Curiosidades
Tras el estreno de “Superman, Krypto”, crece un 500% el interés por adoptar perros
El personaje de Krypto, inspirado en un perro real rescatado por James Gunn, generó una ola de búsquedas y posibles adopciones en todo el mundo
La nueva película de Superman, Krypto dirigida por James Gunn y protagonizada por David Corenswet, no solo trajo de regreso al icónico héroe de capa roja, sino que también encendió una ola de ternura y conciencia animal en todo el mundo. Según la app de entrenamiento canino Woofz, las búsquedas en Google relacionadas con adopciones de perros crecieron más de un 500% durante el fin de semana de su estreno. La causa tiene nombre: Krypto, el inseparable compañero canino del Hombre de Acero.
De la pantalla al corazón
Krypto, que en esta versión cinematográfica tiene un carácter más desobediente pero entrañable, fue modelado a partir de un perro real: Ozu, el rescatado personal de James Gunn. El director lo adoptó mientras escribía el guion y decidió convertirlo en la fuente directa de inspiración para el personaje, que mezcla travesuras, lealtad y un amor incondicional que resuena con el público.
La historia de Ozu es casi tan increíble como la de cualquier superhéroe. Fue rescatado junto a otros 60 perros y, al momento de la adopción, tenía apenas ocho meses. Desconfiado de los humanos, no permitía que lo tocaran y solía destrozar todo a su paso: desde una computadora de 10 mil dólares hasta basura doméstica. En una entrevista con The New York Times, Gunn confesó que muchas de las travesuras de Ozu —como comerse un tampón y terminar en el veterinario— terminaron influyendo en el carácter rebelde de Krypto.
Pero la conexión fue más profunda: “Recuerdo que pensé: ‘Dios mío, ¿qué tan difícil sería la vida si Ozu tuviera superpoderes?’”, relató Gunn. Así nació Krypto, y con él, la historia completa del nuevo Superman comenzó a tomar forma. En palabras del director: “A medida que Ozu cambiaba mi vida, Krypto cambiaba la historia”.
El proceso técnico detrás de Krypto fue meticuloso: se escaneó en 3D el cuerpo de Ozu y se alteró digitalmente el color de su pelaje, de gris a blanco. Las escenas más naturales de juegos y saltos están basadas en grabaciones reales entre Ozu y un gato, lo que dio lugar a un Krypto creíble y conmovedor. En el set, quien dio cuerpo a Krypto fue en realidad Jolene, una perra blanca especialmente elegida por su habilidad para trabajar con el equipo de iluminación.
“Históricamente, Krypto es un perro blanco genérico, a veces es un labrador, un pastor blanco, un husky o un dálmata. Pero es un extraterrestre, así que no sería necesariamente ninguna de estas cosas”.
Una revolución emocional (y social)
Las cifras hablan por sí solas: la búsqueda de “adoptar un perro cerca de mí” creció un 513%, y la de “adopción de perro de rescate”, un 163%, según datos de Woofz. Todo esto ocurrió apenas en los días posteriores al estreno. Para muchas organizaciones, esto representa una oportunidad única: más personas están considerando adoptar en lugar de comprar, y miles de perros en situación de abandono podrían finalmente encontrar un hogar.
James Gunn se mostró profundamente emocionado con el impacto:
“Esta película ha sido una lluvia de bendiciones para mí: esta puede ser la mayor. Ozu no tiene idea de todo esto, pero si lo supiera, estaría orgulloso”.
La ternura también puede ser heroica
Lejos de ser solo un personaje simpático, Krypto se convierte en símbolo de un vínculo poderoso: la capacidad de los animales rescatados de transformar vidas. Su rebeldía no lo aleja de Superman, sino que fortalece el lazo entre ambos. Como señaló Gunn:
“El hecho de que sea revoltoso hace que su lealtad sea aún más importante”.
Ese mensaje caló hondo: la figura del perro no domesticado pero profundamente fiel conecta con millones de personas que entienden que la adopción no es un acto de caridad, sino una forma de construir una familia.