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Colombia cambia de postura tras el terremoto: primero rechazó rescatistas internacionales y ahora acepta equipos de cuatro países
El Gobierno de Abelardo de la Espriella había descartado inicialmente el ingreso de brigadas extranjeras por considerar que Colombia contaba con capacidad propia. Tras más de 54 horas de emergencia, la UNGRD modificó la decisión y autorizó equipos de cuatro países.
INTERNACIONALES- El Gobierno de Colombia modificó su postura frente a la ayuda internacional tras el terremoto de magnitud 7,4 que golpeó al país. En un primer momento, la administración de Abelardo de la Espriella decidió no solicitar equipos internacionales de búsqueda y rescate porque consideró que los grupos colombianos tenían capacidad suficiente para afrontar la emergencia.
La decisión generó cuestionamientos políticos y sociales, especialmente porque distintos países habían ofrecido enviar especialistas para colaborar en la búsqueda de sobrevivientes.
Con el paso de las horas, sin embargo, el escenario cambió. La continuidad de las tareas de rescate, el desgaste de los equipos nacionales y la necesidad de establecer relevos llevaron al Gobierno a modificar su posición.
El nuevo director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), David Tamayo, confirmó que Colombia permitirá finalmente el ingreso de equipos de rescate de Estados Unidos, Israel, Ecuador y El Salvador.
La aclaración es importante: no se trató de un rechazo definitivo del presidente a toda la ayuda internacional. La negativa inicial surgió a partir de una evaluación realizada por el entonces director de la UNGRD, Javier Pava, quien recomendó no activar equipos internacionales de búsqueda y rescate porque consideraba que Colombia tenía suficientes capacidades propias.
Crece el escándalo por la gestión del terremoto en Colombia‼️
El gobierno de Abelardo de la Espriella anuncia que su gobierno solo va a aceptar la ayuda de 4 países: Estados Unidos e Israel y sus aliados, Ecuador y El Salvador. De esta manera rechaza el ofrecimiento de… pic.twitter.com/TtpVFa9j5i
— Víctor Egío (@EgioVictor) August 12, 2026
La recomendación que frenó inicialmente la llegada de ayuda
Javier Pava, funcionario que ocupaba la conducción de la UNGRD durante las primeras horas de la emergencia, envió una comunicación a la Cancillería en la que sostuvo que Colombia contaba con capacidad suficiente para atender las tareas de búsqueda y rescate.
Según explicó posteriormente, el país dispone de 23 grupos USAR, especializados en operaciones de búsqueda y rescate urbano.
Pava sostuvo que, en ese momento de la emergencia, la prioridad debía concentrarse en otro tipo de asistencia internacional. Entre las necesidades identificadas aparecían hospitales de campaña, alimentos, elementos para los damnificados y apoyo tecnológico.
El funcionario también diferenció las ofertas de los distintos países.
En el caso de Estados Unidos, por ejemplo, consideró más útil recibir especialistas en coordinación y tecnología aplicada a emergencias que incorporar nuevos equipos de rescate.
La postura generó una fuerte discusión porque, mientras Colombia analizaba qué tipo de ayuda necesitaba, distintos grupos extranjeros ya se preparaban para viajar al país.
México envió rescatistas, pero no recibió inicialmente una autorización formal
Uno de los casos que más repercusión tuvo fue el de los Topos de México, reconocidos internacionalmente por su participación en operaciones de rescate después de grandes terremotos y otras catástrofes.
Los equipos mexicanos llegaron a Colombia mientras todavía no existía una solicitud formal del Gobierno para que participaran directamente en los operativos.
La situación generó dudas sobre las condiciones de ingreso y operación de los rescatistas extranjeros.
México, además, envió toneladas de ayuda humanitaria para las zonas afectadas por el terremoto.
El caso puso en evidencia la tensión existente entre la necesidad de responder rápidamente ante una catástrofe y los procedimientos que deben seguir los gobiernos para coordinar la ayuda internacional.
El Gobierno finalmente habilitó equipos de cuatro países
Con la llegada de David Tamayo a la dirección de la UNGRD, la estrategia cambió.
El nuevo funcionario anunció que Colombia sí permitirá la llegada de equipos internacionales de búsqueda y rescate procedentes de Estados Unidos, Israel, Ecuador y El Salvador.
Tamayo explicó que la decisión responde principalmente al agotamiento de los rescatistas colombianos, que trabajan desde las primeras horas posteriores al terremoto.
“Va a haber necesidad de hacer relevos”, explicó el funcionario al referirse al desgaste de los equipos nacionales.
La incorporación de brigadas extranjeras busca, precisamente, permitir esos relevos y ampliar la capacidad operativa durante una etapa crítica de la emergencia.
El Gobierno también defendió que los grupos seleccionados cuentan con certificaciones y estándares internacionales y que poseen autonomía operativa.
Esto significa que los equipos pueden desarrollar sus tareas sin generar una carga adicional para las administraciones locales, uno de los argumentos utilizados por la UNGRD para justificar su incorporación.
La polémica política creció después del terremoto
La discusión sobre los rescatistas internacionales rápidamente pasó del terreno operativo al político.
Sectores de la oposición cuestionaron al Gobierno de De la Espriella por no haber aceptado desde el comienzo las ofertas de ayuda extranjera.
La polémica aumentó después de que distintas autoridades y referentes internacionales reclamaran mayor claridad sobre la respuesta colombiana frente a las ofertas de asistencia.
Entre quienes se pronunciaron apareció el expresidente Gustavo Petro, quien cuestionó la presencia de equipos extranjeros y planteó reparos sobre los límites de la cooperación internacional.
Petro sostuvo que la colaboración extranjera debía respetar los procedimientos institucionales colombianos y utilizó un tono especialmente duro para referirse a la posibilidad de una presencia internacional no autorizada.
Desde el Gobierno, en cambio, el canciller Omar Bula negó que exista una selección de ayuda basada en criterios políticos o ideológicos.
El funcionario aseguró que Colombia mantiene contactos con organismos internacionales y Naciones Unidas para coordinar las distintas ofertas de asistencia.
¿Por qué Colombia no aceptó a todos los equipos?
La decisión no implica que Colombia haya cerrado sus puertas a la cooperación internacional.
El punto central de la discusión fue qué tipo de ayuda necesitaba el país y en qué momento.
En una emergencia de gran magnitud, la asistencia extranjera puede incluir equipos de rescate, hospitales de campaña, maquinaria pesada, plantas potabilizadoras, medicamentos, alimentos, tecnología satelital y especialistas en coordinación.
La recomendación inicial de Pava apuntaba a evitar una duplicación de capacidades. Según su evaluación, Colombia tenía suficientes grupos especializados en búsqueda y rescate y necesitaba reforzar otras áreas.
Sin embargo, la situación cambió después de varias jornadas de trabajo ininterrumpido.
Los equipos nacionales comenzaron a necesitar relevos y la llamada “ventana de vida” para encontrar sobrevivientes se redujo con el paso del tiempo.
En ese contexto, el Gobierno reconsideró la estrategia.
Más de 54 horas después, Colombia modificó su estrategia
La modificación se produjo más de dos días después del terremoto.
Para entonces, los rescatistas colombianos habían trabajado durante largas jornadas y las autoridades comenzaron a considerar indispensable incorporar equipos extranjeros para mantener la capacidad operativa.
La llegada de los grupos internacionales no supone desplazar a los equipos colombianos. La intención anunciada por la UNGRD es que trabajen como refuerzo y permitan establecer relevos.
El cambio también muestra las dificultades que enfrentó el nuevo Gobierno durante sus primeros días.
De la Espriella había asumido la presidencia apenas unos días antes del terremoto y todavía se encontraba completando la estructura de su administración.
La emergencia obligó a tomar decisiones en un escenario de transición, con funcionarios que todavía respondían al Gobierno anterior y nuevas autoridades que recién comenzaban a ocupar sus cargos.
Una emergencia que puso a prueba al nuevo Gobierno
El terremoto de magnitud 7,4 no solo dejó una grave emergencia humanitaria. También puso a prueba la capacidad de reacción de una administración que acababa de asumir.
La discusión sobre los rescatistas internacionales se convirtió en uno de los primeros grandes conflictos políticos del nuevo Gobierno.
La decisión inicial de no activar brigadas extranjeras fue defendida bajo el argumento de que Colombia tenía capacidad suficiente. Pero la evolución de la emergencia llevó a modificar esa estrategia.
Ahora, Estados Unidos, Israel, Ecuador y El Salvador podrán aportar equipos especializados para reforzar las operaciones.
La polémica, sin embargo, continúa. La oposición cuestiona que la ayuda no haya sido aceptada desde el primer momento, mientras el Gobierno sostiene que actuó según las evaluaciones técnicas de sus organismos de emergencia.
El desafío inmediato será coordinar a los equipos nacionales e internacionales en las zonas más afectadas y aprovechar cada recurso disponible mientras continúan las tareas de búsqueda.
En una emergencia de esta magnitud, el tiempo resulta determinante. Y después de varias horas de trabajo sin descanso, la prioridad de las autoridades es ampliar la capacidad de rescate y evitar que el agotamiento de los equipos termine afectando las posibilidades de encontrar sobrevivientes.