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Platense quiere más: la historia que lo lleva a soñar con las semifinales de la Libertadores
Platense ya dejó su nombre en la historia al alcanzar los cuartos de final de la Copa Libertadores 2026. Ahora enfrenta a Fluminense con un objetivo todavía más grande: meterse entre los cuatro mejores de América.
DEPORTES- Hay momentos en los que un club deja de mirar hacia atrás y empieza a preguntarse hasta dónde puede llegar. Platense atraviesa justamente uno de esos momentos. Después de conquistar el primer título de Primera División de su historia, el Calamar se metió por primera vez en la Copa Libertadores y, contra todos los pronósticos, alcanzó los cuartos de final.
Ahora aparece Fluminense. El gigante brasileño será el próximo obstáculo de un equipo que ya consiguió algo que parecía impensado hace apenas un año. Pero la historia no terminó en Chile. Platense quiere seguir avanzando y comienza a ilusionarse con una clasificación que lo colocaría entre los cuatro mejores equipos del continente.
Platense y una historia que cambió en apenas quince meses
La transformación de Platense fue vertiginosa.
En el Apertura 2025, el equipo derrotó 1-0 a Huracán y consiguió el primer campeonato de Primera División en sus 120 años de historia. Aquel título significó mucho más que una estrella. Abrió las puertas a una competencia internacional que hasta entonces parecía reservada para otros protagonistas del fútbol argentino.
Pero el campeón tuvo que reconstruirse casi inmediatamente.
Favio Orsi y Sergio Gómez dejaron sus cargos apenas diez días después de la consagración. Cristian González tomó el equipo y luego también se marchó. Walter Zunino asumió posteriormente y fue quien condujo buena parte del recorrido internacional.
Con tantos cambios, Platense encontró una dificultad adicional: sostener una identidad mientras competía por primera vez en el escenario más importante de Sudamérica.
Y, sin embargo, respondió.
Una fase de grupos que empezó a cambiar las expectativas
Platense terminó segundo en el Grupo E de la Libertadores, con 10 puntos. Pero más importante que la cifra fueron algunos de sus resultados.
El Calamar consiguió victorias que mostraron que podía competir lejos de Vicente López. Ganó ante Peñarol en Montevideo y también derrotó a Corinthians en Brasil.
Esos resultados empezaron a modificar la mirada sobre el equipo.
Platense ya no era solamente el campeón argentino que disfrutaba de una primera experiencia internacional. Era un conjunto capaz de enfrentarse de igual a igual con rivales de enorme tradición continental.
La clasificación a los octavos de final confirmó esa sensación.
Palermo llegó en el momento más difícil
La aventura internacional tuvo un nuevo giro antes de los octavos de final.
La derrota 4-0 ante Talleres aceleró la salida de Zunino. Con la serie ante Coquimbo Unido a la vuelta de la esquina, Platense necesitaba una respuesta inmediata.
Entonces apareció Martín Palermo.
El entrenador regresó a un club que ya conocía y asumió el desafío de preparar una eliminatoria continental con muy poco margen de error.
El debut en los octavos terminó en empate 1-1. La revancha en Chile fue todavía más cerrada: 0-0 durante los 90 minutos y definición por penales.
Allí apareció otra de las imágenes que ya forman parte de esta campaña.
Platense ganó 7-6 en los penales. Juan Pablo Cozzani convirtió su remate y después atajó el penal decisivo para darle al Calamar una clasificación histórica.
El equipo estaba entre los ocho mejores de América.
Fluminense aparece como el gran desafío
El próximo capítulo será mucho más exigente.
Fluminense espera en los cuartos de final. El conjunto brasileño tiene mayor experiencia internacional y llega con un plantel acostumbrado a disputar este tipo de instancias.
Incluso el equipo brasileño debió sufrir para avanzar. Eliminó a Independiente Rivadavia también mediante una definición por penales.
La serie entre Platense y Fluminense tendrá además un detalle que puede resultar determinante: la ida será en el Maracaná y la revancha se jugará en Vicente López.
Para el Calamar, cerrar la eliminatoria en casa puede representar una ventaja importante.
Pero antes tendrá que sobrevivir a uno de los escenarios más imponentes del fútbol sudamericano.
El sueño de Platense ya no parece imposible
La ilusión tiene fundamentos.
Platense demostró que puede competir fuera de casa. Ganó en Brasil y Uruguay durante la fase de grupos. También soportó una serie extremadamente pareja ante Coquimbo y consiguió avanzar en una definición por penales cargada de tensión.
Ahora deberá elevar todavía más su nivel.
Palermo sabe que el rival será diferente y que el margen de error será mínimo. Por eso, después de la clasificación, eligió destacar el esfuerzo de sus futbolistas y la importancia de mantener la motivación.
El entrenador también entiende que el equipo tiene algo que no se puede comprar: la confianza que nace de haber superado obstáculos que parecían demasiado grandes.
Un paso separa al Calamar de una semifinal histórica
El premio es enorme.
Si Platense consigue eliminar a Fluminense, se enfrentará en semifinales al ganador de Palmeiras y Liga de Quito.
Es decir, una sola serie separa al Calamar de quedar entre los cuatro mejores equipos de la Copa Libertadores 2026.
La comparación resulta inevitable.
Hace apenas quince meses, Platense celebraba su primer campeonato de Primera División. Hoy prepara una serie de cuartos de final de Libertadores ante un gigante brasileño.
El crecimiento fue enorme y ocurrió en un tiempo récord.
Por eso, más allá del resultado final, esta campaña ya ocupa un lugar especial en la historia del club.
Platense ya hizo historia, pero no quiere detenerse
Hay una frase que resume perfectamente el presente del Calamar: ya no juega solamente para participar, juega para competir.
La clasificación ante Coquimbo dejó atrás el argumento de que Platense simplemente disfrutaba de una aventura inédita. El equipo demostró carácter, capacidad para resistir y personalidad en los momentos decisivos.
Ahora necesita algo más.
Necesita fútbol para superar a Fluminense. Necesita concentración para soportar la presión. Y necesita personalidad para jugar en el Maracaná y después afrontar la revancha en Vicente López.
Pero también tiene derecho a soñar.
Porque Platense ya escribió una página que nadie podrá borrar. Fue campeón por primera vez, debutó en la Libertadores y alcanzó los cuartos de final.
Ahora tiene 180 minutos por delante para intentar escribir una página todavía más grande.
Las semifinales están ahí. A una serie de distancia.
Y el Calamar ya demostró que, cuando parece que el camino se termina, encuentra una manera de seguir avanzando.