Ciencia y Tecnología

Aprobaron el trigo transgénico HB4: «Va a incrementar la conflictividad social, la merma en la salud y el deterioro ambiental»

Transgénico: la resolución en el Boletín Oficial que habilita este nuevo cultivo, activistas, sociedad civil y científicos mostraron rechazo por los efectos negativos del agroquímico que será utilizado indefectiblemente: el glufosinato de amonio.

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Argentina aprobó mediante un decreto oficial, la comercialización de la semilla de trigo Transgénico HB4 y sus derivados (harinas, pan, etc). Tras casi un año de polémica por «alfajores con transgénico» de Havanna y la empresa argentina de biotecnología agropecuaria Bioceres, que generó el rechazo masivo de los consumidores. El principal peligro, radica en que, para ser resistente a la sequía, este cultivo necesita ser fumigado con glufosinato de amonio,  malo para la salud humana y el suelo, según muestran estudios científicos.

Así, uno de los principales países exportadores de trigo, se convirtió en el primer país del mundo en aprobar una variedad del cereal con modificación genética. Aunque muchos países no aceptan este cambio y a pesar de que la Cámara de Exportadores de Granos de Argentina (CEC) asegura que «es un riesgo enorme», el contexto mundial por la guerra entre Rusia y Ucrania incrementó el interés de los mercados internacionales en la producción local del grano.

Sin embargo, a pesar de la autorización, aún no saldrá al mercado, según las declaraciones de Bioceres a Reuters. Esta variedad, ya se está produciendo en el país bajo el esquema de identidad preservada.

«Facúltase a la firma INSTITUTO DE AGROBIOTECNOLOGÍA ROSARIO S.A. (INDEAR S.A.) a comercializar la semilla y los productos y subproductos derivados de esta, provenientes del trigo IND- ØØ412-7», señaló la resolución del Ministerio de Agricultura que se publicóen el Boletín Oficial. INDEAR pertenece a Bioceres.

Esta decisión se tomó luego de que China, avalé la compra de este cereal. Brasil, el principal comprador de trigo del país, también aprobó la importación de harina que se elabora con el trigo HB4 a fines de 2021.

La ciencia desoída: alerta por el glufosinato de amonio «Trigo transgénico»

En contacto con Carbono News, el biólogo Guillermo Folguera contó las principales consecuencias negativas de la aprobación del trigo HB4: «Este cultivo trae aparejado un paquete tecnológico con glufosinato de amonio, un agroquímico fuertemente tóxico que impacta tanto en la salud de las comunidades como de la naturaleza».

«También se sabe que el trigo, a pesar de ser una planta de auto-fecundación, también genera una fecundación cruzada con lo cual incide muy fuertemente sobre el cereal no transgénico».

» va a incrementar la toxicidad de los comestibles. Argentina sostiene gran parte de su dieta en torno al trigo y, en este sentido, se espera una merma directa tanto en la calidad de la harina como en la presencia de químicos de manera creciente».

«Así que, por todo esto, en términos sociales, productivos, ambientales, de equidad social y alimentación es una pésima noticia que va a involucrar lo que ya está involucrando de manera creciente que son la conflictividad social, una merma en la salud y el deterioro ambiental».

Con respecto al uso de la tierra «implica el avance de la frontera agrícola en un suelo que ya tiene estrés hídrico», dijo Folguera. «Evidentemente, se trata de procesos privatizadores, más allá (de) que están involucradas instituciones estatales como el CONICET».

En octubre del 2020, más de 1000 científicos se opusieron al trigo transgénico HB4 y exigieron que se dé marcha atrás con su autorización, en una carta abierta destinada al Gobierno Nacional.

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Los referentes, tanto del CONICET como de universidades nacionales, consideran que atenta «contra la salud socio ambiental»

Los expertos aseguraron que: «remite a un modelo de agronegocio que se ha demostrado nocivo en términos ambientales y sociales, causante principal de las pérdidas de biodiversidad, que no resuelve los problemas de la alimentación y que amenaza, además, la salud de nuestro pueblo, confrontando la seguridad y la soberanía alimentaria».

Según la FAO, citan los científicos, el agroquímico glufosinato de amonio, que se usará para fumigar estas plantaciones «es un herbicida 15 veces más tóxico que el glifosato, amplia-mente cuestionado y prohibido en muchos países por su toxicidad aguda y sus efectos neurotóxicos, genotóxicos y alteradores de la colinesterasa».

FUENTE: CARBONONEWS

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