Cultura

Reconversión de rumbo en Mendoza: del vino al pistacho, la cereza y la ganadería para sobrevivir

El fin de una identidad: cuando el viñedo deja de ser negocio

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La reconversión productiva en Mendoza avanza: menos vino y más pistacho, cereza y ganadería ante la crisis vitivinícola. Durante décadas, Mendoza fue sinónimo de vino. Viñedos interminables, bodegas familiares, tradición exportadora. Pero hoy, esa postal empieza a resquebrajarse.

El cambio no es estético. Es económico.

“Más del 10% de los productores ya abandonó o reconvirtió sus viñedos.”

La caída del consumo global, los costos en alza y el clima impredecible están obligando a tomar decisiones difíciles. Para muchos pequeños y medianos productores, la pregunta ya no es cómo mejorar el vino… sino si seguir produciéndolo.

Y la respuesta, cada vez más, es no.

1. Por qué el vino dejó de ser suficiente

El problema no es uno. Es la combinación de varios factores que se potencian:

  • Menor consumo mundial de vino
  • Precios deprimidos de la uva
  • Costos operativos en alza
  • Exigencias crecientes de calidad
  • Eventos climáticos extremos

Esto genera una ecuación inviable para muchos:

Ingresos estancados + costos crecientes = salida del negocio

Caso concreto:
Productores que históricamente cultivaban varietales criollos ahora enfrentan márgenes negativos. La opción es reconvertir… o desaparecer.

“El modelo tradicional ya no cierra. Y no hay subsidio que lo sostenga indefinidamente.”

2. El nuevo mapa productivo: pistacho, cereza y cultivos exportables

La reconversión no es improvisada. Tiene lógica de mercado.

Los cultivos que crecen en Mendoza comparten tres características:

  • Alta demanda internacional
  • Mejor rentabilidad por hectárea
  • Menor dependencia del mercado interno

El caso del pistacho:

  • Superficie triplicada en tres años
  • Alto valor exportable
  • Adaptación al clima árido

El caso de la cereza:

  • Ventaja de primicia frente a Chile
  • Acceso a mercados como EE.UU. y Europa
  • Alto valor en fresco

“El negocio ya no es producir más, sino producir lo que el mundo paga mejor.”

También crecen:

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  • Almendras y nueces
  • Ajo, papa y tomate
  • Semillas híbridas (cebolla, zanahoria)

Ejemplo clave:
La asociación Tomate 2000 trabaja con contratos en dólares y más de 4000 hectáreas, mostrando un modelo exportador más previsible.

3. El regreso de la ganadería: una actividad que vuelve con lógica nueva

En paralelo, la ganadería reaparece como alternativa.

Pero no es un regreso nostálgico. Es estratégico.

Gracias a mejoras en riego y pasturas (especialmente alfalfa), zonas como San Rafael y General Alvear están viendo:

  • Expansión de superficies ganaderas
  • Mejora en tasas de preñez
  • Mayor retención de hacienda

Caso de estudio:
Proyectos con más de 700 hectáreas y sistemas de riego por pivote permiten una producción estable incluso en condiciones adversas.

“Incluso con mejores perspectivas que en la pampa húmeda.”

La clave está en integrar:

  • Agricultura + ganadería
  • Producción + eficiencia hídrica

4. El factor invisible: clima, riesgo y presión financiera

No todo es mercado. El clima juega un rol decisivo.

  • Heladas
  • Granizo
  • Zonas de alto riesgo productivo

Estos factores impactan directamente en:

  • Rendimientos
  • Costos de seguro
  • Acceso a financiamiento

Ejemplo concreto:
Productores con pérdidas reiteradas pueden quedar fuera del sistema formal (RUT), encareciendo aún más su actividad.

Esto genera un incentivo indirecto a la reconversión:

“No es solo elegir cambiar: a veces, el sistema te empuja.”

5. Reconversión o resistencia: las dos caras del productor mendocino

Frente a este escenario, hay dos estrategias claras:

A. Reconversión total

  • Abandono del viñedo
  • Migración a cultivos o ganadería

B. Reconversión parcial

  • Reemplazo de varietales comunes por premium (Malbec, Cabernet Franc)
  • Apunte a nichos de mayor valor

Ambas implican inversión, riesgo y adaptación.

“El que no cambia, queda fuera. Pero cambiar también cuesta.”

Mendoza no abandona el vino, redefine su futuro

El proceso en Mendoza no es una crisis terminal. Es una transformación profunda.

Deja cinco aprendizajes clave:

  • La diversificación ya no es opcional
  • El mercado internacional marca el rumbo
  • El clima redefine la producción
  • La eficiencia es más importante que la tradición
  • El valor está en adaptarse rápido

“No se trata de dejar el vino, sino de dejar de depender solo del vino.”

Qué mirar en el corto plazo

Para entender hacia dónde va Mendoza, hay que seguir:

  1. La evolución del pistacho y la cereza en exportaciones
  2. La reconversión de viñedos hacia alta gama
  3. El crecimiento de la ganadería en el sur provincial
  4. Las políticas de financiamiento y seguros agrícolas

Porque el futuro no está escrito en las etiquetas de vino…
sino en las decisiones que los productores están tomando hoy.

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