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Denuncia contra Augusto Fraschina: ocho años sin justicia y la sombra del poder en el caso

La relación entre jueces y funcionarios judiciales con los dirigentes de la AFA.

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El caso que involucra al instructor de equitación Augusto Fraschina parece sacado de un guion oscuro: una joven promesa del deporte que denuncia abusos, un proceso judicial que se extiende durante años y un entramado de vínculos con figuras influyentes del fútbol argentino.

Lo que comenzó como una denuncia en 2018 hoy se transformó en una causa judicial que lleva casi ocho años sin llegar a juicio, mientras crece el temor de que todo termine en prescripción.

“La víctima termina escondiéndose para cuidarse mientras él sigue con su vida”, dijo una de las denunciantes.

El expediente expone no solo testimonios graves de abuso sexual, sino también demoras judiciales, decisiones polémicas y vínculos con dirigentes del fútbol argentino que generan sospechas sobre la falta de avances.

Una denuncia que comenzó cuando la víctima era menor

Candela —nombre utilizado públicamente en medios— contó que su historia con Augusto Fraschina comenzó cuando era apenas una adolescente dedicada a la equitación.

Había empezado a montar a los 3 años, y para los 14 y 15 ya representaba a la Argentina en competencias internacionales. Su familia buscó entonces un entrenador de alto nivel en el ambiente hípico.

Uno de los nombres más reconocidos en Pilar era el de Augusto Fraschina.

Según el relato de la denunciante, los abusos comenzaron cuando empezó a entrenar en el centro ecuestre Las Casuarinas, propiedad del instructor.

Los episodios se habrían iniciado con intentos de besos y tocamientos mientras ella se cambiaba para entrenar.

“Cada vez fueron incrementando los abusos”, relató la joven.

La dinámica, según su testimonio, era manipuladora: cuando ella accedía o no se resistía, el trato era cordial; cuando lo rechazaba, las clases empeoraban o directamente desaparecían.

Este patrón es conocido por especialistas en violencia sexual como “coerción psicológica en contextos de poder deportivo”.

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El episodio que marcó el límite

Uno de los hechos más traumáticos relatados por la denunciante ocurrió cuando el entrenador organizó lo que parecía un cierre de año del club hípico.

Sin embargo, al llegar al lugar descubrió que no era una celebración sino un hotel.

Allí ocurrió el episodio que la llevó a cortar definitivamente la relación.

Las consecuencias psicológicas fueron profundas.

“Todas las noches después de comer me metía los dedos y vomitaba”, contó la denunciante.

El silencio se extendió durante años, hasta que finalmente decidió denunciar.

Pero lo que esperaba que fuera el inicio de la justicia se transformó en un proceso judicial interminable.

Otra denuncia y un patrón que se repite

Una segunda mujer denunció a Augusto Fraschina en 2023, relatando una agresión ocurrida cuando tenía entre 18 y 19 años.

Según su testimonio, todo comenzó con una situación aparentemente casual: un conocido del ambiente hípico le ofreció llevarla hasta una parada de colectivo.

En el camino pasaron por su casa.

Allí apareció Fraschina.

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Según la denuncia, el jinete la arrastró a una habitación y abusó sexualmente de ella.

La reacción de la persona que la había llevado fue devastadora para la víctima.

“Le pedí ayuda y se rió”, recordó.

La mujer presentó testigos y nombres en la denuncia, pero afirma que la fiscalía pidió archivar el caso rápidamente.

“Ni siquiera se estaba investigando”, afirmó.

El vínculo con el poder del fútbol

El caso adquirió mayor repercusión cuando salieron a la luz los vínculos entre Augusto Fraschina y el dirigente del fútbol argentino Pablo Toviggino, uno de los hombres más influyentes dentro de la AFA.

El instructor:

  • Entrenó a los tres hijos de Toviggino

  • Compitió con caballos de su familia

  • Ganó en 2024 el Gran Premio de la Federación Ecuestre Argentina con un caballo perteneciente a uno de los hermanos Toviggino.

Tras esa victoria, el propio Fraschina agradeció públicamente a la familia del dirigente.

“Nos dan la oportunidad de darnos este gustito”, dijo.

Estos vínculos no constituyen una prueba judicial directa, pero para las denunciantes refuerzan la sensación de impunidad.

Una decisión judicial que puede cerrar el caso

El punto más polémico del expediente ocurrió cuando el Tribunal de Casación de la provincia de Buenos Aires anuló una prueba psicológica clave.

La decisión generó un efecto dominó.

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Un juez interpretó que, al invalidarse esa prueba, también se anulaba el llamado a indagatoria del acusado, que es lo que interrumpe el plazo de prescripción.

Si esa interpretación queda firme:

la causa podría considerarse prescripta tras 12 años.

Lo más controvertido es que dos de los magistrados que firmaron el fallo tienen vínculos con tribunales internos de la AFA.

Esto alimentó cuestionamientos sobre posibles conflictos de interés.

Un proceso que puede durar años más

El abogado de las denunciantes, Hugo Tomei, llevó el caso ante la Corte Suprema bonaerense con la esperanza de revertir la decisión.

Pero el panorama es incierto.

“Ni siquiera llegamos a la mitad del proceso”, afirmó el letrado.

En delitos de abuso sexual, la dilación judicial puede convertirse en una segunda forma de violencia.

No solo porque erosiona las pruebas, sino porque expone a las víctimas a años de desgaste emocional.

Qué revela este caso sobre la justicia y el deporte

El expediente Fraschina expone tres problemas estructurales que se repiten en casos de abuso en ámbitos deportivos:

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1. Relación de poder entrenador-atleta
Los entrenadores controlan oportunidades deportivas, lo que puede generar dependencia psicológica.

2. Redes de influencia
Los vínculos con dirigentes o instituciones influyentes pueden generar sospechas sobre la imparcialidad del proceso.

3. Demoras judiciales extremas
La lentitud en la justicia argentina hace que muchas causas de abuso terminen prescribiendo.

El siguiente paso clave

La decisión de la Corte Suprema de la provincia de Buenos Aires será determinante.

Si revierte la interpretación de la prescripción, el caso podría finalmente llegar a juicio.

Si no lo hace, una denuncia que comenzó hace casi una década podría cerrarse sin sentencia.

Y entonces quedará una pregunta incómoda:

¿qué pasa cuando la justicia tarda tanto que termina pareciéndose a la impunidad?

(Fuente NT)

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