Colón remontó en Madryn: los dos cabezazos que cambiaron la historia y alimentan la ilusión del ascenso
El Sabalero reaccionó cuando el partido parecía escaparse, dio vuelta el resultado en Puerto Madryn y volvió a demostrar que también sabe ganar desde el carácter. Un día después del triunfo, repasamos una remontada que puede marcar un antes y un después en la lucha por el ascenso.
MAZZIGOL- Hay victorias que valen tres puntos. Y hay otras que, además, fortalecen la confianza de un equipo. La de Colón remontó en Madryn pertenece a este último grupo.
El 2-1 frente a Deportivo Madryn dejó mucho más que un resultado positivo. Mostró a un equipo con personalidad para sobreponerse a las adversidades, reaccionar después de un golpe duro y encontrar respuestas en un momento donde todo parecía cuesta arriba.
El Sabalero comenzó perdiendo, sufrió una nueva lesión, jugó en una cancha complicada y ante un rival que se hacía fuerte de local. Sin embargo, encontró en Julián Marcioni y Alan Bonansea los protagonistas de una tarde que puede transformarse en uno de los partidos bisagra de la temporada.
Con este triunfo, el conjunto dirigido por Ezequiel Medrán inició la segunda rueda de la Primera Nacional con una inyección de confianza y volvió a meterse de lleno en la pelea por el ascenso.
El golpe que obligó a Colón a reaccionar
Hasta los primeros minutos del segundo tiempo, el partido era parejo. Deportivo Madryn manejaba mejor la pelota, aunque sin demasiada profundidad, mientras que Colón esperaba el momento para lastimar.
Pero a los siete minutos llegó el baldazo de agua fría.
Un centro desde la derecha encontró a Nicolás Servetto, que ganó de cabeza y puso el 1-0 para el conjunto patagónico. El pique previo complicó a Matías Budiño y el estadio Abel Sastre explotó.
Era el escenario más incómodo para un Colón que además venía golpeado por las bajas y por la salida de Nicolás Thaller debido a una lesión.
Lejos de derrumbarse, el equipo santafesino respondió con fútbol y actitud.
El primer grito: Marcioni apareció cuando más lo necesitaba el equipo
Con los cambios de Medrán, Colón ganó profundidad y comenzó a empujar al rival contra su propio arco.
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El premio llegó a los 24 minutos del complemento.
Todo nació desde un centro al área. Alan Bonansea fue a disputar la pelota, no logró conectar y el balón quedó vivo. Mauro Peinipil tuvo la lucidez para bajarla de cabeza hacia el centro del área.
Después de doce partidos sin convertir, el «Tanque» volvió a encontrarse con la red en el momento más importante.
El festejo fue una mezcla de alivio, bronca acumulada y esperanza.
Sus compañeros lo rodearon de inmediato porque sabían que no era un gol más.
Era el tanto que sellaba la primera remontada de Colón en todo el campeonato.
Un triunfo que deja señales positivas
Más allá del resultado, el partido dejó aspectos que entusiasman al cuerpo técnico.
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El equipo mostró capacidad para sobreponerse a las dificultades, respondió desde el banco con ingresos que cambiaron el desarrollo del juego y volvió a demostrar que tiene variantes para competir.
El debut de Franco García aportó frescura en ataque.
Agustín Toledo respondió cuando tuvo que reemplazar a Thaller.
Y jugadores como Lértora, Allende y Marcioni sostuvieron el funcionamiento cuando el encuentro pedía liderazgo.
También fue importante la recuperación de Matías Budiño, quien después del error en el primer gol respondió con una atajada determinante que mantuvo con vida al equipo antes del tanto de Bonansea.
Ahora, el desafío será confirmar este crecimiento en Santa Fe
El triunfo en Puerto Madryn ya quedó en el pasado, pero dejó una certeza.
Colón empieza a mostrar señales de un equipo que no baja los brazos.
La segunda rueda recién comienza y todavía queda un largo camino por recorrer, pero victorias como esta suelen fortalecer grupos y marcar un punto de inflexión.
El próximo compromiso será en el estadio Brigadier López frente a Central Norte.
La misión será clara: transformar el envión anímico conseguido en la Patagonia en una nueva victoria ante su gente.
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Porque si algo demostró el Sabalero en Madryn es que este equipo aprendió a reaccionar.
Y cuando un candidato empieza a ganar partidos que parecía perder, la ilusión del ascenso deja de ser un simple deseo para convertirse en una posibilidad cada vez más concreta.