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Caso Santi Maratea: qué pasó con el refugio de animales y dónde quedó el dinero de la colecta
Una campaña solidaria iniciada en 2021 para ayudar a un refugio de perros y gatos de Adrogué volvió al centro de la polémica. Se recaudaron millones de pesos, se construyó una vivienda y ahora una denunciante cuestiona que las obras destinadas a los animales no se hayan concretado. El influencer rechazó las acusaciones y defendió el destino de los fondos.
VIRALES– Una colecta solidaria que nació para ayudar a decenas de animales terminó convertida en una controversia que todavía genera preguntas. El caso Santi Maratea volvió a ocupar el centro de la escena después del fuerte cruce que protagonizó con la periodista China Ansa en televisión. En el centro de la discusión aparece una campaña realizada en 2021 para asistir a El Refugio de Eli, un espacio de rescate de perros y gatos ubicado en Adrogué, provincia de Buenos Aires.
La pregunta que reavivó el conflicto es concreta: ¿qué pasó con el refugio que se iba a reconstruir y cómo se utilizaron los millones de pesos aportados por los donantes?
La iniciativa había surgido después de un incendio que afectó las instalaciones del lugar. La propuesta contemplaba mejorar las condiciones del predio y construir una vivienda para Eli, la mujer que estaba al frente del espacio. Sin embargo, con el paso del tiempo, el resultado de las obras comenzó a ser cuestionado.
Ahora, las acusaciones públicas y el pedido de explicaciones volvieron a poner bajo la lupa el manejo de las colectas solidarias realizadas a través de las redes sociales.
Cómo comenzó la colecta de Santi Maratea para El Refugio de Eli
La historia se remonta a febrero de 2021. En ese momento, Maratea convocó a sus seguidores para reunir dinero destinado a ayudar a El Refugio de Eli, que atravesaba una situación complicada después de sufrir un incendio.
El objetivo inicial de la campaña era recaudar 10 millones de pesos. La respuesta de los usuarios superó las expectativas y, según explicó posteriormente el influencer, el total reunido llegó a aproximadamente 18,5 millones de pesos.
El proyecto contemplaba dos necesidades diferentes. Por un lado, recuperar y mejorar las instalaciones donde se encontraban los animales rescatados. Por otro, construir una vivienda para la responsable del refugio, que vivía en condiciones precarias junto a los perros y gatos.
La magnitud de la recaudación permitió ampliar la intervención, pero también dejó planteada una cuestión que años después se convertiría en el eje del conflicto: cómo se distribuyó el dinero entre las distintas necesidades que habían motivado el pedido de ayuda.
Qué pasó con el refugio y por qué comenzaron los cuestionamientos
La controversia tomó fuerza cuando la influencer Natalí Rodríguez visitó el lugar y difundió cuestionamientos sobre el resultado de las obras.
Según su relato, el estado de las instalaciones no reflejaba los objetivos que se habían anunciado durante las colectas. Su principal reclamo apunta a que no se habría concretado una mejora suficiente del espacio destinado a los animales.
Rodríguez también puso en duda las características de la vivienda construida para Eli. Entre sus cuestionamientos mencionó que se habría entregado una casa sin el equipamiento esperado y que no se habrían respetado determinadas condiciones solicitadas para la construcción.
Otro de los puntos señalados tiene que ver con el techo de la vivienda. La denunciante sostuvo que Eli había pedido una estructura de losa por las condiciones climáticas de la zona, pero que finalmente se habría instalado otro tipo de cubierta.
Además, cuestionó quiénes administraron los fondos y señaló que Eli y su marido no habrían tenido acceso directo al dinero recaudado.
Es importante aclarar que estos planteos corresponden a la versión de Rodríguez y forman parte de un reclamo que todavía requiere documentación y respuestas. No constituyen, por sí mismos, una demostración judicial de desvío de fondos.
🔴 CASO MARATEA: HABLÓ LA DUEÑA DEL REFUGIO
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— América TV (@AmericaTV) November 3, 2026
La explicación de Maratea: en qué dice que se gastó el dinero
Frente a las acusaciones, Maratea realizó un descargo público en febrero de 2026. Allí sostuvo que la recaudación se utilizó para construir una vivienda para la responsable del refugio y negó haberse quedado con el dinero.
Según el detalle que presentó, de los aproximadamente 18,5 millones de pesos reunidos, 18.081.379 pesos fueron destinados a diferentes trabajos vinculados con la construcción.
Entre los conceptos que enumeró aparecen:
- Mano de obra y honorarios de profesionales.
- Construcción de una platea de hormigón.
- Instalación de cámaras sépticas.
- Sistema de provisión de agua.
- Trabajos relacionados con las instalaciones de la vivienda.
- Gastos de agrimensura y trámites vinculados con el inmueble.
El influencer también explicó que hubo dificultades administrativas relacionadas con los papeles del terreno. Según su versión, esos inconvenientes obligaron a modificar el proyecto y finalmente la construcción se realizó en un lote lindero.
De esta manera, Maratea sostiene que el dinero tuvo un destino concreto y que la vivienda fue el resultado de la obra financiada por los donantes. También rechazó los cuestionamientos sobre el estado posterior de la propiedad y atribuyó parte del deterioro señalado a la falta de mantenimiento.
La denuncia y el reclamo para conocer el destino de las donaciones
El conflicto no quedó limitado a las discusiones en redes sociales. Natalí Rodríguez explicó que comenzó a intervenir después de recibir consultas de personas que habían colaborado con las colectas y que, según sostuvo, no encontraban respuestas suficientes sobre el destino de sus aportes.
La denunciante cuestiona que se hayan realizado dos colectas para ayudar al refugio y que el resultado no se corresponda con las necesidades anunciadas originalmente.
También puso en discusión el monto total recaudado, que estimó en una cifra cercana a los 80.000 dólares al considerar las campañas y sus valores de referencia. Esa estimación corresponde a su planteo y no debe confundirse con el monto en pesos informado por Maratea.
Otro aspecto central es la administración de los fondos. Rodríguez afirmó que el dinero habría pasado por cuentas de terceros y cuestionó que los responsables del refugio no hubieran tenido control directo sobre las donaciones.
Por su parte, el influencer aseguró que está dispuesto a explicar cada gasto y cuestionó que una persona que representa a una donante pueda exigirle una rendición de cuentas por la totalidad de lo recaudado.
El reclamo judicial por la rendición de cuentas volvió a aparecer en sus declaraciones públicas. Maratea dijo que no había recibido todavía la notificación formal de la presentación que se mencionó en los medios y manifestó su intención de presentarse espontáneamente para responder.
El cruce con China Ansa que reabrió el caso
La discusión volvió a tener repercusión nacional durante la emisión de PH, Podemos Hablar, conducido por Andy Kusnetzoff.
En el programa, China Ansa le planteó a Maratea una pregunta vinculada con la responsabilidad de quienes organizan colectas solidarias. Le propuso imaginar qué le reclamaría a sí mismo si estuviera del otro lado, como una persona que había aportado dinero.
El influencer respondió que no tenía reclamos para hacerse porque, según su postura, siempre había cumplido los objetivos de sus campañas.
Sin embargo, cuando la periodista mencionó específicamente la historia del refugio y planteó que había quedado inconclusa, el intercambio subió de tono.
Maratea cuestionó la información que manejaba Ansa y le reprochó no haber investigado suficientemente el caso antes de plantearle sus preguntas. La discusión fue escalando hasta que la grabación tuvo que interrumpirse durante aproximadamente 20 minutos.
El episodio terminó convirtiéndose en uno de los momentos más comentados del programa y volvió a instalar una historia que llevaba años generando cuestionamientos.
Qué se sabe hasta ahora y qué falta aclarar
El caso tiene dos versiones claramente enfrentadas. Rodríguez sostiene que las necesidades originales del refugio no fueron atendidas como se había prometido y reclama explicaciones sobre el manejo de los fondos.
Maratea, en cambio, afirma que el dinero se utilizó para construir la vivienda de Eli, que puede respaldar los gastos realizados y que no existió ningún desvío.
Por eso, hay una diferencia importante entre las acusaciones públicas, la documentación que el influencer asegura tener y una eventual determinación judicial sobre el destino de las donaciones.
La pregunta de fondo sigue siendo qué parte del proyecto original se cumplió y qué ocurrió con las mejoras destinadas específicamente a los animales.
La historia de El Refugio de Eli también deja una discusión más amplia sobre las colectas digitales: cuando miles de personas aportan dinero para una causa solidaria, la transparencia, la información pública y la rendición de cuentas resultan fundamentales para sostener la confianza.
Mientras tanto, los perros y gatos que motivaron aquella campaña siguen siendo el centro de una pregunta que todavía espera respuestas: ¿el refugio recibió finalmente la ayuda que se había prometido?