TV Argentina
Un Chiche Gelblung disruptivo: 10 momentos que quedaron en la historia de la televisión argentina
Marcianos, detectores de mentiras, personajes policiales, famosos, investigaciones y polémicas. Chiche Gelblung convirtió la televisión en un territorio donde prácticamente cualquier tema podía transformarse en noticia. Estos son diez momentos que explican por qué su nombre quedó asociado para siempre a una manera particular de hacer periodismo.
Samuel “Chiche” Gelblung murió este miércoles a los 82 años. Su carrera atravesó la gráfica, la radio y la televisión, pero fue en la pantalla donde construyó una identidad imposible de confundir.
Antes de convertirse en un personaje televisivo, había trabajado durante décadas en medios gráficos. En 1966 ingresó a Gente, donde con el tiempo llegó a ocupar la dirección. También pasó por La Semana, Ámbito Financiero y La Nación.
Pero la televisión lo convirtió en Chiche.
Y Memoria fue el programa que terminó de instalar su nombre en millones de hogares.
1. La autopsia del marciano
Probablemente sea el momento más recordado.
En 1995, después de que la televisión emitiera un supuesto documental sobre la autopsia de un extraterrestre de Roswell, Gelblung decidió demostrar que las imágenes podían ser falsificadas.
Mandó a fabricar un muñeco prácticamente idéntico al supuesto alienígena.
Después recreó la autopsia.
¿Los órganos?
Menudos de pollo.
El presupuesto fue de unos 4.000 dólares, mientras que el material original había costado alrededor de 40.000 dólares en derechos de emisión.
La experiencia terminó siendo utilizada, según contó el propio Gelblung, como ejemplo para enseñar cómo detectar una noticia falsa.
Mucho antes de que existiera la expresión fake news, Chiche ya había armado su propia demostración.
2. El detector de mentiras
Otra de sus marcas registradas fue la llamada “máquina de la verdad”.
Gelblung sentaba a sus invitados frente a un polígrafo y comenzaba con las preguntas.
El dispositivo se convirtió en un protagonista más de sus programas.
Entre quienes pasaron por ese interrogatorio televisivo estuvieron Guillermo Luque, acusado por el crimen de María Soledad Morales; John Bobbitt y Guillermo Patricio Kelly, entre otros.
Chiche entendía algo que después se convertiría en una regla de la televisión:
la pregunta podía ser tan importante como la respuesta.
3. Yiya Murano frente a Chiche
Una de las entrevistas más fuertes de Memoria fue la que tuvo como protagonista a Yiya Murano, condenada por tres asesinatos y conocida como la “envenenadora de Monserrat”.
Chiche la presentó frente a las cámaras y la enfrentó con las acusaciones que pesaban sobre ella.
Murano insistió en su inocencia.
La escena quedó en la memoria televisiva porque Gelblung hacía algo que se convertiría en su sello: llevar al entrevistado hasta el límite de su propio relato.
4. Mia Farrow y una entrevista internacional
No todo era morbo o televisión bizarra.
Gelblung también consiguió entrevistas de enorme repercusión.
Una de ellas fue con Mia Farrow, ex pareja de Woody Allen.
La actriz habló sobre su relación con el director y sobre cuestiones familiares que generaron un fuerte impacto internacional.
La entrevista mostró otra faceta de Memoria: un programa capaz de mezclar en una misma noche espectáculo, actualidad, investigación y personajes internacionales.
5. Los casos paranormales
Cuando Memoria comenzó en Canal 9, tenía una fuerte presencia de historias paranormales.
Pero Chiche no se limitaba a contar los fenómenos.
También intentaba desenmascararlos.
Uno de los casos más conocidos fue el del supuesto parapsicólogo Ricardo Gil Lecha, al que puso a prueba con la colaboración del ilusionista Ladislao Márquez.
Ahí apareció otra característica de Gelblung:
la televisión como espectáculo, pero también como herramienta para poner a prueba una historia.
6. El caso Alex Orbito
Otro de sus trabajos recordados fue la investigación sobre Alex Orbito, un supuesto “cirujano psíquico” que aseguraba realizar operaciones sin bisturí.
Gelblung investigó el procedimiento y mostró que aquello que parecía ser tejido humano podía ser simplemente menudo de pollo.
El caso se convirtió en otro ejemplo de su obsesión por desmontar fenómenos que parecían inexplicables.
7. Alejandra Pradón y el polígrafo
El detector de mentiras tuvo muchos protagonistas.
Uno de los más recordados fue Alejandra Pradón.
La vedette se sometió al polígrafo y Gelblung llevó la entrevista hacia las preguntas personales que generaban mayor tensión.
Años después, el propio Chiche explicaría que lo más importante no era solamente el aparato.
La clave estaba en las preguntas.
Una definición que, de alguna manera, resume buena parte de su carrera.
8. Graciela Alfano y Matías Alé
En pleno auge de la televisión de los 90 y 2000, Gelblung llevó el espectáculo al límite.
Uno de esos momentos tuvo como protagonistas a Graciela Alfano y Matías Alé, que protagonizaron una escena de alto impacto en pantalla.
Era el Chiche de aquella época: televisión sin demasiados filtros, provocación y una búsqueda permanente de la reacción del público.
9. La competencia con Mauro Viale
Hablar de Chiche también significa hablar de Mauro Viale.
Los dos protagonizaron una de las grandes competencias de la televisión periodística argentina.
Sus programas disputaban audiencia y buscaban permanentemente la noticia que pudiera generar mayor impacto.
La rivalidad entre ambos se convirtió en parte de la televisión de los 90 y los 2000.
Pero había algo más.
Ambos entendían que la televisión ya no era solamente un lugar para informar.
También era un escenario.
Y había que conseguir que el público se quedara mirando.
10. Chiche hasta el final
Quizás el último gran momento no ocurrió frente a una cámara.
Ocurrió detrás de ella.
Chiche nunca quiso retirarse.
Continuó trabajando durante sus últimos años y permaneció vinculado a los medios hasta poco antes de su muerte.
En 2026 seguía trabajando en Crónica TV. Sus compañeros lo recordaban como un profesional exigente y como alguien que todavía quería participar activamente de la construcción de las noticias.
Tenía 82 años.
Pero seguía haciendo periodismo.
Un estilo que no tuvo imitadores
Chiche Gelblung fue muchas cosas.
Periodista gráfico.
Editor.
Corresponsal.
Conductor.
Entrevistador.
Productor.
Pero por encima de todo fue un estilo periodístico.
Podía generar admiración o rechazo.
Ser incómodo.
Podía ser polémico.
Podía ir demasiado lejos.
Pero era prácticamente imposible ignorarlo.
Su televisión fue la televisión de los grandes titulares, de las preguntas inesperadas, de los personajes extremos y de las historias que después se comentaban al día siguiente.
Antes de los virales, estaban los “momentos Chiche”.
Y quizás por eso, cuando se habla de la televisión argentina de las últimas décadas, hay una imagen que aparece inevitablemente.
Un hombre frente a una cámara.
Una pregunta incómoda.
Un invitado intentando responder.
Y Chiche mirando fijo.
Como si siempre supiera que detrás de una buena pregunta podía estar la próxima gran historia.
Chiche Gelblung: el hombre que convirtió la noticia en espectáculo
Su legado quedará atravesado por las polémicas y las críticas, pero también por una capacidad que pocos tuvieron:
hacer que una historia pequeña pareciera enorme.
Y hacer que una historia enorme fuera imposible de ignorar.
Hoy, con su muerte, se va uno de los periodistas más reconocibles de la televisión argentina.
Se va Chiche. Quedan los momentos.