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Insólito en Neuquén: conductor de la grúa que retiraba autos secuestrados dió positivo de alcoholemia

El chofer tenía más de un gramo de alcohol en sangre y tampoco contaba con la documentación obligatoria para circular.

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VIRALES- La madrugada del domingo dejó una situación tan inesperada como llamativa en la ciudad de Centenario, provincia de Neuquén. Lo que comenzó como un operativo de control destinado a retirar de circulación a conductores alcoholizados terminó con una escena difícil de creer: la misma grúa encargada de trasladar los vehículos secuestrados también fue retenida por las autoridades.

El hecho ocurrió durante un procedimiento conjunto realizado por inspectores municipales, personal de Tránsito y efectivos policiales. El operativo se desarrollaba en la intersección de las calles Honduras y Ecuador, en el barrio Sarmiento, donde se efectuaban controles de alcoholemia y verificación de documentación.

Grúa retenida durante el operativo

A lo largo de varias horas, las autoridades detectaron numerosos casos de infracción. Como resultado, se secuestraron seis automóviles por alcoholemia positiva y se confeccionaron 14 actas contravencionales por distintas faltas.

Entre los conductores sancionados se encontraba una motociclista que registró 0,95 gramos de alcohol por litro de sangre. Sin embargo, el episodio que terminó captando toda la atención ocurrió cerca de las 3 de la madrugada, cuando llegó el vehículo de auxilio para trasladar los autos retenidos.

Según relataron testigos presentes en el lugar, algunos de los propietarios de los vehículos comenzaron a notar comportamientos extraños en el conductor de la grúa. Además de presentar aliento etílico, su actitud despertó sospechas entre quienes observaban el procedimiento.

La situación generó cuestionamientos inmediatos. Los conductores afectados consideraron que la persona encargada de trasladar los vehículos debía estar sometida a las mismas exigencias que el resto de los automovilistas.

El reclamo que cambió todo

Ante la insistencia de los presentes, se produjo una discusión que fue aumentando de tono. La tensión derivó en forcejeos e incluso algunos golpes, obligando a la intervención policial para evitar que el conflicto escalara aún más.

Durante los incidentes, un efectivo policial recibió un golpe mientras intentaba controlar la situación. Pese al clima de tensión, los reclamos continuaron y finalmente las autoridades accedieron a realizarle un test de alcoholemia al conductor de la grúa.

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El resultado confirmó las sospechas que circulaban entre los presentes: el chofer registró más de un gramo de alcohol por litro de sangre, una cifra superior a la permitida para conducir.

Grúa retenida y traslado al depósito municipal

La situación no terminó allí. Al verificar la documentación correspondiente, los inspectores comprobaron además que el conductor no contaba con los papeles obligatorios para circular.

Con esos antecedentes, las autoridades tomaron una decisión que nadie imaginaba al inicio del operativo. La grúa, que había llegado para retirar vehículos secuestrados, terminó siendo secuestrada también.

El camión de auxilio fue trasladado bajo custodia hasta el depósito municipal, convirtiéndose en el protagonista involuntario de una de las situaciones más insólitas registradas en los controles de tránsito de la región.

Un episodio que generó repercusión

El caso rápidamente se viralizó en redes sociales y medios locales debido a la contradicción que expuso. Mientras las autoridades buscaban reforzar los controles para evitar que conductores alcoholizados circularan por la vía pública, quien debía colaborar con el operativo terminó incumpliendo exactamente las mismas normas.

La historia volvió a poner sobre la mesa la importancia de los controles y de que todas las personas involucradas en la seguridad vial, sin excepción, respeten las reglas establecidas.

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