En la previa al partido de la Copa Libertadores entre Rosario Central y Peñarol, se desencadenaron graves incidentes en el estadio Gigante de Arroyito entre los hinchas de ambos equipos. Los aficionados de Rosario Central, ubicados en la bandeja superior, lanzaron proyectiles hacia el sector bajo donde se encontraban los seguidores de Peñarol. La violencia también surgió desde la bandeja al ras del césped.
El personal de seguridad privada del estadio intentó controlar a los enojados hinchas de Rosario Central, quienes incluso arrojaron las vallas de contención de hierro hacia la tribuna donde se concentraba la mayoría de los visitantes. Este tipo de incidentes son inusuales en los partidos de Copa Libertadores, donde se permite la presencia de aficionados visitantes.
El enfrentamiento entre los aficionados continuó durante el partido, y después del encuentro, un hincha de Rosario Central arrojó un proyectil que hirió al futbolista de Peñarol, Maximiliano Olivera, causándole una herida en el rostro. Olivera tuvo que ser trasladado a un hospital cercano, donde recibió varios puntos de sutura en la zona afectada.
La situación generó indignación y preocupación, tanto en el ámbito deportivo como en el público en general. Peñarol está evaluando presentar una queja formal ante la Conmebol por los incidentes ocurridos en el estadio. Además, el club Rosario Central emitió un comunicado advirtiendo sobre posibles sanciones de la Conmebol y anunciando su intención de identificar y sancionar a los responsables de los disturbios.
Estos incidentes lamentables empañaron lo que debería haber sido una celebración del deporte y la competencia futbolística. Los organismos deportivos y las autoridades locales deberán tomar medidas para prevenir futuros episodios de violencia en los eventos deportivos.