En medio de una ola de incendios forestales sin precedentes que azota Turquía, un tornado de fuego se puede observar en el video mientras arrasaba un bosque en la provincia de Sakarya, al noroeste del país. El impresionante fenómeno se confirmó y difundió por el Ministerio de Silvicultura turco y generó alarma por su potencia destructiva y su rareza.
El evento ocurrió el pasado domingo, cuando el fuego, avivado por altas temperaturas, vientos intensos y aire seco, dio lugar a un remolino de fuego —conocido como firenado o tornado de fuego— que ascendió como una columna giratoria de llamas, humo y cenizas, alcanzando varios metros de altura y desplazándose con rapidez a través del bosque.
Según explicó el director general de Bosques, Bekir Karacabey, el fenómeno se originó en uno de los focos activos del incendio en Sakarya y se extendió a la vecina provincia de Bilecik, obligando a evacuar al menos seis pueblos, cerrar rutas clave y suspender el tráfico en autopistas regionales.
La Agencia de Gestión de Desastres y Emergencias (AFAD) desplegó un operativo con 6 aviones, 12 helicópteros, 195 vehículos y más de 870 brigadistas para combatir el avance de las llamas. No obstante, el fuego se propagó velozmente debido a una combinación de factores climáticos extremos.
¿Qué es un tornado de fuego?
El tornado de fuego, también llamado remolino ígneo, es un fenómeno natural poco común y altamente peligroso que se forma cuando el calor extremo ascendente generado por un incendio se encuentra con ráfagas de viento seco y turbulento. Las condiciones necesarias para su aparición incluyen:
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Temperaturas muy altas sobre el suelo.
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Aire seco que favorece la combustión.
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Vientos cambiantes o en espiral que permiten el giro de la columna de fuego.
Este tipo de torbellino puede alcanzar velocidades destructivas y cubrir grandes extensiones de terreno en pocos minutos, como ocurrió en Turquía, donde hectáreas de bosque se consumieron en tiempo récord.
Más de 50.000 evacuados por incendios en Turquía
La situación en Turquía es crítica. En lo que va de julio, más de 50.000 personas fueron evacuadas en al menos cinco regiones del país por la intensidad de los incendios, alimentados por una ola de calor que llevó las temperaturas a 43 °C en el sureste de Anatolia y más de 40 °C en la región del Mármara.
En la ciudad de Esmirna, dos grandes incendios devoraron zonas boscosas impulsados por ráfagas de más de 85 km/h. Tres localidades cercanas a Ödemiş tuvieron que ser evacuadas. Las llamas también afectaron rutas y viviendas, con un nivel de destrucción aún en evaluación.
Ola de incendios en Europa
La emergencia en Turquía forma parte de un panorama más amplio que afecta al sur de Europa. En Grecia, España e Italia, los incendios forestales también han alcanzado niveles alarmantes. La isla griega de Creta, por ejemplo, sufrió incendios devastadores que arrasaron olivares, campos y viviendas, mientras que en Madrid, el cielo se cubrió de una espesa nube anaranjada proveniente de un incendio en la provincia de Toledo.
Las autoridades turcas y europeas han instado a la población a extremar precauciones y evitar zonas de riesgo, ante la continuidad de condiciones meteorológicas extremas que podrían prolongar y agravar los focos activos.
Las imágenes del tornado de fuego en Turquía, compartidas por medios internacionales y redes sociales, se han convertido en un símbolo del impacto devastador del cambio climático y de la creciente frecuencia de eventos extremos en todo el hemisferio norte.