Internacionales

Murió Silvio Berlusconi a los 86 años

Figura política influyente y polarizante, cuyo impacto perdurará en la historia del país

Publicado

el

 

Este lunes, a los 86 años de edad, falleció Silvio Berlusconi, ex primer ministro italiano y líder del partido político Forza Italia. Berlusconi regresó recientemente al Hospital San Raffaele después de una larga estancia hospitalaria debido a una neumonía y una leucemia mielomonocítica. Su salud empeoró rápidamente, lo que llevó a que su familia se trasladara al hospital, incluyendo a su hermano Paolo y sus hijos.

La tarde del 8 de noviembre de 2011 se convirtió en un momento histórico en la vida de Silvio Berlusconi. Italia se enfrentaba una crisis financiera y política, con los mercados atacando su deuda pública y líderes internacionales burlándose públicamente de él. Además, perdió la mayoría en Montecitorio debido a la traición de ocho diputados. A pesar de los consejos de aquellos que lo rodeaban de resistir y no dimitir como primer ministro, dos llamadas lo llevaron a tomar una decisión trascendental. Ennio Doris, amigo y antiguo socio, le advirtió que si no renunciaba, Italia se hundiría. Y su hijo Luigi, quien trabajaba en la City de Londres, le recordó que si Italia se hundía, también afectaría a sus empresas.

Berlusconi, conocido como el «Cavaliere», finalmente presentó su dimisión como primer ministro, aceptando la lógica de la política democrática y dando un giro inesperado a la narrativa que  utilizaron en su contra. Aquel, acusado de buscar el poder por intereses personales, tuvo que renunciar al poder precisamente por sus propios intereses.

A lo largo de su carrera política, Berlusconi enfrentó más de veinte juicios. Acusado de diversos delitos, incluyendo explotación de la prostitución infantil y presunta connivencia con la mafia. Sin embargo, en la mayoría de los casos fue absuelto, exculpado o se benefició de la prescripción de los cargos. El único delito por el que fue condenado definitivamente fue fraude fiscal.

Berlusconi dejó una marca imborrable en la política italiana, fundando una nueva derecha con rasgos populistas y ambiciones liberalistas. Durante casi dos décadas, dominó la escena política, incluso cuando se encontró en la oposición. Sin embargo, su carrera política estuvo llena de controversias y críticas, y tanto sus seguidores como sus detractores reconocieron que no era un santo y que jugaba sucio en la arena política.

Con la muerte de Silvio Berlusconi, Italia despide a una figura política influyente y polarizante, cuyo impacto perdurará en la historia del país.

Vida Política de  Silvio Berlusconi

El Cavaliere, gracias al paso al sistema electoral mayoritario en 1994, consiguió hacerse con el centro y reunirlo con la derecha septentrional de Bossi y la derecha meridional de Fini.

Por primera vez desde 1876, Italia vivió la alternancia. Un bando ganó las elecciones y pasó de la oposición al Gobierno.El radicalismo y el partidismo de esta nueva política.

Otro amigo de Berlusconi, Cesare Previti, resumió brutalmente con la frase «no hacemos prisioneros». Esto provocó un escándalo en un país acostumbrado a la «unión» entre Cavour y Rattazzi y al «compromiso histórico» entre Moro y Berlinguer. Sin duda, Berlusconi le dio su propio giro. Tuvo el gusto, o el descaro, de escandalizar al público con declaraciones políticamente incorrectas. Las mismas dieron la vuelta al mundo y lo convirtieron en un personaje pintoresco para la prensa extranjera.

Publicidad

A Obama lo llamó «bronceado», aludiendo al color de su piel. O como cuando, en la foto oficial de una cumbre europea, hizo el gesto de los cuernos detrás de los hombros de su homólogo español, como un alumno de instituto en una excursión. Pero incluso en Italia dijo algunas cosas.

El poder judicial «cáncer del país» fue quizá la frase más contestada. También causó cierto revuelo el discurso en el que dijo que no podía creer que «hubiera tantos gilipollas por ahí» dispuestos a votar en su contra. Siempre se sintió un hombre cuyo éxito le permitía situarse por encima de las convenciones, cuando no de las leyes.

Sin embargo, el balance final del Berlusconi político no es negativo por todas las cosas que amenazó con hacer o que sus adversarios le acusaron de hacer, sino por las que prometió y no hizo. El premier más longevo de la historia de la República dejó sobre el papel la «revolución liberal» de menos impuestos y más crecimiento, la promesa que le llevó al Gobierno. No consiguió cambiar la Constitución, porque a su reforma la derrotaron con contundencia en el referéndum. No consiguió -ni realmente lo intentó nunca- reescribir el sistema judicial italiano en un sentido más garantista y menos dominado por los fiscales, prefiriendo el pequeño cabotaje de las leyes ‘ad personam’.

«VIVIR 150 AÑOS»

A sus 86 años, esperaba incluso un momento no tan breve para sellar su extraordinaria biografía convirtiéndola en leyenda, con su elección al Quirinale. El mero hecho de que soñara con ello lo dice todo sobre el crepúsculo de su época.

Don Verzè, fundador del San Raffaele de Milán, del que era amigo y benefactor, reveló en una ocasión que pidió «vivir 150 años para enderezar Italia». Contaba con el progreso de la ciencia, o quizá bromeaba sobre su derecho a la inmortalidad. Falleció en ese mismo hospital a la edad de 86 años, sólo dos más que la media nacional. Esto confirma su naturaleza de «architaliano», una autobiografía de la nación, de esa Italia de la que dijo en un famoso incipit «es el país que amo».

Más Visitadas

Salir de la versión móvil