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Tres años sin respuestas: el caso de la desaparición de Mónica Aquino suma un testimonio clave

La desaparición de Mónica Aquino, una herida abierta en Santa Fe

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SOCIEDAD- La desaparición de Mónica Aquino no es solo un expediente judicial que acumula polvo: es una ausencia que duele todos los días. A tres años del último rastro de la mujer en barrio Varadero Sarsotti, la causa sigue sin respuestas firmes, sin certezas y con una sensación que se vuelve cada vez más pesada: alguien sabe qué pasó, pero calla.

“Algo pasó, a ella no se la tragó la tierra”, dijo con contundencia su madre, Mirta Machado. No es una frase más: es la síntesis de tres años de angustia, sospechas y silencios.

El caso vuelve a tomar impulso por un dato que llega tarde, pero que podría ser clave. Una mujer aseguró haber visto a la pareja de Mónica, Hugo Pérez, en circunstancias sospechosas el mismo día de la desaparición. El problema no es solo lo que vio, sino por qué lo cuenta recién ahora.

“Lo vio todo rasguñado, con un nene, hablando con una prestamista”, relató Machado.

Este tipo de testimonios tardíos no son inusuales en causas complejas. El miedo, la presión social y los vínculos en barrios cerrados en sí mismos generan lo que muchos investigadores llaman “zonas de silencio”.

Entrevista de Sebastian Outeyral con Mirtha Machado – Mamá de Mónica Aquino

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Un testimonio que llega tarde y expone el miedo

La desaparición de Mónica Aquino vuelve al centro de la escena por este relato que permaneció oculto durante años. La testigo, que se mudó hace cinco meses, decidió hablar recién ahora, lejos del entorno donde ocurrieron los hechos.

¿Por qué alguien calla tanto tiempo? En investigaciones de este tipo, el miedo no es un detalle: es un factor estructural. Testigos que temen represalias, barrios donde todos se conocen y dinámicas donde denunciar puede significar quedar expuesto.

Este nuevo dato, aunque tardío, podría ayudar a reconstruir las últimas horas de Mónica. Según su madre, la joven nunca se habría ido por voluntad propia, y mucho menos dejando a su hijo.

“Ella siempre volvía a casa. Nunca desaparecía así”, remarcó Machado.

La causa, sin embargo, parece atrapada en un punto muerto. Han pasado distintos fiscales, pero no hay avances concretos. Esto abre una pregunta incómoda pero necesaria: ¿falló la investigación o hay algo más profundo que impide avanzar?


El peso del “pacto de silencio” en la causa

Uno de los conceptos que más resuena en el entorno de la desaparición de Mónica Aquino es el de “pacto de silencio”. No es una figura legal, pero sí una realidad frecuente en investigaciones donde hay múltiples implicados o redes de encubrimiento.

Actualmente hay personas detenidas: su expareja, su excuñado y su exsuegra, imputados por explotación sexual. Sin embargo, ninguno aportó datos sobre el paradero de Mónica.

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La hipótesis familiar es clara: todos saben algo, pero nadie habla.

“No puede ser que se la vea entrar a su casa y nunca más salir”, insistió su madre.

Este tipo de dinámicas no solo frenan la justicia, sino que desgastan emocionalmente a las familias. La falta de información se convierte en una segunda condena.

Casos similares en Argentina muestran que muchas veces la clave aparece en detalles mínimos: un testimonio, un movimiento bancario, una llamada olvidada. Pero para eso, es necesario romper el silencio.


Sobrevivir mientras la justicia no llega

Mientras la causa avanza lentamente, la vida sigue. Y en este caso, con una carga enorme. Mirta Machado no solo busca a su hija: también cría a sus cuatro nietos.

Tiene 13, 11, 8 y 6 años. Crecen sin su madre y en un contexto económico crítico. La ayuda estatal, según denunció, desapareció en 2026.

“Con la pensión pago los impuestos y me quedo casi en cero”, explicó.

La desaparición de Mónica Aquino no es solo un caso policial: es también una historia de vulnerabilidad social. Cuando una persona desaparece, el impacto no es individual, es colectivo y familiar.

Esto plantea otro eje clave: el rol del Estado más allá de la investigación. Contención, asistencia económica y seguimiento psicológico son fundamentales en estos contextos.

[ENLACE INTERNO: asistencia a víctimas y familiares en Santa Fe]


Qué puede pasar ahora con la causa

El nuevo testimonio podría reactivar medidas investigativas: reconstrucciones, cruces de datos, nuevas declaraciones. Pero también deja una enseñanza clara: el tiempo es un enemigo en estos casos.

Cada día que pasa sin respuestas dificulta encontrar pruebas, reconstruir hechos y sostener la memoria activa.

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El siguiente paso es concreto y urgente: que cualquier persona con información se acerque a la justicia. No importa cuán mínimo parezca el dato.

Porque en casos como la desaparición de Mónica Aquino, la verdad no siempre aparece de golpe. A veces se arma pieza por pieza.

Y tal vez, esta nueva pieza sea la que faltaba.

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