Periodismo Encubierto
¿Y el Estado? El búnker de Joe Lewis en Lago Escondido reaviva la polémica en Río Negro
El magnate británico figura entre los 500 hombres más ricos del mundo.
La imagen es potente: tres subsuelos de hormigón armado, dos plantas superiores, 4.000 metros cuadrados enterrados en plena cordillera patagónica. No es una base militar oficial ni una obra estratégica anunciada por el Gobierno. Es el búnker que el empresario británico Joe Lewis levanta a metros de Lago Escondido, en la provincia de Río Negro.
La pregunta no es solo arquitectónica. Es institucional: ¿cómo se construye una fortificación de estas dimensiones sin que aparezcan públicamente permisos, estudios de impacto ambiental o controles estatales visibles?
“4.000 metros cuadrados bajo tierra, en zona de frontera, sin explicaciones oficiales claras.”
El regreso de Lewis a la Argentina en enero de 2026, tras recibir un indulto del entonces presidente estadounidense Donald Trump, coincidió con la supervisión directa de la obra en su estancia patagónica. La simultaneidad encendió sospechas y amplificó un debate que lleva años latente.
El búnker de Joe Lewis: lujo, tecnología y opacidad
Según trascendió en informes legislativos y relevamientos satelitales, el búnker de Joe Lewis no sería una simple vivienda subterránea. El complejo incluiría:
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Tres niveles bajo tierra
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Salas de comunicaciones de alta tecnología
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Spa y peluquería fortificados
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Un piso exclusivo para uso personal
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Camino de 8 kilómetros paralelo a la costa
El trazado del nuevo camino generó otra controversia: presuntamente no respetaría la línea de sirga que garantiza el acceso público a cursos de agua. En un territorio donde el acceso a Lago Escondido ha sido motivo de múltiples conflictos judiciales, la ampliación de infraestructura privada vuelve a tensionar la relación entre propiedad privada y dominio público.
La legisladora provincial Magdalena Odarda lleva años reclamando información oficial sobre las construcciones en la zona. Sus pedidos apuntan a determinar si el búnker de Joe Lewis podría tener características de refugio antiaéreo o infraestructura con potencial uso estratégico.
Pérola política: el nombre que vuelve a Lago Escondido
En medio de la polémica por el búnker de Joe Lewis, otro nombre vuelve a quedar bajo la lupa. El recientemente designado ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, fue mencionado en denuncias vinculadas al recordado viaje de jueces a Lago Escondido.
Durante una intervención pública se afirmó:
🗣️ “Hubo un grupo de jueces que recibió una dádiva del Grupo Clarín que los llevó a Lago Escondido. Uno de ellos era Mahiques. Ese es el primer delito. Y el segundo era hacer una factura trucha para tapar la dádiva. ¿Quién lo propuso? Mahiques.”
⚖️ JUAN BAUTISTA MAHIQUES ES EL NUEVO MINISTRO DE JUSTICIA.
🗣️»Hubo un grupo de jueces que recibió una dádiva del Grupo Clarín que los llevó a Lago Escondido. Uno de ellos era Mahiques. Ese es el primer delito. Y el segundo era hacer una factura trucha para tapar la dádiva.… pic.twitter.com/shEJxvp7YF
— El Destape 1070 (@eldestape_radio) March 4, 2026
El viaje, que involucró a magistrados, funcionarios y directivos vinculados al Grupo Clarín, generó en su momento una fuerte controversia política y judicial. La discusión giró en torno a quién financió el traslado y la estadía, y si existió o no un intento de encubrir los gastos mediante facturación privada.
La designación de Mahiques como ministro reaviva inevitablemente aquel episodio, justo cuando el eje Lago Escondido vuelve a ocupar el centro de la escena por la construcción del búnker.
La pregunta que sobrevuela es incómoda: ¿puede avanzar una agenda de transparencia institucional con antecedentes todavía discutidos en la opinión pública?
Patagonia estratégica: inversiones extranjeras y zonas sensibles
El caso no ocurre en el vacío. En los últimos años, distintas adquisiciones de tierras y activos estratégicos en la Patagonia despertaron interrogantes sobre soberanía y control estatal.
El fideicomiso Amaike, vinculado a capitales de Abu Dhabi, adquirió el aeropuerto privado de Sierra Grande, anteriormente asociado al holding Tavistock de Lewis. En paralelo, empresarios qataríes compraron miles de hectáreas en la región cordillerana. Todo en una zona considerada sensible por su cercanía a fronteras y recursos naturales clave.
“La Patagonia concentra agua dulce, reservas minerales y corredores estratégicos. No es un territorio neutro.”
Mientras tanto, el visor online del Instituto Geográfico Nacional, herramienta que permitía monitorear áreas de frontera, permanece desactivado según fuentes oficiales. Esa ausencia de acceso público a información técnica alimenta la percepción de opacidad.
¿Qué dice la ley y qué debería pasar ahora?
La legislación argentina establece requisitos claros para obras de gran magnitud: estudios de impacto ambiental, autorizaciones municipales y provinciales, y controles en zonas de seguridad de frontera.
Si el búnker de Joe Lewis cumple con todos esos pasos, el Gobierno provincial debería transparentarlo con documentación pública. Si no los cumple, corresponde la intervención administrativa y eventualmente judicial.
Conclusiones accionables:
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Publicación inmediata de permisos y estudios ambientales.
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Auditoría independiente sobre la obra.
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Reactivación de herramientas públicas de monitoreo territorial.
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Informe del Ministerio de Defensa sobre infraestructura en zonas estratégicas.
El debate no es ideológico, sino institucional. La pregunta central sigue siendo la misma: ¿puede cualquier privado construir una fortificación de 4.000 m² en una zona estratégica sin control visible?
El búnker de Joe Lewis ya no es solo una obra privada. Es un test sobre la capacidad del Estado argentino para ejercer autoridad en su propio territorio.
El siguiente paso es claro: transparencia total o investigación formal. Porque en la Patagonia, lo que está en juego no es solo una construcción, sino la confianza pública.
Quien es Joe Lewis, el magnate británico que tiene una estancia en Lago Escondido epicentro de conflicto territorial
El magnate británico José Lewis, figura entre los 500 hombres más ricos del mundo, es el propietario de una estancia en Lago Escondido (provincia de Río Negro) donde viajaron los jueces y funcionarios que son investigados por dádivas por la Justicia federal de Bariloche.
El nombre del Lewis sonó a principios de año por el conflicto que se desarrolló en Lago Escondido, un terreno de 12.000 hectáreas ubicado a unos 40 o 50 kms de El Bolsón- cuando una serie de manifestantes reclamó la soberanía del reservorio de agua dulce.
Joe Lewis compró en condiciones dudosas 8 mil hectáreas que rodean el Lago Escondido en 1996, un reservorio de agua glaciar en la provincia de Río Negro, lo que lo convierte en aguas de uso público y en principal punto de conflicto con el Gobierno nacional.
El magnate británico adquirió las tierras a través de una firma argentina que, luego de la compra, cedió la propiedad a Lewis. Desde ese momento, el derecho al acceso público que garantiza la ley a este patrimonio nacional se impidió por la seguridad privada del empresario. Después de que Lewis adquirió estas tierras, amplió el terreno adquirido y cubrió 12 mil hectáreas, dentro de las cuales se encuentra una mansión de 2.500 metros cuadrados que pertenecía a los herederos de la familia Montero-Ortiz.
Lewis construyó un aeropuerto privado de casi dos mil metros de largo que no cuenta con radares. Sus movimientos son más que secretos en este territorio patagonico.
En los últimos años, Lago Escondido se convirtió en lugar de reunión de ricos y poderosos. Lewis mantiene una estrecha relación con el expresidente Mauricio Macri, que en más de una oportunidad visitó estas tierras. ambién se alojó el exmandatario estadounidense Barack Obama durante una visita de Estado que realizó a Argentina en 2016.
El empresario británico nació el 2 de febrero de 1937, en el barrio de East En de Londres.
José Lewis nació el 2 de febrero de 1937, en el barrio de East En de Londres. (Foto: The Guardian)
Durante su infancia, trabajó en la empresa de catering familiar. Sin embargo, años después, Lewis transformó el pequeño emprendimiento en una cadena de restaurantes temáticos con artistas disfrazados que tragaban espadas y recitaban fragmentos de Shakespeare.
En 1979, vendió esta gran industria por 60 millones de dólares, ganancias que utilizó luego para establecerse como uno de los grandes comerciantes de divisas. Las grandes caídas de la libra y el peso mexicano años después fueron las que lo convirtieron en el magnate que es hoy.
Lewis logró expandir sus inversiones a varios rubros y ampliar su patrimonio en más de 200 empresas de 13 países diferentes.
Actualmente, sus inversiones incluyen bienes raíces, restaurantes, resorts y hasta posee un club de fútbol inglés. Además tiene en su poder una colección de arte que contiene piezas de Picasso, Freud, Klimt y Degas, de acuerdo con los datos de Bloomberg.
Dentro de las empresas en las que tiene inversiones, se encuentran las siguientes: Tavistock Group, Mitchells & Butlers, Australian Agricultural Co., Pampa Holding, entre otras.