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Brasil de cara a las elecciones presidenciales 2022

Bolsonaro agravia a su adversario y ataca al sistema electoral y a las encuestas en un intento desesperado por acortar la distancia con el expresidente.

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Brasil de cara a las elecciones, respira tres escenarios electorales en simultáneo.

El país con más población de América Latina,  celebra elecciones presidenciales el 2 de octubre. Se elegirá quien gobernará el país entre 2023 y 2026.

Las encuestas dan como posible la victoria de Lula en primera vuelta.

La visión a contramano de ellas, el presidente Bolsonaro, se ampara en una mayoría ficticia del 60 por ciento que según él lo acompaña.

Por último, la visión de la gente que no se anima a vaticinar un resultado en las elecciones del domingo y supone que todo se definirá en segunda vuelta.

La elección presidencial de 2022 enfrenta a:

De cara a las elecciones presidenciales de 2022, Bolsonaro ha atacado las instituciones democráticas, restado importancia a la gravedad del covid-19 y atacado las protecciones ambientales, además de revivir las divisiones de la era de la Guerra Fría para pintar a los opositores como comunistas.

En contraste, la campaña de Lula Da Silva está tratando de ampliar su coalición electoral nombrando al centrista Geraldo Alckmin como su compañero de fórmula en una candidatura titulada «Unidos por Brasil», un intento de superar las dudas de muchos brasileños hacia su izquierdista Partido de los Trabajadores, debido a sus vínculos pasados con escándalos de corrupción.

Todo indica que el militar ultraderechista viene corriendo desde muy atrás. Su conducta lo desnuda. Las cataratas de ataques al sistema electoral se volvieron un clásico show.

Los agravios en crecida contra su principal adversario y el Partido de los Trabajadores, la fuerza que se le volvió una pesadilla.

Pero además, su afán de ganar la calle con sucesivas caravanas motoqueras que ayer incluyeron un raid por Santos, situada a 80 kilómetros, y una visita al Instituto Neymar Junior, la entidad benéfica del famoso futbolista.

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Lula, en cambio, se refugió en la preparación del debate con los candidatos pautado para el jueves a la noche y en reuniones de campaña. Después de varios actos multitudinarios a lo largo de Brasil, no parece que necesite revalidar su poder de convocatoria. Está concentrado en superar el 50 por ciento para evitar el ballotage.

Las encuestas que ganaron más peso específico y penetración en las audiencias son las de Ipec – la ex Ibope – que contrató el grupo Globo. En los cinco estados más importantes de Brasil ofrecen un espacio de buenas expectativas para el triunfo de Lula por más del 50 por ciento el domingo 2 de octubre.

Sobre el total país, la suma de votos válidos arroja 52 por ciento contra el 34 de Bolsonaro. Los datos corresponden a una muestra del 25 al 26 de este mes.

Respaldos

En estos días donde todo respaldo público a las candidaturas se pesa en quilates, los apoyos que recibió Lula de varios sectores clave le dan un empujón para ganar los comicios del domingo 2.

Ex jueces del Supremo Tribunal Federal (STF) como Nelson Jobim – el último en hacerlo explícito ayer – y Celso de Mello declararon su voto al referente máximo del PT en primera vuelta, sumándose a los testimonios de Joaquim Barbosa y Carlos Velloso.

“Bolsonaro no tiene estatura presidencial y presenta un elevado coeficiente de mediocridad que destruyó la respetabilidad política”, dijo De Mello, presidente del STF entre 1997 y 1999.

Lula avanzó varios casilleros para posicionarse es en el mundo empresario. El Grupo Esfera Brasil que se reúne desde julio de 2022, cenó con el candidato del PT en el barrio de Morumbí la noche del martes 27. Un centenar de sus integrantes -según medios locales-, se juntaron en la casa de João Camargo, del sector de logística y comunicación. Entre los empresarios había varios que simpatizan con Bolsonaro. Hombres de negocios al fin, buscan previsibilidad jurídica y garantía para sus ganancias. Lula los escuchó con atención. También les pidió respaldo para un combate a fondo contra el hambre y la miseria.

El actual presidente no se concentró esta vez en la burguesía paulista y sí prefirió recorrer el litoral marítimo a la altura de Santos. Sus partidarios le armaron un acto y defenestró a casi todas las encuestas, aún las que lo ubican en segunda vuelta.

Prometió que “después de la reelección todo mejorará”, alentó de que “no van a volver, porque vamos a ganar en el primer round” y repitió sus epítetos de barricada contra “la ideología de género”.

Un Bolsonaro auténtico pero acorralado que hoy volverá a estar frente a Lula y los otros aspirantes a la presidencia en Rio de Janeiro.

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Muy diferente en su actitud a los debates de 2018 donde no dio la cara. Sabía que las encuestas lo daban ganador después de la puñalada que recibió en un acto de campaña en Juiz de Fora, Minas Gerais. Encuestas que ahora descalifica.

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