Mazzigol– Noche brava en el Eva Perón. Pero no para el visitante. Fue tricota en Junín y fiesta rojiblanca en el duelo entre Unión de Santa Fe y Sarmiento de Junín por la Liga Profesional de Fútbol.
El equipo de Leonardo Madelón fue práctico, intenso y letal. En apenas tres minutos resolvió el partido en el primer tiempo y dejó sin reacción al Verde.
A los 9’, Julián Palacios tomó la lanza. Recibió afuera del área, acomodó el cuerpo y sacó un derechazo seco, rasante, imposible para Javier Burrai. Golazo. Silencio en Junín.
Y cuando Sarmiento todavía estaba acomodando las piezas, llegó el segundo cachetazo. A los 12’, Brahian Cuello repitió la fórmula: media distancia, decisión y precisión. 2-0 en una ráfaga.
“Unión fue clínico: dos remates francos, dos goles. Eficacia total.”
Eso fue tricota en Junín desde el inicio: un equipo convencido, ordenado y con personalidad para jugar de visitante.
La historia de la tricota en Junín no terminó ahí. En el arranque del complemento, el Tatengue volvió a pegar.
A los 3’ del segundo tiempo, Cristian Tarragona aprovechó un error grosero en el fondo local. Dudaron, la dejaron viva y el delantero no perdonó. Definición firme y 3-0. Partido liquidado… o casi.
El descuento llegó a los 10’. Matías Mansilla falló en la salida y Junior Marabel capturó el regalo. Definición rápida para el 3-1. Fue el único lunar en una noche casi perfecta.
Pero el equipo no se desordenó. Supo sufrir cuando Sarmiento empujó con centros y pelotas paradas. La defensa respondió, el mediocampo metió y el reloj jugó a favor.
La tricota en Junín fue más que un resultado: fue una declaración de intenciones.
Qué deja la tricota en Junín
🔥 Efectividad demoledora en el arranque.
💪 Personalidad para jugar lejos de casa.
🎯 Media distancia como arma clave.
🧠 Orden táctico para cerrar el partido.
Unión se acomoda en la Zona A y empieza a mirar la tabla con ilusión. En torneos cortos, sumar de visitante es oro. Y hacerlo con autoridad, todavía más.
La tricota en Junín no solo suma tres puntos. Refuerza una idea: cuando este Unión es intenso y contundente, puede lastimar a cualquiera.
El mensaje es claro. El Tatengue no fue a especular. Fue a ganar. Y ganó bien.
Ahora, a sostener el envión. Porque si mantiene esta versión, la ilusión no es exageración: es argumento.