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Massimiliano Strappetti: el ángel guardián del Papa Francisco hasta su último aliento
El enfermero personal del Pontífice fue mucho más que un profesional de la salud: confidente, compañero y figura clave en sus últimos años
“El hombre que me salvó la vida”, así definía el Papa Francisco a Massimiliano Strappetti, su enfermero de confianza, quien lo acompañó hasta el último suspiro. No fue solo un profesional al cuidado de su salud, sino una presencia constante, íntima y decisiva en los momentos más críticos del Pontífice. Su rol fue tan esencial que el Vaticano lo nombró oficialmente asistente personal de salud, un título inédito que reflejaba la importancia de su figura dentro del entorno papal.
La complicidad de una relación única
Massimiliano Strappetti fue quien estuvo detrás de la sorprendente aparición pública del Papa el Domingo de Pascua, apenas un día antes de su fallecimiento. A pesar de las recomendaciones médicas de reposo absoluto, el Pontífice insistió en reencontrarse con su pueblo. “¿Crees que puedo hacerlo?”, le preguntó a su enfermero. Strappetti, fiel a su estilo, lo tranquilizó y apoyó. Así, miles de fieles en la Plaza de San Pedro fueron testigos del último recorrido del Papa en su papamóvil, sonriente pero visiblemente cansado.
Una despedida silenciosa y serena
Francisco murió el 21 de abril de 2025 a los 88 años, tras sufrir un derrame cerebral y un paro cardíaco. Su último gesto fue un apretón de manos a Strappetti, en señal de gratitud. Había pasado sus últimos días en el Vaticano, tras una larga recuperación de una neumonía, y decidió continuar con su labor pastoral hasta el final. Esa firme decisión, que desafió al agotamiento físico, solo fue posible gracias a la compañía constante de su enfermero.
Más allá del cuidado clínico
Desde 2021, cuando convenció al Papa de operarse del colon, Massimiliano Strappetti se convirtió en una figura inseparable. Supervisaba su bienestar, lo acompañaba en cada desplazamiento y, por sobre todo, comprendía el alma de su paciente. “Los enfermeros entienden más que los médicos”, decía Francisco. Con Strappetti, encontró más que atención médica: encontró humanidad.