Kelly Marcel toma el relevo en la dirección de la saga Venom, tras las anteriores entregas dirigidas por Andy Serkis y Ruben Fleischer. Además de estar al mando detrás de cámaras, Marcel también firma el guion, tal como hizo en Venom: Habrá matanza.
La trama nos sitúa en México
Eddie Brock y Venom huyen de las autoridades tras los acontecimientos del segundo film, por ser considerados responsables de la destrucción. Sin embargo, el verdadero peligro proviene del espacio: Knull, el temible Rey Negro, despertó de su prisión galáctica, donde los simbiontes lo habían encerrado siglos atrás. Para liberar su reinado de terror, Knull necesita aprovechar la conexión única entre Eddie y Venom, por lo que envía aterradoras criaturas cazasimbiontes a través de portales interdimensionales para atraparlos.
Este tercer largometraje marca la despedida de Tom Hardy como el antihéroe simbiótico, tras haber interpretado al personaje en tres ocasiones. A pesar de la gran expectativa entre los seguidores de la franquicia, la crítica especializada no es favorable. Si bien los fans disfrutarán de las secuencias de acción y de momentos intensos, muchos opinan que la película no logra aportar nada novedoso al género. La historia, aunque entretenida, cae en los mismos clichés de siempre, dando la sensación de que sigue una fórmula ya gastada.
En cuanto a la producción, Venom:
El último baile mantiene el tono irreverente y frenético de las anteriores entregas, con una mezcla de humor ácido y acción desenfrenada. Sin embargo, la falta de innovación y la repetición de los mismos esquemas narrativos juegan en su contra, lo que ha provocado críticas que califican la película como predecible y rutinaria.
Con esta entrega, se cierra una etapa para el personaje bajo el protagonismo de Hardy, dejando en el aire el futuro del universo cinematográfico de Sony en torno a Venom y otros personajes del universo Spider-Man. ¿Será esta realmente la última vez que veamos a Eddie y Venom juntos? Eso queda por verse.