Locales

“Queremos vecinos protagonistas”: el Concejo llevó ADN al Distrito Este y ya suma más de 200 propuestas ciudadanas

Cuando los barrios dejan de reclamar y empiezan a diseñar soluciones

Publicado

el

En una ciudad donde muchas veces las demandas barriales quedan atrapadas entre expedientes, promesas y tiempos burocráticos, el programa ADN apuesta a cambiar la lógica: sentar a vecinos, clubes, comerciantes, escuelas y dirigentes en una misma mesa para pensar soluciones concretas desde el territorio.

Ese fue el eje del séptimo encuentro de ADN, la iniciativa impulsada por el presidente del Concejo Municipal de Santa Fe, Sergio Basile, que esta vez desembarcó en el Distrito Este con una convocatoria que reunió a más de 20 instituciones locales.

La actividad se desarrolló en la escuela Avellaneda y contó con la participación de concejales de distintos espacios políticos, entre ellos Silvina Cian, Lucas Simoniello, Titi Barletta, María Luengo, Carolina Capovilla, Violeta Quiroz y Leonel Méndez.

“No queremos vecinos espectadores, queremos vecinos protagonistas”, resumió Basile durante la jornada.

La frase sintetiza el espíritu de una propuesta que busca transformar el vínculo entre política y ciudadanía: pasar del reclamo individual a la construcción colectiva.

ADN Santa Fe: qué es el programa y qué reclamos dejaron los vecinos del Distrito Suroeste


ADN: un mapa productivo construido desde abajo

El programa ya recorrió seis de los ocho distritos de la ciudad: Noroeste, Noreste, La Costa, Suroeste, Centro y Norte. Y los números empiezan a mostrar una dimensión política y social interesante:

  • 182 instituciones participantes
  • 266 referentes barriales involucrados
  • 206 ideas y propuestas surgidas en las mesas de trabajo

Lejos de plantearse como una audiencia pública tradicional, ADN funciona bajo una dinámica participativa: los asistentes se dividen en grupos y analizan problemas específicos de cada zona, pero con un objetivo claro — encontrar proyectos posibles de ejecutar.

Allí aparecen temas que rara vez llegan a las agendas centrales: circuitos comerciales barriales, oportunidades de empleo joven, espacios culturales, mejoras para clubes, articulación educativa y recuperación de espacios públicos con impacto económico local.

Según explicó Basile, el objetivo es detectar el potencial productivo de cada distrito:

“Los barrios no son solamente territorios con problemas; también son territorios con capacidades”.

La idea busca romper con un modelo histórico en el que las políticas públicas se diseñan desde el centro hacia la periferia. En cambio, ADN intenta invertir el proceso: primero escuchar, después priorizar y finalmente acompañar la concreción de proyectos.

Del diagnóstico al proyecto: cómo sigue el trabajo con los vecinos

Uno de los aspectos más novedosos del programa es que las reuniones no terminan cuando se levantan las mesas de debate.

Publicidad

Cada grupo cuenta con facilitadores del Concejo Municipal que mantienen contacto con los participantes a través de grupos de WhatsApp. El objetivo es dar continuidad a las propuestas y seleccionar iniciativas concretas para desarrollar durante los próximos meses.

Ese esquema intenta resolver uno de los principales problemas de los espacios participativos: la frustración posterior. Muchas experiencias vecinales fracasan porque las ideas quedan solamente en el diagnóstico.

En ADN, la apuesta es distinta:

  • detectar una propuesta viable,
  • construir consensos,
  • buscar acompañamiento institucional,
  • y avanzar hacia la ejecución.

Basile confirmó además que el programa volverá en el segundo semestre para continuar el seguimiento de los proyectos surgidos en cada distrito.

La metodología también genera otro efecto político relevante: obliga a distintos actores sociales a escucharse entre sí. Comerciantes, docentes, dirigentes deportivos y referentes vecinales comparten la misma conversación y descubren intereses comunes.

Ese cruce, aseguran desde el Concejo, es el que permite generar propuestas más sostenibles y menos sectorizadas.

Un cambio silencioso en la forma de hacer política local

Mientras gran parte del debate público gira alrededor de la confrontación política, experiencias como ADN intentan instalar otra narrativa: la de la cooperación territorial.

El desafío no es menor. En ciudades atravesadas por crisis económicas, desigualdades urbanas y demandas urgentes, construir participación sostenida requiere tiempo, confianza y resultados visibles.

Sin embargo, el crecimiento de la convocatoria en cada distrito muestra que existe una demanda concreta de participación real y no solamente simbólica.

La próxima etapa será decisiva: convertir las más de 200 propuestas surgidas hasta ahora en proyectos tangibles que impacten en la vida cotidiana de los barrios.

Porque el éxito de ADN no se medirá por la cantidad de reuniones realizadas, sino por su capacidad para demostrar que los vecinos pueden dejar de ser espectadores y convertirse, efectivamente, en protagonistas del desarrollo de la ciudad.

Publicidad

Más Visitadas

Salir de la versión móvil