Policiales
Quién es el «Negro sombra» : acribillaron al rey de los secuestros en un posible ajuste de cuentas
Sergio «El Negro Sombra» Leiva, líder de secuestros extorsivos, asesinado en un ajuste de cuentas.
Sergio Orlando Leiva, conocido como «El Negro Sombra», lo asesinaron a tiros en la madrugada del lunes en Tigre, mientras se encontraba cumpliendo condena con libertad condicional. Leiva, uno de los principales responsables de las bandas de secuestros extorsivos a principios de los 2000. Lo encontraron acribillado en el barrio San Pablo, del Talar de Pacheco, por un móvil del Comando de Patrullas de la Policía Bonaerense, que lo trasladó a un hospital, donde murió a causa de las heridas.
Según los primeros testimonios, su asesinato estaría relacionado con una disputa por drogas, en lo que parece un ajuste de cuentas. La investigación la dirige la Unidad Fiscal de El Talar, a cargo de la fiscala Karen Bianchi, con el objetivo de esclarecer los detalles del crimen.
En Tigre, mataron a balazos al «Negro» Sombra, uno de los secuestradores más temibles de la historia: estaba en libertad condicional desde 2019, mientras cumplía una condena a 34 años de prisión.
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— Central De Noticias (@CtralDeNoticias) March 4, 2025
El historial del «Negro Sombra»
El primero en el que participó fue en 2003 cuando mantuvo cautivo a Rubén Astrada, padre del ex futbolista y entrenador Leonardo Astrada, durante 27 días. En un principio, exigió 800 mil dólares por su liberación y, aunque luego acordó recibir la mitad de esa cifra, lo liberaron sin ningún tipo de pago.
Leiva, quien había sido condenado por diversos delitos, entre ellos el secuestro del padre del exesposo de Susana Giménez, Jorge “Corcho” Rodríguez, en 2003, estaba cumpliendo condenas por varios crímenes. En 2007, había recibido una sentencia de 15 años de prisión por ese secuestro, pero además, enfrentaba otras condenas más graves: 21 años por el asesinato de los jóvenes Mariano Menéndez y Guillermo Lindon en 2002, y 23 años por el secuestro y tortura de Mirta Fernández en 2003. A pesar de su historial delictivo, Leiva siempre negó los crímenes, asegurando que no era el mítico «Negro Sombra», sino una persona común y corriente a quien le decían «Churrasco quemado».
Pena, preventiva y final
Todas sus condenas daban un total de 101 años de pena, pero el Tribunal Oral Federal 1 de San Martín hizo un nuevo cómputo por las mismas y lo sentenciaron a 34 años de cárcel.
En medio del cumplimiento de su pena, en 2019 fue beneficiado con la prisión domiciliaria y debía usar tobillera electrónica hasta el vencimiento de su condena, recién en abril de 2031.
En Buenos Aires fijó domicilio en Tigre, pero todos aseguran que hacía una vida normal, sin ningún tipo de restricción, pese al impedimento de la domiciliaria
Durante su tiempo en prisión, Leiva se mostró desafiante frente a las acusaciones, minimizando su rol en los secuestros y afirmando que, aunque reconocía ser un ladrón, no era el monstruo que los medios describían. A lo largo de su vida, estuvo involucrado en numerosos secuestros de alto perfil, entre ellos el del padre de Leonardo Astrada y de Pablo Belluscio, víctimas que sufrieron vejaciones extremas, como la amputación de un dedo, y cuyas familias pagaron cuantiosas sumas como rescate.
A pesar de su vinculación con varios crímenes violentos, Leiva disfrutaba de libertad condicional desde 2019, con una tobillera electrónica, tras cumplir una parte de su condena. Su muerte, presuntamente vinculada a una pelea por drogas, marca el fin de la carrera del «Negro Sombra», un nombre