Locales
El Niño y el riesgo hídrico: especialistas advierten que todavía no se puede anticipar el impacto en Santa Fe
En un conversatorio realizado en la FICH-UNL, especialistas analizaron el posible impacto de El Niño, el comportamiento de las lluvias y la necesidad de seguir los datos oficiales para evitar alarmas.
LOCALES- El posible desarrollo de un fenómeno de El Niño intenso volvió a poner en el centro de la escena el comportamiento de las lluvias y los niveles de los ríos en Santa Fe.
La situación fue analizada este viernes durante el conversatorio “Fenómeno de El Niño: cambio climático y gestión del riesgo hídrico”, realizado en la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la Universidad Nacional del Litoral (FICH-UNL), en Ciudad Universitaria.
El encuentro reunió a especialistas vinculados con el estudio de las condiciones climáticas, las cuencas y la gestión del riesgo hídrico. Participaron Gabriela Müller, del CEVARCAM-FICH-UNL y Conicet; Carlos U. Paoli, de la FICH-UNL e INA; y Nicolás Mijich, secretario de Recursos Hídricos del Gobierno de Santa Fe. El decano de la FICH-UNL, Felipe Franco, estuvo a cargo de la moderación.
El eje central estuvo puesto en una pregunta que genera preocupación: ¿cómo puede impactar El Niño en Santa Fe?
La respuesta de los especialistas fue clara: todavía no existen elementos suficientes para anticiparlo con precisión.
“No podemos hablar de una probabilidad”
Carlos Paoli explicó que actualmente las cuencas se encuentran en una situación considerada normal y pidió evitar conclusiones anticipadas sobre una posible crecida extraordinaria.
“No podemos hablar de probabilidad y no sabemos qué porcentaje hay”, señaló durante la entrevista.
El especialista puso como ejemplo la situación actual del río Paraná. Según explicó, se encuentra alrededor de los 3,15 metros, dentro de valores correspondientes a aguas medias.
La comparación con las grandes crecidas históricas permite dimensionar la distancia que existe actualmente respecto de esos escenarios.
Paoli recordó que durante los episodios de 1983, 1992 y 1998, el Paraná superó los 7 metros en Santa Fe. Por eso, consideró que todavía falta un recorrido importante para hablar de una situación similar.
Sin embargo, aclaró que todo dependerá de cómo evolucionen las precipitaciones durante los próximos meses.
El problema está en dónde y cuánto llueva
Uno de los puntos centrales del análisis fue que la presencia de El Niño no significa necesariamente que toda la región vaya a recibir la misma cantidad de lluvia.
“Va a depender de cómo evolucione las lluvias”, explicó Paoli.
El especialista remarcó que las precipitaciones pueden abarcar toda la cuenca del Paraná, una parte de ella o concentrarse en determinadas zonas.
La dimensión de la cuenca también vuelve complejo cualquier pronóstico. El sistema del Paraná y el Paraguay comprende aproximadamente 2 millones de kilómetros cuadrados.
Por eso, la pregunta fundamental no es solamente cuánto llueva, sino dónde se concentren esas lluvias y durante cuánto tiempo.
Paoli recordó que hubo momentos históricos en los que el Paraná registró grandes crecidas mientras Santa Fe tenía pocas precipitaciones. También mencionó el caso de 2003, cuando se produjo una situación catastrófica pese a que el Paraná se encontraba en niveles de aguas medias.
El Salado presenta otro escenario
El comportamiento del río Salado también requiere una mirada particular.
Paoli explicó que la cuenca del Salado tiene una superficie cercana a los 30.000 kilómetros cuadrados, muy inferior a la del sistema Paraná-Paraguay.
Esa diferencia genera además otro problema: el tiempo de anticipación es mucho menor.
Según explicó, en determinadas situaciones pueden existir apenas entre tres y cinco días de previsión para analizar cómo puede evolucionar una crecida.
“Lo lamento, pero es imposible anticiparse”, sostuvo el especialista al referirse a la dificultad de establecer con demasiada anticipación un escenario concreto.
En ese contexto, señaló que cuando las precipitaciones mensuales alcanzan registros del orden de 200 o 300 milímetros, la situación comienza a complicarse y requiere un seguimiento mucho más cercano.
El Niño todavía necesita ser monitoreado
Paoli también aclaró que el conversatorio no pretende cerrar la discusión sobre El Niño.
Por el contrario, adelantó que se analiza realizar un nuevo encuentro destinado específicamente a estudiar los posibles impactos y la evolución de las lluvias.
“Con este conversatorio no vamos a agotar el tema”, explicó.
El objetivo será seguir incorporando información a medida que avance el fenómeno y se conozca con mayor precisión su comportamiento.
El especialista sostuvo que El Niño puede ser muy intenso, pero que todavía no es posible determinar cómo esa intensidad se traducirá concretamente en el régimen de lluvias de Santa Fe.
Recursos Hídricos pidió seguir la información oficial
Durante el encuentro también intervino Nicolás Mijich, secretario de Recursos Hídricos de la provincia de Santa Fe.
El funcionario puso el foco en la necesidad de contar con información confiable y pidió a la población evitar las noticias virales que no tengan respaldo técnico.
“No sigamos noticias virales”, planteó Mijich.
El funcionario recordó que meses atrás se produjo una situación similar a partir de información difundida a través de Google y redes sociales. Frente a ese escenario, destacó que la provincia pudo responder porque contaba con información propia y un sistema de monitoreo permanente.
Santa Fe dispone de estaciones que permiten observar el comportamiento de los cursos de agua y anticipar cómo pueden evolucionar los niveles de los ríos y arroyos.
Universidad y Estado, en contacto permanente
Mijich destacó además el rol que cumplen las instituciones científicas y técnicas de la provincia.
En ese sentido, mencionó el trabajo conjunto entre la FICH-UNL, el INA, la Secretaría de Recursos Hídricos, el Gobierno de Santa Fe y el Servicio Meteorológico Nacional.
“La universidad es un referente de la provincia”, afirmó.
El funcionario remarcó que existe una consulta permanente con la Universidad Nacional del Litoral y valoró especialmente la posibilidad de acceder a información y análisis técnicos para la toma de decisiones.
La articulación entre el Estado y las instituciones científicas aparece así como una herramienta central frente a escenarios de incertidumbre climática.
La clave: datos y prevención
El debate sobre El Niño vuelve a mostrar la importancia de trabajar con información actualizada y no con pronósticos aislados.
Para los especialistas, el fenómeno puede generar condiciones favorables para mayores precipitaciones, pero eso no permite determinar por sí solo cuándo, dónde y con qué intensidad se producirán lluvias capaces de generar problemas hídricos.
Por eso, el monitoreo de las cuencas será determinante.
En Santa Fe, además, la experiencia de las grandes crecidas históricas obliga a mantener una vigilancia permanente sobre el Paraná, el Salado y los sistemas de drenaje urbanos.
Por ahora, el mensaje de los especialistas es de prudencia: El Niño puede ser intenso, pero todavía es demasiado pronto para traducir esa condición en un escenario concreto para la provincia.
La evolución de las lluvias será la que permita saber si las condiciones comienzan a cambiar y si el riesgo hídrico aumenta.
Mientras tanto, la recomendación es clara: seguir los datos oficiales, consultar fuentes técnicas y evitar generar alarma con información sin respaldo.