Ciencia y Tecnología

Un nuevo vecino cósmico sorprende a la ciencia: descubren un planeta habitable a solo 25 años luz de la Tierra

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CIENCIA Y TECNOLOGÍA- La búsqueda de vida fuera del Sistema Solar acaba de sumar un nuevo capítulo. Un equipo internacional de astrónomos confirmó la existencia de GJ 3378b, una supertierra que orbita dentro de la denominada zona habitable de su estrella y que se encuentra a apenas 25 años luz de la Tierra, una distancia que, en términos astronómicos, la convierte en una de las vecinas más cercanas de nuestro planeta.

El descubrimiento despertó un enorme interés en la comunidad científica porque modifica por completo la imagen que se tenía de este mundo. Los primeros estudios sugerían que se trataba de un mini-Neptuno, un planeta gaseoso poco favorable para albergar vida. Sin embargo, nuevas observaciones demostraron que en realidad posee características mucho más parecidas a las de la Tierra.

Los resultados fueron publicados en la prestigiosa revista científica The Astrophysical Journal y representan un avance importante en la búsqueda de Planeta habitable, una de las grandes metas de la astronomía moderna.

Planeta habitable: por qué GJ 3378b genera tanta expectativa

El nuevo análisis reveló que Planeta habitable tiene una masa equivalente a 2,3 veces la de la Tierra, muy por debajo de la estimación inicial de 5,26 masas terrestres. Ese dato permitió reclasificarlo como una supertierra rocosa.

Además, los científicos corrigieron otro aspecto fundamental: el planeta completa una órbita alrededor de su estrella cada 21 días, y no cada 25 como se creía anteriormente.

Aunque ese período parece muy corto comparado con el año terrestre, la explicación radica en que gira alrededor de una estrella enana roja, mucho más pequeña y fría que el Sol. Gracias a ello, el planeta recibe aproximadamente el 90% de la energía que la Tierra recibe de nuestra estrella.

Según explicó el astrónomo Paul Robertson, de la Universidad de California en Irvine, esa cantidad de radiación ubica al planeta en un punto muy favorable para que pueda existir agua líquida sobre su superficie, siempre que conserve una atmósfera.

Un vecino cercano dentro de una galaxia inmensa

Aunque 25 años luz parecen una distancia enorme desde una perspectiva humana, para la astronomía representa prácticamente el barrio donde vivimos.

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La Vía Láctea posee alrededor de 100.000 años luz de diámetro, por lo que GJ 3378b forma parte del reducido grupo de exoplanetas relativamente próximos que podrían estudiarse con mayor profundidad durante las próximas décadas.

Esa cercanía convierte al sistema en un objetivo prioritario para futuras investigaciones destinadas a comprender cómo evolucionan los mundos rocosos alrededor de estrellas pequeñas.

Planeta habitable: la gran incógnita sigue siendo su atmósfera

A pesar del entusiasmo, los científicos mantienen la cautela.

El principal interrogante consiste en determinar si Planeta habitable logró conservar una atmósfera estable durante miles de millones de años.

Las estrellas enanas rojas suelen presentar una intensa actividad magnética. Frecuentemente liberan llamaradas, radiación ultravioleta y fuertes vientos estelares capaces de erosionar o incluso eliminar las atmósferas de los planetas cercanos.

Si eso ocurrió en GJ 3378b, las posibilidades de que exista agua líquida o algún tipo de vida disminuirían considerablemente.

Por el momento, los investigadores no pueden responder esa pregunta debido a una limitación técnica.

Un método de detección que todavía deja preguntas abiertas

Los astrónomos encontraron el planeta mediante la técnica de velocidad radial, que detecta pequeñas oscilaciones en la estrella producidas por la atracción gravitatoria del planeta.

Sin embargo, GJ 3378b no pasa por delante de su estrella desde la perspectiva de la Tierra. Ese detalle impide aplicar la técnica del tránsito, utilizada para estudiar la composición química de las atmósferas planetarias.

Gracias a ese método, el Telescopio Espacial James Webb ya logró analizar otros sistemas famosos, como TRAPPIST-1. En el caso de GJ 3378b, esa posibilidad todavía no existe.

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Los científicos deberán recurrir a futuras generaciones de telescopios terrestres y espaciales con mayor sensibilidad para intentar obtener información sobre la presencia de gases, vapor de agua o posibles indicadores biológicos.

Un descubrimiento que alimenta la búsqueda de vida

Cada nuevo exoplaneta descubierto permite comprender mejor cómo se forman los sistemas planetarios y cuáles son las condiciones necesarias para que aparezca la vida.

Aunque nadie puede afirmar que GJ 3378b esté habitado, su ubicación dentro de la zona habitable y su naturaleza rocosa lo convierten en uno de los candidatos más prometedores encontrados en los últimos años.

La investigación también demuestra cómo el avance de la tecnología permite revisar descubrimientos anteriores y obtener conclusiones completamente diferentes.

Por ahora, Planeta habitable seguirá siendo uno de los grandes protagonistas de la astronomía moderna, mientras la ciencia intenta responder una de las preguntas más antiguas de la humanidad: ¿estamos realmente solos en el universo?

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