Caen las ventas en supermercados y mayoristas, el consumo masivo en Argentina atraviesa una etapa de reconfiguración profunda. Un reciente informe revelan una retracción del 34% en las compras en supermercados en los últimos meses, lo que evidencia una pérdida de peso de los canales tradicionales frente a nuevas formas de consumo.
Durante junio, las ventas en supermercados y mayoristas cayeron un 6,4% cada uno, y los autoservicios independientes también muestran una baja acumulada del 4,3% en lo que va del año.
Dos canales en ascenso: ecommerce y cercanía
En contraposición, dos formatos vienen ganando protagonismo:
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Ecommerce: lidera el crecimiento con un 14,6% solo en junio. Su atractivo radica en la inmediatez, la posibilidad de comparar precios y acceder a promociones específicas.
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Farmacias, kioscos y almacenes (Canal K+T): estos espacios de cercanía crecieron un 1,3% en el mes, impulsados por compras rápidas, horarios extendidos y la percepción de conveniencia.
Esta transformación también se ve potenciada por el uso creciente de medios digitales como billeteras virtuales, que permiten acceder a promociones bancarias y agilizar las transacciones incluso en negocios pequeños.
Un consumidor más estratégico y menos fiel
El argentino de 2025 es más racional, exigente y flexible. Ya no hay fidelidad a un único canal: el 77% de los hogares compra en al menos cuatro formatos distintos y más de la mitad visita entre 4 y 6 puntos de venta para abastecerse.
Según el Observatorio Shopper Experience 2025, el 88% está dispuesto a cambiar de marca o local si encuentra una mejor promoción. Además, el 56% de quienes van al supermercado exploran otros productos más allá de su lista de compras, un comportamiento que eleva el valor estratégico del punto de venta como espacio publicitario.
Precio, promociones y medios de pago: los grandes determinantes
El precio sigue siendo el factor dominante en todas las decisiones de compra, aunque cada canal ofrece matices:
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Mayoristas: valorados por el precio por volumen y variedad.
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Almacenes y minimarkets: elegidos por su cercanía y conveniencia horaria.
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Supermercados: aún conservan una fuerte participación (93% de los consumidores los usan), pero ya no son exclusivos.
En todos los casos, los compradores priorizan promociones reales, medios de pago digitales, y disponibilidad de stock y marcas alternativas.
La nueva normalidad del consumo argentino
La lógica de consumo está cambiando. La segmentación clásica entre grandes y pequeñas compras se desdibuja: el 21% de las compras grandes ya se hacen en almacenes, mientras que el 63% de las compras en mayoristas también lo son. Esto refleja una conducta más estratégica, donde el consumidor rompe moldes para ahorrar y optimizar su experiencia.
El desafío para marcas y retailers es claro: adaptarse a un consumidor que no solo busca precio, sino también practicidad, variedad y beneficios reales. El supermercado tradicional ya no es el único rey del changuito.