Espectáculo
El día que Chiche Gelblung “entrevistó” a un marciano y convirtió una mentira en un fenómeno televisivo
Fue una de las historias más insólitas de la televisión argentina. Chiche Gelblung tomó un supuesto video de la autopsia a un extraterrestre, decidió demostrar que era falso y terminó fabricando su propio marciano con un presupuesto muchísimo menor. La jugada se convirtió en un clásico.
ESPECTÁCULO- Hay historias que explican perfectamente quién fue Chiche Gelblung.
Y la del marciano es una de ellas.
Porque si había algo que caracterizaba al periodista era su capacidad para mirar una historia, desconfiar de ella y preguntarse qué pasaría si se llevaba el asunto un paso más allá.
Eso ocurrió a mediados de los años 90, cuando la televisión argentina quedó fascinada con unas imágenes que supuestamente mostraban la autopsia de un extraterrestre.
Chiche no compró la historia.
La miró y pensó que era trucha.
Y en lugar de limitarse a decirlo, decidió hacer algo mucho más parecido a su estilo: fabricar su propio extraterrestre y reproducir la autopsia.
El supuesto marciano de Roswell
Todo había comenzado décadas antes.
En 1947, un supuesto objeto volador cayó cerca de Roswell, Nuevo México, en Estados Unidos. Desde entonces, el caso se convirtió en uno de los grandes mitos de la cultura OVNI.
Años después aparecieron imágenes que supuestamente mostraban a médicos realizando una autopsia sobre el cuerpo de uno de los tripulantes de aquella nave.
La televisión argentina consiguió los derechos para emitir el material.
Y el tema explotó.
Pero Chiche tenía otra mirada.
En una entrevista recordó que cuando vio aquellas imágenes inmediatamente pensó: “Esto es trucho”.
Entonces tomó una decisión.
Si ellos podían mostrar un marciano, él también.
Chiche hizo fabricar su propio extraterrestre
La producción consiguió fabricar un muñeco que imitaba al supuesto alienígena de las imágenes originales.
Después recrearon la escena.
Médicos.
Instrumental.
Camilla.
Guantes.
Y, por supuesto, el famoso extraterrestre.
Pero había un detalle que hacía todavía más delirante la situación.
Para reproducir los órganos que aparecían en la supuesta autopsia utilizaron menudos de pollo.
El propio Chiche contó años después que habían hecho una copia de aquella escena con un presupuesto cercano a los 4.000 dólares, muy por debajo de lo que había costado la emisión original.
El resultado fue tan convincente como absurdo.
Y justamente ahí estaba la clave.
La televisión dentro de la televisión
El programa comenzó mostrando el supuesto documental.
Hasta que apareció Chiche.
Y explicó que aquello era una demostración.
La idea era sencilla: si con unos pocos recursos se podía fabricar una escena prácticamente idéntica, entonces había que cuestionar seriamente la autenticidad del supuesto documento extraterrestre.
No había marciano.
No había autopsia extraterrestre.
Había televisión.
Y una puesta en escena.
La jugada fue tan llamativa que terminó trascendiendo las fronteras argentinas.
Según recordó Gelblung, la recreación llegó incluso a ser utilizada como ejemplo en universidades para enseñar cómo detectar y desmitificar una información falsa.
“Ellos tenían el marciano y nosotros también”
Años después, Chiche volvió a contar la historia en distintas entrevistas.
En una de ellas explicó que el muñeco había sido fabricado especialmente para la recreación y que durante mucho tiempo incluso estuvo en Canal 9.
El periodista se tomó aquel episodio con humor.
Sabía que había sido una de las grandes locuras de su carrera.
Pero también entendía que detrás de la provocación había una idea periodística.
No creer todo lo que aparece en pantalla.
En una entrevista reciente con LA NACION, poco antes de su muerte, Gelblung volvió a recordar aquella experiencia y reconoció que hacer “lo del ET” había sido una muestra de la enorme audacia con la que trabajaba.
El marciano que terminó siendo más famoso que el original
La paradoja es fantástica.
El programa que había conseguido el material original quedó asociado a aquella emisión.
Pero la recreación de Chiche terminó convirtiéndose en una historia todavía más recordada.
El propio Gelblung lo explicó con humor años después: Fernando Bravo y Teté Coustarot habían presentado el supuesto material original, pero el recuerdo de la “autopsia del marciano” quedó ligado a Chiche.
Y ahí aparece la verdadera dimensión de aquella historia.
Chiche no había descubierto vida extraterrestre.
Había descubierto algo mucho más terrenal:
que la televisión podía fabricar una verdad delante de millones de personas.
Y decidió demostrarlo.
La última lección del marciano
Con los años, aquella historia terminó siendo mucho más que una anécdota televisiva.
Se transformó en uno de los episodios que mejor representan el estilo de Gelblung: provocador, irreverente, audaz y siempre dispuesto a cruzar los límites del periodismo tradicional.
En tiempos de redes sociales, videos manipulados y noticias falsas, la historia del marciano adquirió incluso otra dimensión.
Porque aquella recreación de los años 90 dejó una enseñanza que sigue vigente:
antes de creer lo que vemos, hay que preguntarse quién lo hizo, cómo lo hizo y por qué quiere que lo creamos.
Y si alguien podía convertir esa pregunta en un espectáculo televisivo, era Chiche Gelblung.
El periodista murió este miércoles a los 82 años.
Y entre las muchas historias que dejó, quizás ninguna represente mejor su personalidad que aquella en la que decidió hacerle una autopsia a un marciano que nunca existió.
El marciano era falso. La historia, definitivamente, fue real.