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Una señal enviada desde el espacio logró atravesar un edificio y calcular una posición sin GPS

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Una señal enviada desde el espacio logró atravesar un edificio y calcular una posición sin GPS.

¿Cuántas veces el GPS de tu celular te indicó que estabas en la calle cuando en realidad te encontrabas dentro de un shopping, un estacionamiento subterráneo o una estación de tren? La tecnología de navegación satelital es una de las más utilizadas del mundo, pero tiene un gran talón de Aquiles: los techos y las paredes.

Ahora, una empresa estadounidense podría estar más cerca de resolver ese problema. Xona Space Systems logró un hito tecnológico al recibir, desde el interior de un edificio, la señal de su satélite experimental Pulsar-0 y utilizarla para calcular una posición sin GPS convencional. El experimento abre la puerta a una nueva generación de sistemas de navegación capaces de funcionar allí donde hoy las aplicaciones de mapas simplemente se pierden.

Dato destacado: La señal de Pulsar-0 fue entre 10 y 15 decibelios más potente que la de los satélites GPS utilizados actualmente.

El avance no significa que el GPS vaya a desaparecer mañana, pero sí anticipa un futuro en el que la navegación satelital podría funcionar tanto en espacios abiertos como dentro de edificios.

¿Por qué el GPS deja de funcionar en interiores?

Aunque utilizamos el término GPS para referirnos a cualquier sistema de ubicación satelital, la mayoría de los smartphones actuales emplean varias constelaciones de navegación, entre ellas GPS, Galileo, GLONASS y BeiDou.

El problema es que estos satélites orbitan a unos 20.200 kilómetros de la Tierra. Cuando sus señales llegan hasta nosotros, lo hacen con una potencia extremadamente baja. Las paredes, los techos y las estructuras metálicas terminan debilitándolas aún más, provocando errores que pueden superar varias decenas de metros.

La propuesta de Xona Space Systems es simple pero ambiciosa: acercar los satélites a la Tierra.

Su futura constelación Pulsar estará formada por 258 satélites ubicados a aproximadamente 1.080 kilómetros de altitud, una distancia mucho menor que la del GPS tradicional. Al estar más cerca, sus señales son considerablemente más potentes y tienen mayores probabilidades de atravesar obstáculos físicos.

Pulsar-0 logró entrar en un edificio

El satélite experimental Pulsar-0 fue lanzado en junio de 2025 y continúa realizando pruebas en órbita. Durante un ensayo llevado a cabo en Montreal, los investigadores instalaron un receptor dentro de un edificio para comprobar si era capaz de captar la señal del satélite.

Los resultados sorprendieron incluso a los ingenieros. Mientras el receptor pudo adquirir la señal de Pulsar-0, una antena utilizada para detectar satélites GPS convencionales no logró captar ninguna señal útil.

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 «La señal espacial logró ingresar en un edificio donde el GPS tradicional no pudo ser detectado.»

No obstante, el experimento también mostró las limitaciones actuales del sistema. El primer cálculo de posición presentó un error horizontal de 38,7 metros y un margen tridimensional superior a los 100 metros.

En otras pruebas realizadas cerca de ventanas y escaleras, la precisión mejoró notablemente y el margen de error se redujo hasta valores comprendidos entre los 60 centímetros y los 3 metros.

¿Cómo puede un solo satélite calcular tu ubicación?

Uno de los aspectos más innovadores del proyecto es que no necesita varios satélites visibles al mismo tiempo para comenzar a calcular una posición.

Tradicionalmente, los sistemas GNSS requieren recibir señales simultáneas de varios satélites. Pulsar utiliza un método diferente: aprovecha el movimiento extremadamente rápido del satélite en órbita baja y analiza las variaciones de frecuencia provocadas por el efecto Doppler.

A medida que el satélite se acerca y se aleja del receptor, la frecuencia de la señal cambia. Mediante algoritmos avanzados, el sistema utiliza esas variaciones para estimar la ubicación del usuario.

Actualmente, esta tecnología resulta especialmente útil para:

  • Sensores industriales.
  • Contenedores logísticos.
  • Equipos instalados dentro de almacenes.
  • Sistemas de sincronización.
  • Infraestructuras inteligentes.
  • Dispositivos conectados.

Con dos o tres satélites visibles simultáneamente, la precisión podría mejorar hasta ofrecer errores inferiores a los cinco metros en condiciones favorables.

El futuro de la navegación podría estar bajo techo

Xona Space Systems ya abrió una planta de producción en California desde donde planea fabricar más de 250 satélites durante los próximos cinco años. El siguiente ejemplar será lanzado en octubre de 2026 y otros ocho satélites adicionales comenzarán a despegar antes de finalizar el año.

La compañía no pretende reemplazar inmediatamente al GPS, sino complementarlo. Durante sus primeras etapas, Pulsar ofrecerá cobertura intermitente y estará orientado principalmente a aplicaciones industriales y comerciales.

Sin embargo, las posibilidades a largo plazo son enormes. Vehículos autónomos, robots de logística, servicios de emergencia y teléfonos inteligentes podrían beneficiarse de un sistema capaz de mantener una ubicación precisa incluso dentro de grandes estructuras urbanas.

La prueba realizada en Montreal representa mucho más que un experimento tecnológico: demuestra que las señales espaciales pueden seguir siendo útiles cuando dejamos atrás el cielo abierto.

La navegación satelital del futuro podría no detenerse en la puerta de un edificio. La señal ya consiguió atravesar las paredes. El próximo gran desafío será convertir ese avance en una tecnología cotidiana que nos permita saber exactamente dónde estamos, incluso cuando el GPS actual se queda sin respuestas.

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