Sociedad

“Viudas Negras”: Vecinas de Nordelta acusan a la serie de estigmatizar «la mujer de «Country»

Vecinas de Nordelta acusan a la serie de estigmatizar, pero lo que retrata ya fue denunciado años atrás

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La serie Viudas Negras, creada por Malena Pichot y estrenada recientemente, generó una reacción inesperada en Nordelta. No por el suspenso ni el humor negro que atraviesan la trama, sino por lo que muestra: una radiografía incómoda —y demasiado cercana a la realidad— sobre la vida en los barrios cerrados.

Quienes pusieron el grito en el cielo fueron algunas vecinas del megaemprendimiento del partido de Tigre, reflejadas en una nota de la revista Locally, medio zonal distribuido en Nordelta y otros countries del norte del conurbano. Allí califican a la serie como una “mirada crítica unilateral” que “acentúa la grieta” y “estereotipa a la mujer de country”.

Por supuesto, no faltaron quienes se sintieron ofendidos por la interpretación de Bellati y la manera en que la serie representa a la mujer de country, diciendo que su mirada sobre los barrios cerrados acentúa la grieta.

Por eso, no solo salieron los fans a defender la producción, sino también la propia Pichot, quien no tardó en compartir un artículo sobre el tema diciendo: «jajajaja esta nota es exactamente algo que hubiera escrito Maggie (el personaje de Mónica Antonópulos)».

Lo que molesta no es ficción: ya fue denunciado

Uno de los fragmentos más criticados por la publicación es una escena donde se muestra a las empleadas domésticas viajando en combis separadas de los propietarios. El motivo: “el olor”, una frase que la serie incluye en boca de sus personajes.

Pero esa escena no fue escrita desde la imaginación. Ocurrió en la vida real, y fue noticia nacional en 2018. En aquel momento, trabajadoras domésticas denunciaron que algunos vecinos de Nordelta habían solicitado por escrito a la empresa de combis MaryGo no compartir el viaje con ellas. Las razones, tal como ellas contaron, eran su “olor”, su ropa o su forma de hablar.

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También se denunció en su momento la revisión de bolsos a la salida de los barrios, el trato despectivo y las reglas informales que establecían una jerarquía simbólica dentro del mismo transporte. Muchos de esos elementos están ahora en la serie, ficcionalizados, sí, pero inspirados en episodios documentados.

¿Estereotipo o espejo incómodo?

Según la nota publicada por Locally, la serie exagera “el contraste entre la chica de barrio y la de country” y lanza dardos contra las fundaciones que algunas mujeres de Nordelta presiden, presentándolas como fachada de sensibilidad social.

Pero lo que también irritó a varias vecinas fue la forma en que la ficción aborda prácticas de autoayuda que, en ciertos sectores de estos barrios, se volvieron tendencia. En particular, se ironiza con una escena sobre el tapping, una técnica de liberación emocional que algunas vecinas practican como parte de una rutina espiritual. En la serie, aparece representada con un toque de absurdo, como parte del universo artificial que rodea a las protagonistas.

El tapping (o EFT, por sus siglas en inglés) es una técnica que combina frases positivas con golpecitos suaves en puntos específicos del cuerpo, similares a los de la acupuntura, con la idea de reducir el estrés y liberar bloqueos emocionales. En algunos ámbitos, se convirtió en una práctica frecuente para quienes buscan equilibrio energético o bienestar emocional.

En su cuenta de Instagram, el medio sumó opiniones de vecinas que reforzaron la crítica: “No la vi, pero me parece terrible hablar así de la gente de Nordelta”, escribió una. “La próxima vez que nos consulten a quienes vivimos acá, con gusto los asesoramos”, dijo otra, en tono indignado.

Sin embargo, también abundaron los comentarios contrarios: muchos usuarios recordaron que Viudas Negras no inventó nada. Que esas prácticas, lejos de ser caricaturas, fueron denunciadas públicamente. Y que si molesta, tal vez sea porque toca un nervio.

El barrio cerrado como personaje

Desde su estreno, Viudas Negras fue celebrada por su elenco, su guion agudo y su capacidad de retratar, desde el humor y la crítica, formas de violencia social que suelen quedar fuera del radar. El country —ese espacio que se vende como utopía del confort— aparece en la serie como una burbuja que oculta prejuicios, clasismo y contradicciones.

No se trata de decir que todas las personas que viven en barrios cerrados se comportan igual, sino de mostrar que ciertas prácticas estructurales existen. Y que negar lo evidente, a veces, dice más que reconocerlo.

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De qué se trata Viudas negras

La historia se centra en dos amigas que, en su pasado, fueron viudas negras: mujeres que se dedicaban a seducir hombres, drogarlos y luego robarles. Sin embargo, en uno de sus tantos planes las cosas se salieron de control y terminaron matando a alguien. En la actualidad, las mujeres ya no tienen relación y llevan vidas muy diferentes, pero el delito las persigue y deben volver a unirse para un nuevo trabajo.

Si bien la serie no toma como inspiración un caso en particular, Pichot reveló que está basada en «muchos casos famosos de la Argentina, modificados, mezclados, pero obvio que está todo inspirado en los noticieros». La serie tiene una fuerte impronta argentina con referencias a casos reales de los años 90, la diferencia de clases y el costumbrismo. «Nosotras nos criamos en los 90 y las referencias del caso policial son muy noventeras», agregó.

Viudas negras cuenta con grandes figuras de la televisión y el cine nacional de diferentes generaciones. Como actrices principales se encuentran Pilar Gamboa, Malena Pichot, María Fernanda Callejón, Mónica Antonópulos y Marina Bellati. Se suman, además, actores que trabajaron previamente con Pichot como Julián Lucero y Julián Kartun. El elenco lo completan Minerva Casero, Agustina Tremari, Paula Grinszpan, Alan Sabbagh, Jerónimo Bosia, Georgina Barbarossa, Emilia Mazer y Pachu Peña.

 

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