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Portugal: masiva huelga general contra la reforma laboral sacudió transportes, escuelas y hospitales
Una huelga histórica contra la reforma laboral tensiona al Gobierno de Montenegro
Portugal vivió este jueves una de las jornadas más intensas de los últimos años con una huelga general que paralizó gran parte del país. Convocada por los principales sindicatos, la protesta se centró en el rechazo a la reforma laboral impulsada por el primer ministro Luís Montenegro. Aeropuertos vacíos, trenes detenidos, escuelas cerradas y hospitales con servicios mínimos fueron parte del impacto inmediato en todo el territorio.
Transporte paralizado y aeropuertos desiertos
Las imágenes más contundentes se vieron en la estación de Santa Apolónia, en Lisboa, donde casi todos los trenes aparecían cancelados. Comboios de Portugal se sumó de manera masiva, mientras que TAP Air Portugal suspendió más de dos tercios de sus vuelos: 220 operaciones fuera de servicio. Iberia y Air Europa también sufrieron demoras y ajustes operativos por la adhesión del personal portugués.
Los sindicatos, unidos frente a la reforma laboral
La protesta reunió a la CGTP y a la UGT, las centrales sindicales más importantes del país, que rara vez coordinan acciones conjuntas. Ambas sostienen que la reforma laboral “es uno de los mayores ataques a los derechos de los trabajadores desde el retorno de la democracia”. Denuncian que los cambios aumentarán la precarización, permitirán contratos temporales más largos, facilitarán despidos y habilitarán un banco de horas que podría terminar sin pago efectivo.
Hospitales y escuelas casi sin actividad
La jornada también afectó sectores sensibles. En salud, el seguimiento superó el 90%, lo que obligó a cancelar turnos y cirugías no urgentes. Las escuelas, por su parte, permanecieron cerradas en casi todo el país, lo que obligó a muchas familias a reorganizar sus rutinas. La recolección de residuos y varias industrias estratégicas, como Autoeuropa, también quedaron paralizadas.
El Gobierno minimiza la protesta, pero las calles mostraron otra cosa
Pese a la magnitud de la huelga, el ministro de Presidencia, António Leitão Amaro, afirmó que “el país eligió trabajar”. Montenegro reforzó esa postura al señalar que quienes ejercieron su derecho a huelga fueron “una minoría”. Sin embargo, las calles de Lisboa mostraron una postal distinta: metro completamente detenido, transporte marítimo sin actividad y miles de manifestantes marchando por la capital.
La reforma laboral que desató el conflicto
El proyecto “Trabalho XXI”, centro de la protesta, modifica más de un centenar de artículos del Código de Trabajo. Entre los puntos más cuestionados, establece contratos temporales que pueden extenderse hasta cinco años y un sistema de banco de horas individual que permitiría a las empresas ampliar la jornada diaria hasta 50 horas semanales sin pago de horas extras si luego se compensan con tiempo libre. Para los sindicatos, la reforma laboral agrava la inestabilidad y recorta derechos históricos.
Un país dividido y una tensión que promete continuar
El 61% de los portugueses apoyó la huelga, según una encuesta publicada esta semana. Sin embargo, el Gobierno confía en aprobar la reforma laboral con el respaldo de los liberales y de la extrema derecha, hoy segunda fuerza parlamentaria. En un país con salarios mínimos de 870 euros y un costo de vida en ascenso, los trabajadores aseguran que esta medida solo ampliará la desigualdad. Los sindicatos anticipan nuevas movilizaciones si el Ejecutivo no retira el proyecto.