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“Estoy en una”, un nuevo tipo de ghosting

Una mirada filosófica de esta respuesta (sin respuesta) y cómo nos relacionamos en la era digital.

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«Estoy en una»: Un nuevo tipo de «Ghosting». Una mirada filosófica de cómo nos relacionamos en la era digital por Puente de Noticias.

Bienvenidos a una nueva forma de explicar nada.  Con esta célebre frase de moda entre nosotres, se inauguró un latiguillo que puede usarse como un comodín para responder ante cualquier tipo de situación.

-Nos vemos? -No, estoy en una.

-Qué haces? -Estoy en una.

-No te entiendo. -Es que estoy en una.

En vez del vacío que produce el ghosting (no responder a un mensaje o pregunta, y desaparecer como forma de finalizar una relación), ahora nos asiste esta forma de respuesta, sin respuesta. La mística “Estoy en una” no deja nada en claro. Encierra en sí misma múltiples y variadas acepciones que encajan perfectamente para cualquier situación porque, en sí mismo, carece totalmente de un contenido concreto. 

Peligro de subjetividades!

Estoy en una, en esta, en aquella, en cualquiera, en otra y en todas, incluye un bagaje inagotable que queda a entera interpretación del interlocutor, lo cual encierra un enrome peligro de subjetividades, la comunicación se limita a un par de palabras, a un mundo de posibilidades que el receptor puede acomodar libremente a sus propias estructuras interpretativas.

No importa si se trata de trabajo, amor, amigos, un total desconocido, “estoy en una” aplica para cualquier tipo de circunstancias e implica toda una argumentación que se valida por sí sola en la palabra» una». Ella encierra un universo inagotable de explicaciones que, paradójicamente, no hace falta explicar.

Una opción de ghosting más decoroso

De esta manera, se encontró una opción de ghosting más decoroso.  Se responde, pero no se dice nada, y se apela a la comprensión del receptor, quien deberá respetar un mensaje totalmente vacío e intangible, semejante al «ghosting».

Esta afirmación “supone” comunicación, pero el contenido del mensaje no existe.

El sentido se lo da quién decodifica la frase según sus propias intuiciones, dando lugar a fantasear miles de acepciones. Ya no hay necesidad de exponer nada, el lenguaje va reduciendo su variedad, para circunscribirse a unas pocas palabras que censuran el diálogo y el entendimiento.

El mayor peligro es que, al reducirse cada vez más nuestra capacidad de comunicar, explicar y argumentar una situación, sentimientos o pensamientos, limitamos nuestra capacidad de indagar, aprender, conversar con el otr@, entendernos y hasta poder mirarnos de un modo más auténtico.

De a poco, de forma muy imperceptible y voluntariamente eliminamos lo más maravillo que tenemos los seres humanos: el arte de intercambiar con el otr@, el bagaje inagotable de ideas y emociones que nos asisten. 

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María Noel Candioti
Profesora de Filosofía en Instituciones Educativas de Nivel Secundario y Superior.
Jefa de Sección del Profesorado de Filosofía en el ISPI N.º 4031.
He sido titular de cátedra de Historia de la Filosofía Antigua, Teoría del Conocimiento, Antropología Filosófica, Ética, Fundamentación de las Ciencias, entre otras.
Actualmente especializada en Filosofía de la Educación, desarrollando investigación en torno a temáticas educativas desde una perspectiva filosófica.

Titular de las cátedra: Filosofía de la Educación, Didáctica de la Filosofía, Conocimiento y Educación. Especialista en Práctica Docente I y IV del Profesorado de Filosofía.

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