Ciencia y Tecnología
El planeta está a punto de cruzar un límite peligroso: la humanidad puede superar los 1,5 °C
«Nos dirigimos hacia una catástrofe mundial»
CIENCIA Y TECNOLOGIA- Durante años, los 1,5 °C se instalaron como una frontera casi simbólica en la lucha contra el cambio climático. Ahora, esa frontera está cada vez más cerca de quedar atrás.
Un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) plantea un escenario incómodo: el planeta probablemente superará los 1,5 °C de calentamiento respecto de la era preindustrial durante los próximos años.
Pero la historia no necesariamente termina ahí.
Según el organismo, todavía existe una posibilidad de reducir nuevamente la temperatura global y regresar por debajo de ese límite antes de finalizar el siglo. Para conseguirlo, sin embargo, será necesario acelerar de manera drástica la reducción de las emisiones.
El problema es que cuanto más tiempo permanezca el planeta por encima de los 1,5 °C, mayores serán los daños.
Y algunos podrían resultar imposibles de revertir.
El mundo puede pasar los 1,5 °C… y volver
La conclusión más llamativa del informe es que superar los 1,5 °C no significa necesariamente que la humanidad haya perdido para siempre la posibilidad de regresar por debajo de ese nivel.
El escenario más optimista contempla un calentamiento máximo cercano a 1,8 °C.
Otros escenarios son mucho más preocupantes y proyectan un aumento superior a los 2 °C.
La diferencia entre esos escenarios no es solamente un número.
Cada décima de grado adicional puede traducirse en más olas de calor, incendios, inundaciones, sequías y fenómenos meteorológicos extremos.
Por eso, para el PNUMA, la discusión ya no consiste únicamente en evitar que el planeta supere los 1,5 °C.
Ahora también importa cuánto tiempo permanecerá por encima de ese límite y cuál será el pico máximo de temperatura alcanzado.
El verdadero peligro está en los puntos de inflexión
El informe introduce uno de los conceptos más inquietantes del debate climático: los llamados puntos de inflexión.
Se trata de cambios que, una vez desencadenados, pueden volverse muy difíciles o incluso imposibles de revertir.
Entre los principales riesgos aparecen la desestabilización de grandes capas de hielo, la degradación de la Amazonía y posibles alteraciones en importantes sistemas de circulación oceánica del Atlántico.
En otras palabras, el problema no consiste solamente en soportar temperaturas más altas.
El temor es que determinados cambios del sistema climático puedan activar procesos que después continúen incluso si la humanidad reduce sus emisiones.
Ese es uno de los motivos por los que cada fracción de grado resulta determinante.
Olas de calor, incendios e inundaciones: la advertencia ya está acá
El mensaje de Naciones Unidas llega después de un verano marcado por fenómenos meteorológicos extremos en diferentes regiones del planeta.
El secretario general de la ONU, António Guterres, utilizó esos acontecimientos como una advertencia sobre lo que podría ocurrir en un mundo cada vez más caliente.
Las olas de calor extremo, los incendios forestales y las inundaciones no son solamente episodios aislados.
El aumento de la temperatura global puede modificar la frecuencia, intensidad y duración de determinados eventos extremos.
Por eso, la discusión sobre los 1,5 °C dejó de ser exclusivamente científica.
También es económica, social y política.
Una temperatura global más elevada implica mayores riesgos para las ciudades, la producción de alimentos, el acceso al agua, las infraestructuras y millones de personas que viven en zonas especialmente vulnerables.
La salida existe, pero es mucho más incómoda
El PNUMA sostiene que todavía existe una salida.
Pero esa salida requiere decisiones que pueden resultar políticamente difíciles.
La primera es reducir rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero.
Eso implica acelerar el abandono de los combustibles fósiles y expandir las energías renovables.
También será fundamental reducir las emisiones de metano, proteger bosques y ecosistemas y aumentar la capacidad de adaptación de las sociedades frente a los impactos que ya no pueden evitarse.
El organismo plantea además la necesidad de retirar dióxido de carbono de la atmósfera.
Pero existe una condición fundamental: la extracción de carbono no puede convertirse en una excusa para mantener las emisiones actuales.
Primero deberán producirse reducciones profundas y sostenidas.
Después, las tecnologías y soluciones naturales de captura de carbono podrían contribuir a recuperar parte del terreno perdido.
El desafío: bajar la temperatura después del pico
La idea puede parecer contradictoria.
Si el planeta supera los 1,5 °C, ¿cómo puede volver a estar por debajo?
La respuesta está en alcanzar un período de emisiones netas negativas.
Eso significa que la humanidad tendría que retirar de la atmósfera más dióxido de carbono del que emite.
El proceso sería lento.
Por eso el informe insiste en una cuestión fundamental: el exceso debe ser lo más pequeño y breve posible.
No es lo mismo permanecer unos años ligeramente por encima de los 1,5 °C que mantener temperaturas mucho más elevadas durante décadas.
La diferencia podría determinar la magnitud de los daños.
La pelea por las décimas
El mensaje del PNUMA es contundente: la batalla climática todavía no está perdida.
Pero tampoco hay margen para seguir demorando decisiones.
Los países con mayor responsabilidad histórica en las emisiones deberían avanzar más rápido, mientras que los países más vulnerables necesitan mayores recursos para adaptarse a los cambios que ya están ocurriendo.
También será necesario mejorar la cooperación internacional y establecer reglas claras para las tecnologías de extracción de carbono.
Porque el planeta no funciona con fronteras políticas.
Una tonelada de gases de efecto invernadero emitida en un país termina formando parte del mismo sistema climático global.
¿Estamos frente a un punto de no retorno?
La respuesta del informe es más compleja que un simple sí o no.
Superar los 1,5 °C no significa automáticamente llegar a un punto de no retorno.
Pero cada aumento adicional incrementa los riesgos.
Y algunos sistemas naturales pueden acercarse a umbrales críticos.
Por eso, la verdadera noticia no es solamente que el mundo esté a punto de superar los 1,5 °C.
La noticia es que todavía existe una ventana para intentar regresar.
El problema es que esa ventana no permanecerá abierta indefinidamente.
La humanidad tiene herramientas tecnológicas, conocimiento científico y alternativas energéticas para actuar. Lo que falta, según Naciones Unidas, es acelerar la decisión política.
El planeta podría cruzar la línea.
La pregunta será cuánto tiempo permanecerá del otro lado.
Y, sobre todo, si el mundo tendrá la voluntad de regresar.
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28 Oct 2022 a las 14:53
IMPORTANTE: Un nuevo informe de la ONU advierte que el mundo se dirige al colapso por el calentamiento global
Hoy, ONU Cambio Climático publicó su llamado «Informe de Síntesis de NDC», que resume los planes climáticos nacionales presentados por los países.
El resultado del informe es claro: los países están lejos de encaminar al mundo para limitar el calentamiento global a 1,5 °C.
Según el informe, las promesas climáticas combinadas de 193 Partes en virtud del Acuerdo de París podrían encaminar al mundo hacia un calentamiento de alrededor de 2,5 grados centígrados para fines de siglo.
Antes de la conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático que tendrá lugar en Egipto el próximo mes. El Secretario Ejecutivo de la ONU sobre el Cambio Climático, Simon Stiell, dijo que las acciones de los gobiernos ahora deben:
«reflejar el nivel de urgencia, la gravedad de las amenazas que enfrentamos y la brevedad de el tiempo que nos queda para evitar las devastadoras consecuencias del cambio climático descontrolado”
La ciencia lo viene advirtiendo…
A principios de año se publico una carta abierta donde un grupo de científicos, aglutinados por el colectivo Rebelión Científica, un movimiento global de acción y protesta que cada vez suma más adhesiones.
El objetivo de este movimiento es instar a los gobiernos y empresas a actuar «con urgencia». Esta urgencia es para mitigar los efectos de un colapso climático que está en puerta. Respaldan el diagnóstico con el conocimiento científico. En sus saberes, en sus investigaciones, en sus años de estudio.
La primera aparición pública fue en abril de este año tras la publicación del sexto informe de evaluación del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC). Se realizó una «acción coordinada» en 25 países. Participaron un millar de científicos, según los organizadores.
Por ello, los académicos sostienen que «continuar diciendo públicamente que limitar el calentamiento a 1,5°C todavía está vivo ya no es defendible», pese a que los políticos y muchos movimientos ambientalistas persisten en hacerlo.
La respuesta -lamentan- es que «las industrias contaminantes y los formuladores de políticas se ven inadvertidamente alentados a resistir la rápida descarbonización».
«No es la primera vez en nuestra historia que la comunidad científica ha ejercido su responsabilidad de decir la verdad a la sociedad sobre la posibilidad real de un cataclismo global, y exigir que los que están en el poder actúen en consecuencia. Recordemos que el peligro de una guerra nuclear fue motivo de una movilización masiva y sin precedentes de la comunidad científica en el siglo XX», ponen de ejemplo.
La COP 27, la conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático
La conferencia tendrá lugar en Egipto el próximo mes, el momento en el que los líderes mundiales se juntan para tratar sobre el cambio climático. Ya confirmaron su asistencia el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y líderes de todo el mundo.
En la COP26, en 2021 en Reino Unido, los firmantes del acuerdo se comprometieron a revisar anualmente -y no cada cinco años- sus compromisos en materia de control de emisiones, llamados «contribución determinada a nivel nacional» (NDC).
El secretario general de la ONU, António Guterres dijo: «Nos dirigimos hacia una catástrofe mundial»