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Descubren una pirámide submarina que podría ser más antigua que las de Egipto

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Un hallazgo en Japón de la pirámide submarina reabre el debate sobre civilizaciones perdidas y desafía la historia oficial

Un descubrimiento que podría reescribir la historia

Un grupo de investigadores ha reavivado el misterio del Monumento de Yonaguni, una gigantesca estructura submarina de 27 metros de altura hallada en las profundidades del mar, cerca de las islas Ryukyu, en Japón. Se estima que esta formación podría tener más de 10.000 años, lo que la convertiría en una de las construcciones más antiguas jamás encontradas, anterior incluso a las pirámides de Egipto.

El hallazgo, inicialmente realizado en 1986 por el buzo japonés Kihachiro Aratake, presenta características que desafían a la comunidad científica: líneas rectas, ángulos precisos, terrazas, escalones y supuestos grabados en la roca. Por su monumentalidad y diseño, ha sido apodado “la Atlántida de Japón”.

¿Pirámide natural o vestigio de una civilización perdida?

Desde su descubrimiento, el Monumento de Yonaguni ha generado un intenso debate entre expertos. Hay dos posturas principales sobre su origen:

Teoría natural:

Geólogos como Robert Schoch sostienen que las estructuras podrían haberse formado de manera natural, producto de procesos como la erosión marina, actividad sísmica y fracturas geológicas propias de la región. Según esta visión, la apariencia de construcción artificial sería solo una ilusión provocada por las formas geométricas de las rocas.

Teoría artificial:

Por otro lado, investigadores como el geólogo marino Masaaki Kimura y el divulgador Graham Hancock defienden que se trata de una obra humana realizada por una civilización prehistórica desaparecida. Argumentan que la disposición simétrica, las rampas, plataformas y posibles símbolos grabados son demasiado precisos como para ser obra de la naturaleza. Según esta hipótesis, la estructura habría quedado sumergida tras el derretimiento de los hielos al final de la última glaciación.

Un enigma que sigue sin resolverse

A pesar de décadas de estudios, no se han hallado artefactos arqueológicos en la zona que permitan confirmar con certeza el origen artificial del monumento. No obstante, el debate sigue abierto y el sitio continúa atrayendo a científicos, exploradores y curiosos de todo el mundo, fascinados por el misterio.

El investigador Graham Hancock declaró que, de confirmarse su origen humano, “Yonaguni estaría al mismo nivel que Göbekli Tepe en Turquía, y obligaría a reescribir completamente la historia de la civilización”.

El océano, guardián de secretos

La pirámide submarina de Yonaguni nos recuerda que más del 70% del planeta está cubierto por océanos, en gran parte inexplorados. Este hallazgo plantea una inquietante posibilidad: ¿y si existieron culturas avanzadas mucho antes de lo que creemos, cuyos rastros yacen ahora en las profundidades?

Por ahora, el Monumento de Yonaguni sigue siendo uno de los grandes enigmas sin resolver de la arqueología moderna. Un misterio sumergido que desafía nuestras certezas sobre el pasado y deja abierta la puerta a nuevas y sorprendentes revelaciones.

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