neón y animal print: lo que la cámara necesitaba
Hay tres elementos que permiten entender rápidamente la diferencia entre ambos mundos: la pileta, el neón y el animal print.
La pileta existe en la vivienda real y se convirtió durante años en uno de los sectores más fotografiados de la propiedad. La casa también tiene una fuerte presencia de iluminación artificial y estampados animales.
En la ficción, esos elementos funcionan como códigos.
El animal print remite inmediatamente a la personalidad pública de Moria.
Las luces de colores aportan teatralidad.
Los objetos recargados transmiten exceso.
Y los espacios amplios permiten construir una atmósfera de diva.
La serie, en definitiva, no parece buscar una reproducción arquitectónica exacta. Busca algo más difícil: que el espectador sienta que está dentro del universo de Moria.
Una casa real demasiado cinematográfica
La comparación entre la casa de Moria y el set de Netflix deja una conclusión clara.
La ficción toma elementos reconocibles de la estética real, pero los reorganiza para que funcionen dentro de una narración audiovisual. El resultado no es una réplica inmobiliaria de Parque Leloir.
Es una versión dramática.
La casa real tiene historia, objetos acumulados, recuerdos y decisiones tomadas a lo largo de décadas. El set necesita condensar todo eso en pocos planos.
Y allí está el mayor acierto de la propuesta.
La serie entendió que para representar a Moria no alcanzaba con copiar su flequillo, sus frases o sus vestidos.
Había que reproducir su manera de mirar el mundo.
Por eso, entre una pared con animal print, una luz de neón, una obra de arte, un sofá extravagante y una pileta rodeada de verde, existe un hilo conductor.
En Parque Leloir está la casa que Moria habitó.
En Netflix aparece la casa que la ficción imaginó para contar quién es Moria.
Y entre las dos hay una coincidencia fundamental: en ambas, vivir y hacer espectáculo parecen ser prácticamente la misma cosa.
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