Ahora

Cierre FATE: trabajadores cruzan el alambrado y la tensión escala en la planta de San Fernando

El cierre FATE desató protestas, ingreso de trabajadores al predio y un fuerte operativo policial en San Fernando.

Publicado

el

El cierre FATE no fue un anuncio progresivo ni una negociación extensa. Fue un cartel pegado en la puerta a las cinco de la mañana. Fue el turno de las seis que nunca empezó. Fue el ruido de los portones cerrados y 920 trabajadores que se enteraron de golpe que ya no tenían empleo.

La histórica fabricante de neumáticos Fate confirmó el cese definitivo de su actividad industrial en Virreyes, partido de San Fernando. La decisión dejó en la calle a toda su plantilla y abrió uno de los conflictos laborales más fuertes de los últimos años en el sector industrial argentino.

En las últimas horas, la tensión escaló: un grupo de trabajadores cruzó el alambrado perimetral para ingresar al predio, mientras otros permanecen dentro de la planta en señal de resistencia. La policía reforzó la custodia y se labraron actuaciones por “turbación de la propiedad”.

“Vamos a pelear por nuestros puestos de trabajo”, afirmaron desde el interior de la fábrica.

El cierre FATE no solo paraliza una planta de más de 40 hectáreas con capacidad para producir millones de cubiertas por año. También pone en jaque a cientos de familias cuyo principal ingreso dependía de esa actividad.


Cierre FATE y conflicto sindical: una planta sitiada

El secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático de Argentina (SUTNA), Alejandro Crespo, denunció que el cierre es “ilegal” y aseguró que existía una cláusula que impedía despidos hasta junio de 2026. Según relató, el gremio no descarta profundizar las medidas de fuerza.

La Policía bonaerense informó que unas 15 personas ingresaron al predio tras cortar el alambrado, lo que motivó un operativo para dispersar la protesta. Desde el sindicato hablaron de represión y uso de balas de goma. La fiscalía intervino, aunque no se adoptaron medidas restrictivas contra los identificados.

El cierre FATE ocurre en un contexto económico complejo: aumento de importaciones, caída de precios internos y pérdida de competitividad del sector. Según datos sectoriales, las importaciones de neumáticos crecieron más del 30% en los últimos años, mientras el empleo industrial retrocedió con fuerza.

La empresa, controlada por la familia Madanes Quintanilla, aseguró que pagará indemnizaciones conforme a la ley y liquidará el negocio de manera ordenada. No se trata de un concurso ni de un procedimiento preventivo de crisis: es un cierre total.

Publicidad

“Las indemnizaciones duran lo que dura un hielo en el desierto”, advirtió Crespo.

El conflicto reabre el debate sobre la política industrial, la apertura comercial y el futuro del empleo manufacturero en Argentina.


El impacto social del cierre FATE: “Hay que parar la olla”

Mientras afuera arden neumáticos en señal de protesta, adentro y en los alrededores se multiplican las conversaciones sobre el futuro inmediato. Muchos trabajadores ya evalúan manejar para aplicaciones o hacer delivery como salida transitoria.

Uno de ellos lo resume así: “Voy a tener que trabajar 12 horas para ganar menos. Pero hay que parar la olla”.

El cierre FATE golpea especialmente a hogares donde el salario de la fábrica era el ingreso principal. Familias endeudadas, créditos para pagar alquileres y tratamientos médicos en curso forman parte del cuadro que describen esposas y parejas de los operarios.

En varias casas, el sueldo estaba congelado desde hacía más de un año. Algunos trabajadores cobraron cifras inferiores por los días de paro. Aun así, seguía siendo el sostén central del hogar.

El cierre también afecta al entramado productivo de la zona norte bonaerense: transportistas, servicios de limpieza, proveedores y comercios vinculados a la actividad industrial.


Un símbolo industrial que baja la persiana

Fundada en 1940, FATE fue pionera en la producción de neumáticos radiales en el país y una de las pocas compañías de capitales nacionales en el sector. Su planta de Virreyes representaba más que una fábrica: era parte del ADN industrial argentino.

El cierre FATE se convierte así en uno de los casos más significativos de los últimos años por su magnitud y por su carga simbólica. No es solo una empresa que deja de producir; es una señal de alerta para toda la industria.

¿Qué puede pasar ahora?

  1. Negociación política: presión sindical para revertir la decisión.

  2. Judicialización: discusión sobre la legalidad del cierre.

  3. Reconfiguración del predio: venta o reconversión industrial.

Por ahora, el escenario es incierto. Los trabajadores aseguran que permanecerán dentro y fuera de la planta “hasta el final”. La empresa sostiene que la decisión es definitiva.

El próximo paso será clave: si el conflicto escala a nivel nacional o si se abre una instancia de diálogo que permita, al menos, amortiguar el impacto social.

Publicidad

El cierre FATE ya dejó una imagen imborrable: obreros trepando un alambrado para defender su fuente de trabajo. Una postal que resume la tensión de una industria que lucha por no desaparecer.

Más Visitadas

Salir de la versión móvil