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Ordenanza histórica en Santa Fe para frenar la contaminación por aceites usados
Botellas con aceites tiradas por la pileta parece inofensiva. Pero multiplicada por miles de hogares, bares y restaurantes, se convierte en una bomba silenciosa que termina contaminando ríos, tapando cloacas y deteriorando toda la infraestructura urbana.
Ese problema —invisible para muchos pero cada vez más costoso para las ciudades— fue el eje de una nueva ordenanza aprobada por el Concejo Municipal de Santa Fe, que busca regular de manera integral el tratamiento de aceites vegetales y grasas de fritura usados.
La iniciativa apunta directamente a uno de los residuos urbanos más difíciles de controlar: el aceite descartado después de cocinar.
“Miles de litros terminan hoy en desagües y sistemas cloacales sin ningún control”.
La normativa establece reglas claras para restaurantes, hoteles, comedores, supermercados y también para vecinos particulares, incorporando un sistema de recolección, transporte, tratamiento y disposición final que hasta ahora no existía de forma integral en la ciudad.
Qué cambia con la nueva ordenanza ambiental
La ordenanza aprobada por el Concejo crea un marco regulatorio específico para los aceites vegetales usados (AVUs), un residuo que históricamente quedó fuera de controles eficientes.
El proyecto, impulsado por la concejala Jorgelina Mudallel, prohíbe expresamente arrojar aceites y grasas en:
- Cloacas
- Bocas de tormenta
- Pozos ciegos
- Sumideros
- Cursos de agua
- Vía pública
- Suelo urbano
La medida busca evitar daños ambientales y también problemas estructurales en la red sanitaria.
En muchas ciudades, los aceites usados generan obstrucciones severas en cañerías y sistemas de bombeo. Además, cuando llegan a cursos de agua, forman películas superficiales que reducen el oxígeno disponible y afectan ecosistemas completos.
La nueva regulación obliga a separar responsabilidades dentro de toda la cadena de gestión del residuo.
Quiénes estarán obligados a cumplir la normativa
Uno de los puntos centrales de la ordenanza es que diferencia claramente a los actores involucrados.
Grandes generadores
La normativa incluye dentro de esta categoría a:
- Restaurantes
- Hoteles
- Rotiserías
- Food trucks
- Servicios de catering
- Hospitales
- Geriátricos
- Comedores escolares
- Supermercados con elaboración propia
Todos deberán cumplir requisitos específicos de almacenamiento y disposición.
Transportistas habilitados
Solo podrán retirar aceites usados quienes cuenten con autorización municipal y vehículos adecuados para evitar derrames o contaminación durante el traslado.
Operadores autorizados
Serán los encargados del tratamiento final, valorización o reciclaje del residuo.
Dato clave: el aceite recuperado puede reutilizarse para producir biocombustibles y otros derivados industriales.
El problema que estaba debajo de las calles
La ordenanza nace de una realidad concreta: la ciudad no tenía hasta ahora un sistema integrado para controlar el descarte de aceites usados.
Eso generaba dos consecuencias críticas.
La primera era ambiental. El aceite vertido en desagües terminaba contaminando agua y suelo.
La segunda era económica: las obstrucciones en cloacas y redes sanitarias incrementaban costos de mantenimiento y limpieza urbana.
En muchos casos, los residuos grasos se solidifican dentro de las cañerías formando bloques compactos que afectan el funcionamiento de estaciones de bombeo y sistemas cloacales enteros.
El impacto también llega a los hogares.
Cuando los sistemas colapsan, aumentan los riesgos de desbordes, malos olores y contaminación bacteriana en sectores urbanos vulnerables.
Habrá puntos verdes para vecinos
Uno de los aspectos más importantes del proyecto es que no se limita a sancionar: también incorpora herramientas prácticas para facilitar el cumplimiento.
La ordenanza prevé la instalación de puntos verdes fijos y móviles donde vecinos y vecinas podrán llevar aceite usado domiciliario.
La idea apunta a transformar un residuo contaminante en un recurso reutilizable.
Experiencias similares en otras ciudades argentinas y latinoamericanas permitieron recuperar miles de litros destinados luego a procesos industriales sustentables.
“El desafío no es solo prohibir: es construir hábitos nuevos de descarte”.
Además, la Autoridad de Aplicación deberá crear un Registro obligatorio de generadores, transportistas y operadores habilitados.
Ese registro permitirá controlar trazabilidad, cumplimiento técnico y condiciones ambientales.
Más controles para locales gastronómicos
La normativa también modifica requisitos de habilitación municipal para actividades gastronómicas.
A partir de ahora, muchos establecimientos deberán incorporar:
- Sistemas de retención de grasas
- Mejoras en efluentes cloacales
- Métodos seguros de almacenamiento de residuos
El objetivo es evitar que el problema llegue directamente a la red urbana.
El incumplimiento podrá derivar en multas y sanciones previstas dentro de la normativa de residuos especiales.
Un cambio ambiental que ahora deberá pasar a la práctica
La aprobación de la ordenanza representa un avance importante para la política ambiental de Santa Fe, pero el verdadero desafío comenzará en la implementación.
La efectividad dependerá de tres factores centrales:
- Controles reales y sostenidos
- Infraestructura suficiente para la recolección
- Participación activa de vecinos y comercios
Sin campañas de concientización y fiscalización constante, muchas normas ambientales quedan atrapadas en el papel.
Por eso, el próximo paso será clave: convertir esta regulación en un sistema visible, accesible y cotidiano para toda la ciudad.
Porque detrás de cada litro de aceite mal descartado no solo hay contaminación. También hay costos públicos, riesgos sanitarios y un impacto silencioso que durante años corrió por debajo de las calles.
En la sesión de hoy:
✅Aprobamos una ordenanza que establece un marco integral para la regulación, control y gestión de #aceitesvegetales y grasas de fritura usados, con el objetivo de reducir el #impactoambiental y sanitario derivado de su incorrecta disposición final. pic.twitter.com/W4pfIRVKns
— Concejo Municipal SF (@ConcejoSantaFe) May 4, 2026