Salud y Bienestar
Monóxido de carbono: el asesino silencioso que causa 500 muertes al año en Argentina
Es invisible, no tiene olor y actúa en minutos. Cada invierno, miles de personas se intoxican en sus propias casas por fallas en estufas, calefones o calefactores. Qué hacer para prevenirlo.
Salud & Bienestar- con la llegada del invierno, aumentan los casos de intoxicación por monóxido de carbono (CO), un gas letal que se genera por la combustión incompleta de materiales como gas, leña, carbón o kerosene. En Argentina, se estima que más de 500 personas mueren cada año por esta causa, mientras que más de 4.000 sufren algún grado de intoxicación. El problema es que el monóxido no se ve, no huele y no irrita: por eso se lo conoce como “el asesino silencioso”.
¿Qué es el monóxido de carbono?
El monóxido de carbono es un gas tóxico que se produce cuando un combustible no se quema completamente. Esto puede suceder en estufas, calefones, termotanques, hornallas, salamandras o braseros mal instalados, mal mantenidos o utilizados en ambientes sin ventilación. Al inhalarlo, reemplaza el oxígeno en la sangre y puede provocar desde dolor de cabeza hasta la muerte por paro respiratorio.
“Una pequeña fuga puede ser suficiente para intoxicar a toda una familia si no hay ventilación”, advierten desde el SAME. El riesgo es mayor en invierno, cuando las casas suelen estar cerradas herméticamente.
Síntomas de intoxicación
Los síntomas pueden confundirse con un resfrío, una gripe o un cuadro viral. Por eso es importante prestar atención a la aparición simultánea de varios de estos signos en los integrantes de la vivienda:
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Dolor de cabeza
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Mareos
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Náuseas o vómitos
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Somnolencia
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Confusión
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Debilidad muscular
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Desmayo o pérdida de conciencia
Si los síntomas desaparecen al salir de la vivienda y vuelven al ingresar, hay que sospechar de una intoxicación por monóxido.
Medidas de prevención en el hogar
Para evitar tragedias, el Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS) y Defensa Civil recomiendan:
1. Ventilación permanente
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Dejar una abertura en ambientes con artefactos a gas (al menos una rejilla superior y otra inferior).
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No obstruir rejillas ni cerrar completamente las ventanas en invierno.
2. Controlar la llama de los artefactos
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Debe ser azul. Si es amarilla, anaranjada o roja, indica mala combustión y es peligrosa.
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No usar hornallas ni el horno como sistema de calefacción.
3. Mantenimiento profesional
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Hacer revisar todos los artefactos a gas (calefones, estufas, termotanques, cocinas) una vez al año por un gasista matriculado.
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Verificar el estado de los conductos de evacuación de gases: deben estar firmes, sin perforaciones y bien conectados.
4. Detectores de monóxido
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Se pueden instalar en ambientes clave (dormitorios, cocinas, baños). Emiten una alarma si detectan niveles peligrosos de CO.
5. No dormir con braseros o estufas sin tiro balanceado
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Estos artefactos consumen oxígeno y generan monóxido si no hay renovación de aire.
¿Qué hacer ante una sospecha de intoxicación?
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Abrir puertas y ventanas de inmediato.
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Apagar los artefactos que puedan estar generando la intoxicación.
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Salir al exterior y llevar a las personas afectadas a un lugar ventilado.
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Llamar al SAME (107) o acudir al centro de salud más cercano.
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No volver a ingresar a la vivienda hasta que la haya revisado un profesional.
Una tragedia evitable
Casos como el de la familia Nastchokine en Villa Devoto, que falleció en su casa por inhalar monóxido de carbono, exponen la necesidad urgente de concientizar a la población. La instalación adecuada, el mantenimiento preventivo y la ventilación permanente pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
En palabras del titular del SAME, Alberto Crescenti: “El monóxido es traicionero. Si no se toman precauciones, puede matar a toda una familia mientras duerme”.