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Diez cuadras de fila por trabajo por 30 puestos: la desesperación por conseguir empleo expone una dura realidad en Argentina
La búsqueda de empleo desbordó todas las expectativas en Moreno. Más de 4.000 currículums para cubrir alrededor de 30 puestos reflejaron la presión que enfrentan quienes necesitan trabajar para llegar a fin de mes.
SOCIEDAD- La imagen impacta y deja una pregunta difícil de ignorar: ¿cuántas personas están buscando trabajo sin encontrar una oportunidad? En Moreno, provincia de Buenos Aires, una convocatoria laboral de un bazar reunió a miles de postulantes, generó una fila de hasta diez cuadras y obligó a extender el horario de recepción de currículums.
La empresa esperaba cubrir alrededor de 30 puestos, pero recibió más de 4.000 postulaciones, según relató su gerente, Norberto Pérez. Algunas personas llegaron durante la noche anterior y otras permanecieron durante horas a la espera de entregar sus antecedentes laborales.
La escena se convirtió en una postal de las dificultades que atraviesan quienes buscan empleo. Detrás de cada currículum hay una historia distinta: personas que perdieron su fuente de ingresos, jóvenes que necesitan su primera oportunidad, trabajadores cuyos salarios no alcanzan y familias que buscan una alternativa para mejorar su situación económica.
Desempleo: miles de postulantes para apenas 30 puestos
La convocatoria del bazar superó las previsiones de sus responsables. La empresa buscaba personal para tareas de caja, reposición, depósito y atención al cliente. Sin embargo, la cantidad de interesados multiplicó la competencia por cada vacante.
Pérez reconoció que hubo personas que llegaron a las 20 del día anterior para ubicarse entre las primeras de la fila. También contó que escuchó historias de padres que se acercaron para presentar currículums de sus hijos.
El gerente estimó que seleccionarían entre 30 y 35 personas. De ese modo, si se consideran las más de 4.000 postulaciones recibidas y las 30 vacantes inicialmente anunciadas, hubo más de 130 aspirantes por cada puesto disponible.
El número permite dimensionar la magnitud de la convocatoria. Miles de personas hicieron el esfuerzo de llegar hasta el lugar, preparar su documentación y esperar durante horas con la esperanza de obtener una respuesta favorable.
La búsqueda no se limitó a jóvenes que intentaban ingresar al mercado laboral. También se presentaron personas de entre 50 y 60 años, un grupo que puede enfrentar dificultades adicionales para reinsertarse laboralmente después de perder un empleo.
Trabajar y no llegar a fin de mes: otra cara de la crisis
La falta de empleo no es la única preocupación. Para muchas familias, conseguir una ocupación tampoco garantiza cubrir todos los gastos.
Durante la convocatoria, una mujer contó que ya tenía trabajo, pero que sus ingresos no le alcanzaban. Por eso decidió presentarse al bazar con la esperanza de encontrar una alternativa que le permitiera mejorar su calidad de vida.
Su testimonio expone una realidad que suele quedar detrás de las cifras de desocupación: hay personas ocupadas que necesitan otro empleo porque el dinero que reciben no cubre sus necesidades.
También estuvo el caso de una madre soltera que explicó las dificultades de sostener a sus cuatro hijos sin una red de apoyo. Para ella, conseguir una oportunidad laboral representaba la posibilidad de brindarles mejores condiciones de vida.
En este escenario, la necesidad de trabajar puede llevar a aceptar tareas por fuera de la experiencia profesional, cambiar de rubro o buscar más de una fuente de ingresos.
La prioridad pasa a ser conseguir dinero para pagar el alquiler, comprar alimentos, afrontar los servicios y cubrir los gastos cotidianos. Las preferencias laborales quedan, muchas veces, en un segundo plano.
El dato del INDEC que pone en contexto la escena de Moreno
La postal también invita a mirar las estadísticas nacionales. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la tasa de desocupación alcanzó el 7,9% en el segundo trimestre de 2026 en los 31 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares.
El organismo también informó una tasa de empleo del 45% y una tasa de actividad del 48,9% para el mismo período. Estos indicadores permiten observar la situación general del mercado laboral, aunque no describen por sí solos las condiciones particulares de cada localidad o sector económico.
La desocupación mide a las personas que no tienen ocupación, están disponibles para trabajar y buscan empleo activamente. Sin embargo, el problema laboral no termina en quienes no consiguen trabajo.
También existen personas que trabajan menos horas de las que necesitan, tienen empleos informales o perciben ingresos insuficientes para sostener sus hogares.
Por eso, una fila frente a un comercio no permite calcular por sí sola cuánto creció el desempleo en todo el país. Pero sí muestra la enorme cantidad de personas que pueden movilizarse ante una oportunidad concreta cuando conseguir un puesto se vuelve difícil.
«Estoy buscando trabajo hace un año»: las historias detrás de los currículums
Entre quienes esperaban en Moreno, un hombre contó que llevaba un año buscando trabajo y que la situación se volvía cada vez más difícil.
Su relato refleja el desgaste que puede provocar una búsqueda prolongada. Enviar currículums, acudir a entrevistas y esperar respuestas sin resultados afecta tanto la economía familiar como las expectativas personales.
La incertidumbre también alcanza a quienes buscan su primera experiencia laboral. Sin antecedentes suficientes, muchos jóvenes deben competir con candidatos que ya cuentan con experiencia, incluso para puestos que no exigen una formación especializada.
A su vez, quienes superan los 50 años pueden encontrarse con procesos de selección que limitan sus posibilidades de reinserción. Cada historia tiene sus particularidades, pero todas comparten una necesidad concreta: obtener ingresos mediante el trabajo.
La fila también puso de manifiesto el valor de los empleos cercanos al hogar. El gerente explicó que la empresa busca incorporar personas que vivan en el municipio donde funciona cada sucursal.
La distancia importa. Los gastos de transporte y el tiempo de viaje pueden reducir el ingreso disponible y dificultar la organización cotidiana, especialmente para quienes tienen hijos u otras responsabilidades familiares.
La necesidad de trabajar, incluso cuando hay que empezar de nuevo
La convocatoria de Moreno dejó una imagen difícil de olvidar: miles de personas dispuestas a esperar durante horas para competir por unas pocas vacantes.
No todas buscaban lo mismo. Algunas necesitaban su primer empleo; otras querían salir de la informalidad, mejorar sus ingresos o volver a trabajar después de un período de desocupación.
Pero la pregunta de fondo es común: ¿qué ocurre cuando hay muchas más personas buscando una oportunidad que puestos disponibles para ofrecer?
El caso también muestra que las empresas pueden recibir una cantidad extraordinaria de postulaciones incluso cuando la búsqueda se limita a tareas habituales del comercio. Para quienes necesitan trabajar, la prioridad no siempre es encontrar el empleo ideal. A veces, es conseguir cualquier oportunidad que permita sostener el hogar.
La fila de Moreno no reemplaza a las estadísticas ni alcanza para explicar por sí sola el funcionamiento de toda la economía argentina. Sin embargo, obliga a prestar atención a las historias que hay detrás de los números.
Porque cada currículum representa a una persona que espera una respuesta, una familia que necesita ingresos o un trabajador que busca una salida. Y cuando miles de personas se presentan por unas pocas vacantes, la discusión sobre el empleo deja de ser abstracta: se convierte en una necesidad cotidiana.