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Chile rumbo al balotaje: voto antisistema, seguridad y migración redefinen la disputa entre Jara y Kast
La irrupción del outsider Franco Parisi y el clima de inseguridad transformaron el escenario político chileno de cara a la segunda vuelta del 14 de diciembre
Chile entró en la fase decisiva de una de las elecciones más impredecibles desde el retorno de la democracia. Tras la primera vuelta del 16 de noviembre, la candidata oficialista Jeannette Jara obtuvo el 26,8% de los votos, seguida muy de cerca por el ultraderechista José Antonio Kast, con el 23,9%.
Muchas gracias Chile !! 🇨🇱🖐️
Hoy hemos dado un gran paso para que el cambio llegue a Chile!!
A trabajar con todo! Vamos a ganar!! pic.twitter.com/TJvtFWIUT2
— José Antonio Kast Rist 🖐️🇨🇱 (@joseantoniokast) November 17, 2025
Pero el verdadero terremoto electoral llegó con el tercer puesto del economista y outsider Franco Parisi, que logró un sorprendente 19,7% y se convirtió en la figura clave del balotaje.
La reimplantación del voto obligatorio, que incorporó a millones de ciudadanos que no solían participar, modificó por completo el mapa electoral. Este electorado heterogéneo —marcado por el desencanto político, la inseguridad y el aumento del costo de vida— no se inclinó necesariamente hacia la izquierda oficialista, sino que fomentó el ascenso del voto antisistema encarnado por Parisi.
Seguridad y migración, los ejes emocionales de la campaña
Aunque Chile mantiene una de las tasas delictivas más bajas de la región, la percepción de inseguridad creció sostenidamente en los últimos años. A esto se suma una marcada preocupación por la migración irregular, sobre todo en el norte del país.
Este clima favoreció a candidatos con discursos más duros, como Kast, que propone un “gobierno de emergencia” centrado en orden público, reducción del Estado y control fronterizo. Por su parte, Jara busca combinar continuidad y renovación con un enfoque de seguridad ligado a la inversión social y a medidas económicas como un salario mínimo vital.
El fenómeno Parisi: el voto bronca como árbitro del balotaje
Sin estructura territorial ni presencia física en Chile, Parisi canalizó el enojo social y el hartazgo con la clase política. Su mensaje directo, emocional y pragmático lo colocó como representante del “que se vayan todos”. Desde la distancia, ya anticipó que no dará apoyo automático a ninguno de los candidatos: “Ganénse los votos”.
Sus casi 2,5 millones de sufragios —sobre todo de nuevos votantes y sectores golpeados por el costo de vida— serán determinantes para definir quién llegará a La Moneda.
Un país fragmentado, un electorado desconfiado
La segunda vuelta del 14 de diciembre se desarrollará en un contexto de desafección democrática, un Congreso altamente fragmentado y un clima social marcado por el miedo a la inseguridad. Aunque Jara encabezó la primera vuelta, Kast llega fortalecido por la suma natural de las distintas derechas, que en conjunto superan el 50% de los votos.
El próximo presidente deberá gobernar un país pendular, con instituciones confiables pero con una ciudadanía desencantada que castiga reiteradamente al oficialismo. El desenlace del balotaje no solo definirá quién gobernará entre 2026 y 2030, sino también qué rumbo tomará un Chile que lleva una década buscando sin éxito un nuevo contrato social.