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“El patrón del encierro”: condenan a prisión perpetua al narco Matías “Bicho” Álvarez que dirigía asesinatos desde la cárcel
Sentenciado por ser el autor intelectual del crimen de Érika Ávalos, ejecutado por sicarios en 2022 en Venado Tuerto. Desde el penal de Marcos Paz lideraba una red criminal que sembraba el terror en Santa Fe.
Desde una celda de máxima seguridad en el penal federal de Marcos Paz, Matías Ernesto “Bicho” Álvarez movía los hilos de una organización narco que operaba con violencia despiadada en Santa Fe. A pesar de estar tras las rejas, sus órdenes llegaban con precisión y brutalidad. Esta semana, fue condenado a prisión perpetua por haber orquestado el asesinato de Érika Ávalos, una joven ejecutada de doce disparos en diciembre de 2022 en Venado Tuerto.
El Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 3 de Rosario lo halló culpable de extorsión, amenazas, y homicidio calificado por ensañamiento y uso de arma de fuego. Aunque nunca apretó el gatillo, las pruebas demostraron que dio la orden y que manejaba una estructura con más de 50 integrantes, incluso desde su reclusión.
La red de Alvarez
De bajo perfil pero tenía una red bien organizada, comenzó su carrera delictiva a temprana edad, escalando hasta convertirse en un capo narco con influencia dentro y fuera de la prisión. Ya había cumplido condenas por robo y narcotráfico, pero ni el traslado a cárceles federales detuvo su accionar: usaba celulares para coordinar atentados, extorsiones a comerciantes, y amenazas a funcionarios judiciales y políticos.
Entre sus blancos estuvieron incluso autoridades como el exintendente de Venado Tuerto, Leonel Chiarella, y varios fiscales y jueces federales. A todos ellos les llegó el mismo mensaje intimidante: “Va a haber balas y granadas para todos”.
El caso que selló su destino fue el crimen de Érika Ávalos. A la joven la emboscaron dos sicarios en moto, le dispararon 17 veces, de las cuales 12 impactaron en su cuerpo. Antes de morir, alcanzó a identificarse ante la policía. La clave para vincular a Matías “Bicho” Álvarez fue un mensaje de audio en el que la amenazaba directamente: “Si a Micaela le di dos tiros, a vos te mando al hospital de una”.
La investigación determinó que el ataque fue un ajuste de cuentas porque la víctima habría robado droga y dinero vinculados al entorno del capo. El tribunal consideró el ensañamiento —por el sufrimiento prolongado que padeció la joven antes de morir— como agravante en la condena.
Álvarez seguirá preso, pero esta vez con una condena que lo acompañará de por vida. Su caso refleja cómo el crimen organizado puede seguir operando desde el encierro, y cómo el poder narco busca sostener su dominio incluso tras los barrotes.