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Sadio Mané, el futbolista africano que lucha por terminar con la pobreza de su pueblo
Es el nuevo delantero del Bayern Múnich y gasta su fortuna construyendo colegios y hospitales para la gente de su pueblo natal
Sadio Mané es uno de los mejores futbolistas del mundo. Desde que comenzó su carrera en la Academia Génération Foot de Senegal, hasta consagrarse en el Liverpool de Inglaterra. Siempre se destaco siempre por su habilidad y velocidad con el balón
Sadio, es flamante refuerzo del Bayern Munich, y fue nombrado hace un mes como el mejor futbolista africano de la temporada 2021/2022 por la Confederación Africana de Fútbol. La gala fue en la ciudad marroquí de Rabat. Este reconocimiento es otorgado por la CAF todos los años, desde 1992, y es denominado como el Balón de Oro africano ya que, desde 1970 hasta 1994, la revista France Football entregaba un premio similar con dicha designación.
Mané con su nueva camiseta, la de Bayern Munich. En la presentación anunció la construcción de una cancha de césped sintético para su pueblo
Para obtenerlo por segunda vez en su carrera, el senegalés debió compartir terna con dos jugadores de la Premier League. Uno era su ex compañero en Liverpool, el egipcio Mohamed Salah, que se quedó con el galardón dos veces (2017 y 2018). El otro era su compatriota Edouard Mendy, arquero del Chelsea, el cual nunca fue nombrado como el mejor de su continente.
En Liverpool, Mané conquistó la FA Cup y la Carabao Cup (Copa de la Liga), además de quedar segundo en Champions y en Premier League. Con respecto a Senegal, alcanzó la clasificación al Mundial de Qatar 2022 y se coronó campeón de la Copa África por primera vez en la historia del país, siendo el capitán del equipo.
Un futbolista de corazón enorme
“¿Para qué quiero diez coches Ferrari, veinte relojes con diamantes y dos aviones? ¿Qué harán estos objetos por mí y por el mundo? Yo pasé hambre, trabajé en el campo, jugué descalzo y no fui al colegio. Hoy puedo ayudar a la gente. Prefiero construir escuelas y dar comida o ropa a la gente pobre”, declaró en la televisión de su país .
El éxito nunca cegó a Sadio Mané. Desde que comenzó a ganar millones de euros utilizo su fortuna para ayudar a la gente de su pueblo natal Bambali.
«Nací en un pueblito de Senegal llamado Bambali. Se me consideraba el mejor jugador del pueblo, pero nadie en mi familia quería que fuera futbolista. Y yo estaba totalmente convencido de que cuando me fuera podría serlo. Lo único que me preocupaba era cómo», contó Sadio en el documental “Made in Senegal”.
Los padre de Mané no veían con buenos ojos el fútbol. Creían, sabían, que si había alguna posibilidad de sobrevivir a la pobreza era a través de la escuela. Por eso, el pequeño Sadio tenía que escapar a los controles maternos para poder ir a paterar pomelos (perdón, pelotas) al campito en el que los chicos de su aldea jugaban al fútbol.
“Me crié en un lugar donde no les gustaba el fútbol y jugué descalzo en la calle hasta los quince años”, contó el delantero que ahora, con 30 años, compartirá el ataque del Bayern con el atacante polaco Robert Lewandowski.
«Veía chicos jugando -agrega- y me sumaba. Cuando crecí, empecé a ir a la cancha. Especialmente cuando jugaba la selección nacional. Quería ver a mis héroes e imaginarme a mí mismo como ellos».
Los padres de Mané enviaron a su hijo a la casa de unos conocidos en Dakar. A estudiar, claro. Cuando el futuro crack tenía 15 años se enteró de que Generación Foot, academia y club senegalés que recibe apoyo del Metz francés, haría una prueba. Desobedeciendo la orden familiar se presentó.
Cuando iba a entrar al campo de juego uno de los cazatalentos de la academia le preguntó: “¿Cómo vas a hacer para jugar con ese calzado? ¿Y esos pantalones? ¿No tenés unos de fútbol?”. Mané no tenía nada. Mané entró y la rompió. El técnico Olivier Perrin quedó asombrado por su velocidad y destreza con la pelota. Y así comenzó todo.
En una entrevista para medio african Sport Afrique, confesó que invirtió 500.000 euros para la construcción de un hospital. La infraestructura sanitaria no sólo ayudará a su pueblo, sino que se espera que gracias a esta donación sean 34 las aldeas cercanas a Bambali que podrán acceder al sistema de salud.
Además de infraestructura para su pueblo, Mané dona mensualmente 70 euros a cada familia de sus antiguos vecinos. (Instagram)
En 2019 el delantero donó alrededor de 350.000 dólares para construir una escuela, y el año anterior regaló 300 camisetas del Liverpool para que los hinchas pudieran usarlas durante la final de la Liga de Campeones, que finalmente su equipo perdió con Real Madrid por 3 a 1.
Además, donó notebooks en la escuela del pueblo, y construyó una estación de servicios y la oficina de correos. También envía 70 euros por mes a las familias del barrio donde nació para ayudar a sus antiguos vecinos que viven en la pobreza.
Desde abril de 2018 Sané también colabora con un programa de prevención del VIH en Malawi. La enfermedad afecta espcialmente a África. Dos tercios de los infectados, es decir unas 22,5 millones de personas, viven en el Africa Subsahariana.
Pero no todo es dinero en los actos solidarios del delantero senegales. Un video, que se hizo viral, lo muestra limpiando los baños de la mezquita Al Rahman, en Liverpool, donde además participa de las tareas que realiza la comunidad cada día como un fiel más.