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Franco Colapinto quebró en llanto: quedó a un paso de su gran golpe en Monza y una remontada que lo volvió a poner en carrera
Franco Colapinto tuvo en Monza una de sus actuaciones más intensas. Llegó a ocupar el tercer puesto, sufrió un despiste que lo mandó al fondo y terminó noveno. Después de la carrera, no pudo ocultar la frustración.
DEPORTES- Hay carreras que se explican por el resultado final y otras que necesitan mirar mucho más allá de la bandera a cuadros. La actuación de Franco Colapinto en el Gran Premio de Italia pertenece a este segundo grupo.
El piloto argentino terminó noveno y sumó dos puntos. Sin embargo, esa posición no alcanza para contar todo lo que ocurrió durante la competencia en Monza.
Colapinto largó desde el séptimo lugar y rápidamente encontró oportunidades para avanzar. La carrera tuvo un momento determinante después del fuerte accidente de Charles Leclerc, que provocó una bandera roja durante las primeras vueltas.
La interrupción modificó el escenario y le permitió al argentino quedar muy bien posicionado para la reanudación.
Y allí apareció una de las imágenes más importantes de su carrera en Italia: Colapinto avanzó hasta el tercer lugar y llegó a superar a Max Verstappen.
Por unos instantes, el piloto de Alpine estuvo en una posición que parecía difícil de imaginar al comienzo de la jornada. El podio estaba cerca.
Pero la Fórmula 1 no perdona.
Un error que cambió todo
El momento decisivo llegó en el paso por Lesmo. Colapinto perdió el control de su Alpine, se fue hacia la grava y regresó a la pista muy retrasado.
El despiste tuvo un costo enorme. El argentino cayó 12 posiciones y pasó de pelear por un lugar en el podio a intentar recuperar terreno desde el fondo del pelotón.
La situación fue especialmente dolorosa porque el ritmo del Alpine le había permitido soñar con un resultado mucho más importante.
No se trató solamente de perder algunos puestos. Para Colapinto, la maniobra significó dejar escapar una posibilidad que él mismo consideraba especial.
Y esa sensación quedó reflejada después de la carrera.
La remontada que mostró otra cara de Colapinto
Con el golpe todavía fresco, el argentino tuvo que cambiar completamente el objetivo.
Ya no había podio. Ya no había margen para especular.
Había que recuperar todo lo posible.
Y Colapinto respondió.
A pesar de los daños leves que sufrió el monoplaza, comenzó una remontada que le permitió volver a meterse en la zona de puntos.
Primero superó a Carlos Sainz y Esteban Ocon. Después llegó uno de los momentos más destacados de su carrera en Monza: un doble adelantamiento sobre Oliver Bearman y Gabriel Bortoleto.
La recuperación no terminó allí.
Colapinto también logró descontar una diferencia de ocho segundos con Yuki Tsunoda. Cuando encontró la oportunidad, lo superó y consiguió finalmente cruzar la línea de llegada en el noveno lugar.
El resultado no tuvo el brillo que podía haber tenido un podio, pero mostró algo importante: incluso después de cometer un error que podía haber terminado con sus posibilidades, Franco Colapinto no dejó de pelear.
Colapinto no puede contener las lágrimas y se rompe después de la carrera 🥺💔
ÁNIMO, FRANCO, VOLVERÁS MÁS FUERTE 💪#ItaliaDAZNF1 🇮🇹 pic.twitter.com/XT4XmEm6l2
— DAZN España (@DAZN_ES) September 6, 2026
“Una gran carrera y un grave error”
Después de la competencia llegó otro de los momentos que marcaron el domingo.
Colapinto habló ante los medios y dejó ver toda la frustración que llevaba encima. La emoción apareció mientras analizaba lo ocurrido y reconocía que había desperdiciado una oportunidad muy importante.
“Fue una carrera dura. Muy frustrante”, expresó.
El piloto argentino fue directo al hablar de lo sucedido. No buscó excusas ni trasladó la responsabilidad a otros factores.
Reconoció que había tenido una gran posibilidad y que su error en Lesmo había cambiado completamente el resultado.
“Una gran carrera y un grave error”, resumió.
La frase terminó convirtiéndose en la síntesis perfecta de su domingo.
Porque hubo dos Colapinto en Monza: el que consiguió llegar hasta el tercer lugar y el que se equivocó cuando tenía una oportunidad enorme. Pero también apareció un tercero: el que, después del golpe, volvió a acelerar y recuperó posiciones hasta terminar dentro de los puntos.
Una oportunidad que también deja aprendizaje
La frustración de Colapinto tuvo una explicación sencilla. Él mismo entendió que podía haber conseguido mucho más.
El noveno puesto le permitió sumar dos puntos, pero el resultado potencial era considerablemente mayor.
La actuación también dejó una señal positiva para Alpine. El equipo mostró un ritmo competitivo en Monza, aunque todavía se encontraba por detrás de estructuras como Mercedes, Red Bull, McLaren y Ferrari.
Ese dato puede ser importante para entender por qué la decepción del argentino fue tan grande.
No había sido una carrera en la que el podio pareciera imposible.
Durante algunos momentos, estuvo ahí.
Por eso las lágrimas no fueron solamente consecuencia de un error. También fueron la expresión de alguien que sabe que estuvo cerca de aprovechar una oportunidad especial.
El valor de levantarse después del error
En el automovilismo, los errores forman parte de la competencia. La diferencia está en lo que hace cada piloto después.
Colapinto tuvo una respuesta inmediata en pista. En lugar de resignarse, comenzó a recuperar posiciones una por una.
Y después tuvo otra respuesta, fuera del auto: reconoció el error.
Esa combinación puede ser mucho más importante que cualquier discurso preparado.
El piloto argentino se fue de Monza con dos puntos, un noveno puesto y una enorme frustración. Pero también se llevó una experiencia que puede resultar valiosa para las próximas carreras.
Porque la jornada que parecía destinada a convertirse en una celebración terminó siendo una lección.
Franco Colapinto tuvo el podio, lo perdió en un instante y después volvió a pelear hasta el final.
Quizás por eso el resultado duele tanto.
Porque no fue una carrera en la que no tuvo posibilidades.
Fue una carrera en la que descubrió que podía estar adelante, cometió un error y tuvo que empezar nuevamente.
Y aunque las lágrimas mostraron cuánto le dolió, la remontada mostró algo todavía más importante: que no estaba dispuesto a abandonar.